Luis IX, Santo
Memoria Litúrgica, 25 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Luis Almécija Lázaro y Juan José Vivas, Beatos
- • Alessandro Dordi, Beato
- • Patricia, Santa
- • Carmelo de Colomers Salvá Menescal, Beato
- • Ramón Cabanach Majem, Beato
El clamor del amor
Por: José Alberto Rincón, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, que mis oídos permanezcan siempre abiertos a tu voz, que me recuerda desde la eternidad la grandeza de tu amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Al leer estas palabras de Jesús, no podemos evitar sentir que algo dentro de nosotros se mueve. Nuestra conciencia, inmediatamente, nos lleva a ver si es que este reclamo aplica también a nosotros. Una de dos: o respiramos con calma, convenciéndonos que somos inmaculados; o nos preocupamos, conscientes de que hemos fallado múltiples veces. ¿Cuál es la correcta? Ninguna de las dos. O ambas. Depende de cómo lo veamos.
Es cierto que somos pecadores, quien más, quien menos. También es cierto que olvidamos fácilmente las cosas que realmente importan, y nos entretenemos demasiado con cosas intrascendentes, por no decir abiertamente absurdas. Quizás no nos ocupamos de la menta, el anís y el comino, pero sí de los comentarios nocivos, de las posesiones y de la reputación. Hemos cambiado los objetos de nuestra devoción, pero la actitud sigue siendo la misma. Mas no todo acaba aquí. Al repasar nuestra vida, observamos que también hay bondad en nosotros. No todo lo hemos hecho mal, ni todo el tiempo hemos olvidado lo que importa. Hay recuerdos de justicia, de misericordia y de fidelidad. No todo está perdido.
Entonces, sí: somos como esos escribas y fariseos, ¡pero no sólo! Al padecer por nosotros, Cristo cargó sobre sus hombros todas esas muestras de desprecio y de indiferencia, las purificó con su sangre y las presentó en la cruz como ofrenda agradable al Padre. Ahí está toda la diferencia. Los escribas y fariseos no escucharon un regaño, sino un grito. Escucharon el clamor del amor, que les recordaba dónde debían tener puesto su corazón. Tristemente, no supieron interpretar ese grito.
Tú y yo aún podemos. ¡Acojamos esa invitación! ¡Dejémonos transformar por la voz del guía que conoce todos los senderos! ¡Pidamos a Él que limpie nuestras vasijas de barro desde dentro! Creamos en el amor, creámosle al Amor, y dejaremos de ser ciegos.
«La página del Evangelio de hoy nos invita, pues, a reflexionar sobre el profundo significado de tener fe, que consiste en fiarnos totalmente del Señor. Se trata de derribar los ídolos mundanos para abrir el corazón al Dios vivo y verdadero; solo él puede dar a nuestra existencia esa plenitud tan deseada y sin embargo tan difícil de alcanzar. Hermanos y hermanas, hay muchos, también en nuestros días, que se presentan como dispensadores de felicidad: vienen y prometen éxito en poco tiempo, grandes ganancias al alcance de la mano, soluciones mágicas para cada problema, etc. Y aquí es fácil caer sin darse cuenta en el pecado contra el primer mandamiento: es decir, la idolatría, reemplazando a Dios con un ídolo. ¡La idolatría y los ídolos parecen cosas de otros tiempos, pero en realidad son de todos los tiempos! También de hoy. Describen algunas actitudes contemporáneas mejor que muchos análisis sociológicos».
(Homilía S.S: Francisco, 17 de febrero de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Durante la jornada, cuando perciba que mi corazón se está llenando de distracciones innecesarias, tomaré un momento para elevar mi mirada al Cielo y volver a poner al centro a quien es el único importante.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Cómo hace la Iglesia para saber si una aparición mariana es verdadera?
Por: Luis Lira Merlo | Fuente: EstaEsLaFe.blogspot.com
Pregunta:
Respuesta:
Al explicarle que solo creemos en UNA María Virgen y que cada título dado a ella es a causa de sus dones o por una de sus apariciones (Por ejemplo Virgen de Fátima porque María apareció en la ciudad de Fátima, Portugal) el amigo evangélico me dijo que “esas apariciones son cosa del diablo, porque dice la Biblia que satanás se disfraza de ángel de luz” citando para ello 2 Corintios 11:14 que dice:
«Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz»
Ante esta cita bíblica decidí aceptar, que bien es cierto que Satanás mismo podría estar detrás de muchos «milagros» o «portentos» y por ello, para sorpresa de muchos feligreses, y no tantos, la Iglesia no acepta cualquier aparición así por así.
(No es como la gente crédula que sale en los noticieros sensacionalistas que ven la cara de Jesús o Maria en cada mancha de agua, o de cosas peores)
La Iglesia se toma muy en serio su trabajo de «examinarlo todo, retener lo bueno y desechar lo malo» (1 Tesalonicenses 5:21) siendo asi que la Iglesia pasa horas, días o años determinando si una supuesta aparición es real o no y ojo, muchas se han quedado fuera de nuestra lista oficiales, ya sea porque el mensaje no esta acorde con la enseñanza bíblica o porque ha dado profecías falsas o promueven formas de cultos ajenas a nuestra fe.
Para explicarlo mejor he preparado estos tres puntos tomando de referencia la famosa aparición de Fatima.
1. En realidad las apariciones marianas son analizadas por nuestra Iglesia antes de aprobarlas como legítimas y algo en lo que realmente es cuidadosa es en el mensaje de dicha aparición. De Fátima, por ejemplo tenemos esa hermosa oración que se ha añadido al rosario:
«Oh Jesús mío. Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia»
Estoy seguro que nadie en su sano juicio tendría alguna queja de esta hermosa oración.
Por eso la Biblia misma nos dice en 1 Corintios 12:3
«Por tanto, os hago saber que nadie hablando por el Espíritu de Dios, dice: Jesús es anatema; y nadie puede decir: Jesús es el Señor, excepto por el Espíritu Santo»
Ademas Jesús nos dice previniéndonos de los falsos profetas que analicemos los frutos, ya que por el fruto conoceremos al árbol, (Mateo 7:15-20) ahora viendo el mensaje de María en Fátima y la hermosa oración que ha resultado de esa aparición ¿Creen que es un fruto del diablo? ¿El diablo quisiera que se haga esa oración a Jesús? ¿Promueve la adoración a María o nos invita a adorar a Jesús?
Este mensaje es en lo primero que la Iglesia se fió para declarar la aparición de Fatima como verdadera.
2. En Fátima, la Virgen dijo el 13 de julio de 1917, que «Rusia esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia y los buenos serán martirizados…varias naciones serán arrasadas»
Esto sucedió años antes que el comunismo promovido por Rusia se extendiera por el mundo, María nos invitó a orar por Rusia para que el comunismo no venciera y dijo que si eso hacíamos el comunismo ruso no superaría el año de 1990, milagrosamente todo esto se cumplió tal como María lo predijo.
Estas profecias marianas es algo mas que nos muestra su credibilidad, ya que la Biblia, en Deuteronomio 18:21-22 dice
«Y si dices en tu corazón: «¿Cómo conoceremos la palabra que el SEÑOR no ha hablado? Cuando un profeta hable en el nombre del SEÑOR, si la cosa no acontece ni se cumple, ésa es palabra que el SEÑOR no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él.»
Para conocer si una profecía viene de Dios la Biblia recomienda analizar si esta se cumple o no. Maravillosamente las profecías dada por María a los niños de Fátima se cumplieron al pie de la letra, en cuanto a las guerras, en cuanto al comunismo y la persecución contra la Iglesia, además de su caída en el periodo que se profetizó. Todo esto es garantía de que Dios mismo mandó a María a entregarnos ese mensaje. Cosa que o sucede con profetas modernos que hablan sobre el fin del mundo y nunca suceden… (creo que ya he sobrevivido a muchos fin del mundo).
3. La meta final de las apariciones de Fátima es que el mundo entero se arrepienta de sus pecados y se entregue fervorosamente a Jesús nuestro Señor, tanto así que ella mando a «entregar nuestro corazón a Jesús» haciendo eco de lo que nos dice la Biblia en Salmos 51:17
«Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás»
Entregar nuestro corazón al sagrado corazón de Jesús, que él mismo nos transformará.
Por ello al celebrar el centenario de estas apariciones la Iglesia nos manda a tomar en cuenta ese mensaje y acercarnos al sacramento de la confesión.
Concluir:
Alguien dijo una vez (no recuerdo quien) que “El Señor no obra milagros arbitrariamente, sino con el propósito de atraernos hacia Él, donde se encuentra nuestra verdadera felicidad” por ello, si realmente quieres celebrar las apariciones de Fatima, haz lo que ella nos dijo, acerquémonos al sagrado corazón de nuestro Señor Jesucristo.
