Primeros Mártires de la Santa Iglesia Romana, Santos
Memoria Litúrgica, 30 de Junio…
Hoy también se festeja a:
- • Erentrude, Santa
- • Marcial de Limoges, Santo
- • Ladislao de Hungría, Santo
- • Zenon (Zynovij) Kovalyk, Beato
- • Basilio Velyckovskyj, Beato
La tempestad calmada
Por: Leonel de las Cuevas, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por este nuevo día, ayúdame a disfrutarlo a tu manera. Gracias por tu compañía, ayúdame a valorarla. Gracias por querer siempre cosas buenas para mí, ayúdame a confiar en ti para permitirme recibirlas. Que tu gracia me acompañe, para que pueda yo permanecer fiel a ti sin importar la situación.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 8, 23-27
En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”.
Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio de hoy contemplamos a Jesús con sus discípulos en medio de la tempestad. La tempestad es fuerte y las olas cubren la barca. Cristo está presente, pero eso a los discípulos no les quita el temor ni la sensación de peligro. Quizás creían tener mucha fe en Él después de haber visto los milagros, pero, ahora con sus vidas en riesgo, no es tan fácil poner su certeza en Él cuando, si Él no es la respuesta, tienen mucho que perder. Su falta de certeza en Cristo los lleva a tener una gran sensación de desesperación.
Hay una cierta belleza en los momentos de tempestad, pues, a diferencia de los momentos de calma, los momentos difíciles, son difíciles porque ponen a prueba nuestras convicciones y los principios que rigen nuestras decisiones. Sacan a la luz todo aquello que no está consolidado en nosotros. Aquello que somos solo por inercia, o solo bajo ciertas circunstancias. Cuando Jesús, en aquella parábola, pide que edifiquemos la casa sobre roca, no dice que lo hagamos “por si llegaran las lluvias”. Las lluvias caen, y Él se refiere a ellas dándolas por hecho. Y así como los momentos de calma son importantes porque en ellos construimos, en los momentos de tempestad es donde se derrumba y remueve todo aquello que es efímero y que no está construido sobre la roca de Cristo.
Esto, no le quita el momento de desesperación a los discípulos. Les impresiona ver a Jesús hacer (¡o no hacer!) lo que no les parece que debería de estar haciendo. Pero Cristo les muestra que no tiene miedo de atravesar tempestades para sacar de ellos lo mejor. Al final, Jesús los vuelve a llamar a poner en Él, su certeza y a ver que Él es consciente de la situación. Aunque parezca que duerma, Cristo tiene el control en sus manos.
«La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad».
(Momento extraordinario de oración, SS Francisco, 27 de marzo de 2020)
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Vivir los momentos difíciles y desesperantes de este día con paciencia, sabiendo que es una oportunidad para sacar lo mejor de mí y formar un corazón cada vez más como el de Cristo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Cómo puedo ayudar si tengo un familiar o amigo en una Secta?
Por: Yasmin Oré y Jesús Urones | Fuente: Religion en Libertad
Este tema es algo que comúnmente se preguntan muchos católicos que tienen un pariente o una amistad que ha dejado de practicar la fe y ha sido captado por una secta. La mayoría no sabe como actuar con ellos o si existe alguna forma de ayudarles a salir de ella y volver a la Iglesia.
Algunas personas sin una orientación adecuada, lo primero que se les puede ocurrir es dejarse asesorar o poner esta tarea en manos de cualquier sicólogo. Si bien es cierto, algunas sectas como las “destructivas” pueden afectar notablemente la parte síquica de la persona, no ocurre así con la mayoría de movimientos religiosos que solemos conocer y tratar (testigos, mormones, adventistas, sectas de la nueva era, etc.) donde los adeptos han sido atraídos en mayor parte por falta de formación o confusión doctrinal, búsqueda de nuevas experiencias espirituales, ambiente fraterno, etc. También por testimonios publicados de ex sectarios ahora católicos, podemos darnos cuenta que ninguno de ellos tuvo la necesidad de pasar por alguno de estos terapeutas en su proceso de conversión y viven ahora una vida normal y plena dentro de la Iglesia.
Hago esta advertencia pues salvo contadas excepciones, la gran mayoría de sicólogos que suelen tratar esta problemática suelen ser profesionales ateos o relativistas por lo que pueden poner en peligro la espiritualidad del adepto y aunque pueda ayudar con sus técnicas a sacarlo de la secta, puede también terminar convirtiéndole en un completo irreligioso. Además, que ellos al enfocarse sólo en el comportamiento sectario o el control mental y no tener un conocimiento teológico adecuado, suelen calificar de sectas hasta grupos o movimientos aprobados por la Iglesia Católica. Esto lo podemos comprobar revisando ciertas páginas de sicológos que se ofrecen en la red y que han tratado a ex testigos de jehová, ex cienciólogos pero también a personas salidas del Opus Dei, Camino Neocatecumenal, etc. Antes de acudir a uno de ellos, debemos primero recurrir a las guía que ofrece la Iglesia en estos casos y que pueda orientarnos mejor en intentar sacar a nuestros allegados de la Secta.
Consejos que favorecen la salida de un adepto sectario
EL sacerdote experto en sectas Manuel Guerra en su “Diccionario Enciclopédico de las Sectas” (BAC 2013), nos propone algunos medios o remedios prácticos que favorecen la salida del adepto, a los cuales yo ampliaré con mi experiencia y los testimonios de otros ex sectarios en su proceso de retorno a la Iglesia.
1. La oración y la mortificación como recursos al alcance de cualquier creyente
Es un método poderoso utilizado desde los primeros siglos del cristianismo. Recordemos el caso de Santa Mónica que rezó incansablemente porque su hijo San Agustín saliera de la secta de los Maniqueos y regresara a la verdadera fe. También podemos ofrecer ayunos por su conversión entre otras mortificaciones.
A mi regreso a la Iglesia Católica luego de haber dejado la misión mormona y todo lo concerniente a la secta, mi madre y mis abuelas me confesaron que habían estado rezando mucho el rosario porque yo me diera cuenta de la verdad pues mi acción de viajar lejos por una fe ajena a la de ellas y solo con el fin de captar mas adeptos, les había parecido muy fanático y a su vez les entristecía diariamente.
2. No romper nunca los lazos entre los familiares, amigos, etc.
A pesar de los disgustos, frustraciones, etc., experimentados se debe procurar de manera contraria tender “puentes” y usarlos tales como llamadas telefónicas, cartas, visitas, felicitación de cumpleaños entre otras acciones fraternas.
Se sabe que la secta buscará cerrar al adepto en actividades y un ambiente social absorbente que le desligará de compromisos o reuniones familiares. A pesar de ello, debemos buscar mantener esas relaciones de familiaridad y comunicación con el fin de hacerles sentir que no desaprobamos su cambio de creencias y que nuestros lazos están por encima de ello.
3. Poner al adepto en contacto con su identidad original o anterior a su incorporación a la secta
Buscando y recordándole los puntos positivos, felices, de referencia en el trato con sus padres, amigos, deportivas, etc., que puedan servir de despertadores de nostalgia. Para esta finalidad “los dulces de la abuela” suelen ser mas eficaces que cualquier reflexión especulativa.
Este aspecto es una de las situaciones que también experimenté en la misión mormona pues al hacer proselitismo con gente buena católica y me hablaran cosas positivas de su fe, me recordó mi pasado católico y me hizo tener nostalgia de todo lo vivido en mis catequesis sacramentales, colegio religioso, mis abuelas devotas de la Virgen, etc. cayendo en la cuenta que nada de esas prácticas podían ser malas para mi alma.
4. Evitar hablar al adepto con agresividad , acritud, sin atacar directamente a la secta.
Es importante este consejo pues no ganamos nada desprestigiando a la secta directamente, o siendo duros de palabras con los adeptos ya que esto lo pueden ver como serios ataques o persecución y podrían cerrarse mucho más. En su lugar, podemos exponer la verdad pero de manera sencilla y caritativa. También podemos hacer alusiones a otras sectas similares a las suya, para que el adepto pueda darse cuenta poco a poco de los errores que esta profesando.
5. Asesorarse con un experto en sectas
Es decir, tener contacto con un sacerdote, religioso o laico experto en estos temas que te pueda asesorar y guiar espiritualmente para tratar con el adepto. Dependiendo del tipo de secta, en especial las dañinas y destructivas, será necesario además la orientación de un sicólogo recomendado y de preferencia católico para un adecuado tratamiento.
6. Estudiar y conocer la Palabra de Dios
Esto es necesario sobre todo para las sectas de impronta cristiana, como los Testigos de Jehová, mormones , adventistas, etc., pues es sabido que la Biblia es el instrumento utilizado por ellas para confundir e inyectar sus nuevas doctrinas. El buen uso de la biblia puede ayudar a tener un dialogo más fructífero con estos miembros y hacerles ver sus errores cuando ellos tengan dudas o deseen abrirse al debate.
7. Conocer la secta, el fundador, la doctrina, libros y hacer una correcta apologética
Es importante para el adepto que tu te intereses por la doctrina de su secta, libros, fundador, etc.,. Una vez conocido todo esto, debes desarrollar una adecuada apologética que replique sus doctrinas y también a todas las dudas que pueda tener sobre la Iglesia Católica.
En este caso por los testimonios que he leído de algunos ex testigos de jehová o ex mormones, estos se empezaron a dar cuenta de la verdad cuando debatieron con personas dedicadas a la apologética católica y les hicieron ver el error y la contradicción en sus doctrinas. Fue una de sus primeras luces en su proceso de conversión.
8. Es necesario dar un buen testimonio de conducta y moral.
Muchas veces las personas entran en las sectas porque allí se cumplen normas o practican valores morales con mayor firmeza o radicalidad. También suelen abandonar la iglesia católica cuando ven escándalos o malos ejemplos entre los fieles. Por eso, es necesario que intentemos dar un buen ejemplo cristiano y que el adepto se de cuenta que esta conductas o valores no son exclusivos de su secta.
