
Justino, Santo
Memoria Litúrgica, 1 de junio …
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La unión y la caridad
Santo Evangelio según san Juan 17, 11-19. Miércoles VII de Pascua
Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por tu amor. Gracias por estar siempre conmigo, y muy especialmente te agradezco tu presencia en este rato de oración. Señor Jesús, me pongo en tus manos; haz de mí lo que quieras. Sólo te pido la gracia de amarte cada día más y de transmitir este amor a las personas que encuentre en este día.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 17, 11-19
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En el momento de su pasión, Jesús respondió a Pilato “mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36). En el mundo vemos cada día noticias de guerras, de discusiones, de odios. Cristo, en cambio, vino a traer un Reino nuevo, un reino de paz, de unión, de concordia entre todos los hombres y mujeres. Dedicó toda su vida a predicar e instaurar este Reino, y en la hora suprema nos dio el ejemplo de la ley más alta: el amor como entrega sin reservas.
El signo característico de un cristiano es la unión y la caridad. Ya los primeros paganos decían entre ellos: “mirad cómo se aman, y cómo están dispuestos a dar la vida unos por otros”. Este espíritu de unión es tan importante porque refleja en este mundo la imagen de Dios. Cuando nos amamos de verdad, estamos siendo santificados en la verdad más alta y más divina, que es el amor de Dios.
Tal vez nos dé miedo a veces de entregarnos sin reservas, o de dejar a un lado nuestros gustos o intereses. Por eso Cristo mismo se “santificó a sí mismo por nosotros” (cfr. versículo 19). Él es nuestro ejemplo y, al mismo tiempo, la fuerza que necesitamos para amar más y amar mejor. Es así que colaboramos con Él en la construcción de su Reino.
«Un aspecto esencial del testimonio del Señor Resucitado es la unidad entre nosotros, sus discípulos, como la que existe entre Él y el Padre. Y la oración de Jesús en la víspera de su pasión ha resonado hoy en el Evangelio: «Que sean una sola cosa como nosotros». De este eterno amor entre el Padre y el Hijo, que se extiende en nosotros por el Espíritu Santo, toma fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; de allí nace siempre nuevamente la alegría de seguir al Señor».
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de mayo de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En la comida o cena me dedicaré especialmente a mi familia, escuchando y sirviendo a cada uno.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Por qué junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús?
Cuenta la historia que el 16 de junio de 1675, Jesús se le apareció a Margarita María de Alacoque y le mostro su Corazón
Por: n/a | Fuente: ACI Prensa

La Iglesia Católica dedica el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, para que los fieles veneren, honren e imiten más intensamente el amor generoso y fiel de Cristo por todas las personas.
Es un mes donde se le demuestra a Jesús a través de las obras cuánto se le ama, correspondiendo a su gran amor demostrado al entregarse a la muerte por sus hijos, quedándose en la Eucaristía y enseñando el camino a la vida eterna.
En ocasión de esta fiesta, en Buenos Aires, Argentina, se realizará la 56º Peregrinación anual a pie al Sagrado Corazón de Jesús, que saldrá el sábado 24 de junio a las 2:30 pm, desde el atrio de la Catedral hacia la Basílica de Barracas donde se celebrará la Misa. Así también en Mendoza, el sábado 17 de junio a las 4:00 pm se celebrará la Eucaristía en la Catedral.
Sobre esta fiesta, el Papa Benedicto XVI afirmó que «al ver el corazón de Señor, debemos de mirar el costado traspasado por la lanza, donde resplandece la inagotable voluntad de salvación por parte de Dios, no puede considerarse culto pasajero o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, la cual sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios«.
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los inicios de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el corazón abierto del Señor.
Cuenta la historia que el 16 de junio de 1675, el Hijo de Dios se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le mostro su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior del mismo salía una cruz.
Santa Margarita escuchó al Señor decir: «he aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio».