Gerardo Sagredo, Santo
Obispo y Mártir, 24 de septiembre…
Hoy también se festeja a:
- • Antón Martín Slomsek, Beato
- • Columba Gabriel (Juana Matilde Gabriel), Beata
- • Gerardo Sagredo, Santo
- • Dalmacio Moner, Beato
Ser cristiano es pertenecer a una familia
Por: H. Abraham Cortés, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Concédeme, Señor, la experiencia de tu amor como mi Padre; haz que hoy crezca en mí la convicción de que soy tu hijo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21
En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio de hoy nuestro Señor hace una pregunta a la cual Él mismo responde. Su respuesta puede parecernos dura y difícil de acoger, pero quizás, detrás de esa repuesta, hay algo más profundo y valioso para nuestra vida. Son palabras que nacen del corazón del Señor, en ellas afirma que su madre y sus hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. ¿Qué nos revela esta afirmación, qué significado tiene para nuestra vida?
En ella, el Señor quiere decirnos que somos parte de su familia. Qué bello es tener una familia, pasar tiempo juntos sentados a la mesa, o en un paseo, o simplemente escuchar la voz de tu papá o de tu mamá, de un hermano o un primo. A esto nos invita el Señor: que, como hijos, como hermanos, vivamos unidos a Él, nos reunamos a escucharle en un ambiente de familia y de amor. Que nuestro obrar sea guiado y motivado por su amor, por su voluntad, pues de Él recibimos el sentido y significado de nuestra vida.
Ser cristiano no es solo de palabra sino es una vida, es pertenecer a una familia, es vivir como hijos. Nuestro deseo no es solo ver a Jesús, sino estar con Él, vivir con Él.
«Cuando le dicen que allí está su madre, sus parientes, su familia, Jesús alarga el concepto y dice: “Esta es mi familia, ellos, es esta, todos, todos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. He aquí, el paso más que da Jesús, Yo tengo una familia más grande que pequeña, en la cual he venido al mundo. Él nos hace pensar a nosotros que somos su familia, es decir, aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. Un gesto que restituye el concepto de familiaridad con Dios, de familiaridad con Jesús. De hecho, nosotros podemos ser discípulos, podemos ser amigos, pero ser familia es aún más».
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de septiembre de 2017 en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
El día de hoy buscaré pasar un momento ante el Santísimo o en un lugar retirado, junto al Señor como mi hermano, como mi Padre.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Quieres un matrimonio feliz y para siempre?
Por: Redacción | Fuente: LaFamilia.info
En el matrimonio pueden crearse trampas disfrazadas de silencio que apartan a la pareja y crean abismos en su comunicación. Tal es el caso de una televisión prendida permanentemente; la puerta de la habitación conyugal que nunca se cierra para los niños; una agenda repleta de actividades sociales y profesionales.
Pero además existen reglas de oro que siempre deben tenerse en cuenta si se trata de luchar por un matrimonio feliz y una relación sana con nuestro cónyuge. He aquí algunas:
1.- No dejarse vencer por la ira
Tener la fortaleza y dominio para controlar la ira que sentimos cuando estamos discutiendo.
2.- Nunca gritarse
Moderación, educación y respeto ante todo. El grito es una agresión, independiente de lo que se diga
3.- Pedir disculpas y admitir los errores
Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación, pero es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.
4.- Señalar las faltas con amor
Si resulta doloroso aceptar los propios defectos, más difícil es que nos los señalen.
Es por eso que debemos ser delicados y compresivos para criticar o decir algo negativo al otro.
5.- No dar cabida al descuido o apatía
En el amor debe existir una sana exigencia. Siempre tenemos que buscar lo mejor para la persona que amamos, aunque a veces sea necesario exigirle.
Cuando no amamos, nos da igual si la persona se supera o no.
6- No dejar un problema sin resolver
Humildad para hablar, para aceptar la culpa que nos corresponde en cada desacuerdo. Olvidar los resentimientos y rencores, confiar en la pareja y prepararse para el perdón.
7.- Todos los días decirle algo cariñoso a su cónyuge
Cuidar los detalles, los mismos que a veces se pierden con los años. Si ellos faltan, el matrimonio comienza a vivir según las circunstancias y no por el amor.
8.- Orar juntos, involucrar a Dios en su relación
Participar de la celebración de la Santa Misa juntos y en familia, orar todos los días el uno por el otro, cultivar su vida sacramental (confesión y comunión frecuente), leer juntos la palabra de Dios.
Esperamos que estas sencillas reglas te ayuden a ser más feliz en tu matrimonio y a vivir plenamente tu unión con la persona que más amas.
