
Fieles difuntos
Memoria litúrgica, 2 de noviembre…
- Hoy también se festeja a:
- • Malaquías de Armagh, Santo
- • Marciano de Siria, Santo
- • Acindino y compañeros, Santos
- • Pío de San Luis Campidelli, Beato
- • Margarita de Lorena, Beata
El verdadero éxito
Santo Evangelio según san Marcos 15, 33-39; 16, 1-6. Fieles difuntos
Por: Redacción | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por este momento que me permites estar contigo. Gracias por todas las cosas que me has dado y me sigues dando, especialmente por las que me he acostumbrado y doy por descontado. Gracias por el don de la salvación. Me acostumbro a saber que vienes a este mundo y tomas todo lo que la humanidad es, todo lo que yo soy. Lo tomas para redimirlo, lo tomas para hacerlo nuevo. Incluso las cosas que me gustaría ocultar Tú las quieres tomar para hacerlas nuevas, para sanarlas. Espíritu Santo ayúdame para recibir a Cristo más profundamente en mi vida, especialmente en las oscuridades que puedan haber en mí.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 15, 33-39; 16, 1-6
Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: «Eloí, Eloí, lamá sabaktaní». (Que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?») Algunos de los presentes, al oírlo, decían: «Mira, está llamando a Elías.» Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo: «Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.» Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: «Realmente este hombre era Hijo de Dios”. [Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?» Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: «No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron.»]
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy celebramos a todos los santos. Que en el fondo es alegrarse con los hombres y mujeres más exitosos de la historia.
Cuentan que un día San Felipe Neri estaba hablando con un niño de la nobleza. El santo le preguntó al niño cuál era su sueño, qué quería ser cuando fuese grande. El niño emocionado le respondió: “Caballero de la comarca”. “Y después” preguntó Felipe. “Después seré Conde” respondió el niño. “Y después” insistió Felipe. “Pues… rey” dijo dudando un poco el pequeño. “Y después”. El niño no supo que responder.
Nosotros nos podemos parecer a este pequeño niño. Damos importancia a cosas que tal vez en sí son buenas, pero no son lo más importante, La fiesta de hoy nos ayuda a recordar qué es lo que de verdad importa en nuestras vidas. Hoy recordamos que nuestro verdadero éxito no es solamente una estabilidad económica, social o intelectual. Todo eso es bueno solo en la medida en la que nos lleven al verdadero fin: Cristo.
Nada ni nadie en este mundo va a poder llenar completamente nuestros deseos más íntimos, y esto lo entendieron muy bien los santos. Ellos entendieron las palabras del Evangelio de hoy: “No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Ellos dejaron de buscar sepulcros vacíos para ir a buscar al Señor.
¿En qué sepulcros buscas al Señor? ¿Cuáles son los sepulcros en los que buscas encontrar tu realización sin el resucitado?
«La solemnidad de hoy de Todos los Santos nos recuerda que todos estamos llamados a la santidad. Los Santos y las Santas de todos los tiempos, que hoy celebramos todos juntos, no son simplemente símbolos, seres humanos lejanos, inalcanzables. Al contrario, son personas que han vivido con los pies en la tierra; que han experimentado la fatiga cotidiana de la existencia con sus éxitos y sus fracasos, encontrando en el Señor la fuerza de volver a levantarse siempre y continuar el camino. De ahí podemos comprender que la santidad es una meta que no se puede alcanzar sólo con las propias fuerzas, sino que es fruto de la gracia de Dios y de nuestra libre respuesta a ella. Por lo tanto, la santidad es un don y una llamada. Como gracia de Dios, es decir, don suyo, es algo que no podemos comprar ni cambiar, sino acoger, participando así en la misma vida divina por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. La semilla de la santidad es precisamente el Bautismo. Se trata de madurar cada vez más la conciencia de que estamos injertados en Cristo, ya que el sarmiento está unido a la vid, y por eso podemos y debemos vivir con Él y en Él como hijos de Dios. Así que la santidad es vivir en plena comunión con Dios, ya ahora, durante esta peregrinación terrenal».
(S.S. Francisco, Angelus, 1 de noviembre de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, de manera especial, rezaré un misterio del Rosario por todos mis familiares difuntos.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Día de muertos: ¡qué es y cómo vivirlo!
Todo lo que se vive en familia deja una huella profunda.
Por: Silvia del Valle | Fuente: Catholic.net

En México tenemos una cultura muy rica y llena de tradiciones.
Una de ellas es el Día de muertos y fíjate bien que no dije halloween.
El Día de muertos es un día especial en el que dedicamos un tiempo particular para recordar a nuestros seres queridos que ya están gozando de la presencia de Dios.
Esta tradición viene de muchos años atrás y tiene características particulares que pueden variar dependiendo del lugar o la región del país.
Pero lo que todos tienen en común es ese deseo de hacer oración y recordar a las personas que ya fueron llamadas a regresar a la casa del Padre.
Hay diferentes elementos que forman parte de esta tradición. Una de ellas es ir a visitar a nuestros familiares difuntos al panteón y rezar por ellos.
Otra es mandar a decir una misa por ellos.
Y la más conocida es el altar de muertos. Que consiste en poner una foto del difunto y adornarla con papel picado de colores, poner flores, objetos y comida que le gustaba al difunto para recordarle.
A veces se confunde el significado de todo esto y se pierde el sentido Católico pero es necesario conservar nuestras tradiciones y procurar que nuestros hijos las conozcan y las vivan bien, al estilo católico.
Por eso hoy te dejo mis 5Tips para transmitir las tradiciones a nuestros hijos y vivirlas en familia.
PRIMERO. Explícales en qué consiste.
Es básico que nuestros hijos comprendan en que consiste la verdadera tradición y entiendan por que se lleva a cabo.
En el caso del Día de muertos es importante que sepan distinguir lo que es el recuerdo de los fieles difuntos y lo que ya se vuelve un culto a la muerte, lo cual pierde todo el sentido católico.
También es importante tener claro que tampoco es lo mismo Día de muertos que halloween.
Podemos usar algún libro para que iluminen y comprendan en qué consiste, o alguna película didáctica donde se explique con claridad. La idea es que estemos seguros de que a nuestros hijos les ha quedado claro qué es y en qué consiste esta tradición.
SEGUNDO. Que participen adornando.
Siempre es mejor involucrar a nuestros hijos de forma activa para que les quede el recuerdo y la impronta de esta tradición.
Claro que su participación debe ser de acuerdo a la edad y madurez, pero siempre habrá oportunidad para que nos ayuden.
TERCERO. Que hagan manualidades sobre esta tradición.
Una bellísima forma de adornar es hacer manualidades que podemos preparar con tiempo y donde los niños y los jóvenes expresen su sentir sobre esta tradición, de esta forma la harán suya y la adoptarán para toda su vida.
¿Qué manualidades pueden hacer? Siempre deben ir de acuerdo a su edad pero hay infinidad de cosas que pueden hacer.
Especialmente para el día de muertos pueden comenzar por hacer papel picado de diferentes colores, pueden hacer algún dibujo de lo que le gustaba al difunto para el altar, pueden hacer esculturas con plastilina de la comida y bebida que le gustaba o también, los más grandes, pueden hacer un retrato del difunto.
Otra forma de colaborar puede ser ayudando a cocinar los platillos que se van a poner en el altar.
CUARTO. Que vigilen que la tradición no sufra influencia de otras tradiciones.
Un punto importante es que estemos atentos a que nuestras tradiciones no se contaminen con influencia extranjera.
En este caso, el halloween ha venido a contaminar nuestra tradición y le ha dado un giro poco agradable por lo que podemos decirles a nuestros hijos que seamos inspectores y guardianes de las tradiciones, de tal forma que ellos mismos puedan detectar cuando algo esté fuera de lugar y sean capaces de dar una pequeña explicación del por qué esta mal eso.
Estoy segura que a muchos de nuestros hijos les emocionará esta actividad y les hará amar más nuestras tradiciones porque ellos mismos las estarán resguardando.
Y QUINTO. Que lo vivan en familia. La familia es muy importante.
Si, es muy bello que nuestras tradiciones nos permitan pasar tiempo de calidad en familia y que nos den la oportunidad de crear y vivir juntos estas fechas importantes para nosotros.
A veces pensamos que nuestros hijos no son aptos para comprender lo qué pasa, pero no nos damos cuenta que los chicos de ahora cada día son más despiertos y participativos, así que podemos dejarles vivir a su nivel nuestras tradiciones.
En cuanto al Día de muertos, mientas mas pequeños menos comprenden el sentido mas trascendente de la tradición pero si pueden ir aprendiendo que la vida tiene un término en este mundo y que después continua en la vida eterna y que nosotros recordamos a nuestros seres queridos que ya se nos adelantaron, con cariño y respeto y que, por lo menos una vez al año, dedicamos un tiempo para rezar por ellos y recordarlos.
Todo lo que se vive en familia deja una huella profunda y muy especial en cada uno de nuestros hijos.