117 Mártires vietnamitas de los siglos XVIII y XIX, 24 de noviembre …
- • María Ana Sala, Beata
- • Andrés Dung-Lag y compañeros, Santos
- • Fermina (Firmina) de Amelia, Santa
- • Bálsamo de Cava, Beato
- • Pedro Dumoulin-Borie y compañeros, Santos
- • Flora y María, Santas
No se dejen engañar
Tiempo Ordinario
Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11
En aquel tiempo algunos ponderaban la belleza del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas. Jesús les dijo: Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida. Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir? Él dijo: Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy» y «el tiempo está cerca». No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.
Oración introductoria
Señor y Dios mío, buscarte equivale a encontrarte, porque siempre Tú estás dispuesto, esperándome en el Sagrario y en la oración. No quiero anteponer nada a tu amor que es lo único definitivo y seguro que tengo en la vida. ¡Ven Espíritu Santo! Ilumina y guía esta meditación.
Petición
Señor, concédeme la gracia de afianzar mi vida en Ti para poder ser testigo y misionero de tu amor.
Meditación del Papa Francisco
Jesús dijo: “Esto que ven, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida”. Naturalmente le preguntan: ¿cuándo sucederá esto?, ¿cuáles serán los signos? Pero Jesús dirige la atención de estos aspectos secundarios – ¿cuándo será?, ¿cómo será? – la dirige a las verdaderas cuestiones. Y son dos:
Primero: no dejarse engañar por falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo. Segundo: vivir el tiempo de la espera como tiempo del testimonio y de la perseverancia. Y nosotros estamos en este tiempo de la espera, de la espera de la venida del Señor.
Esta alocución de Jesús es siempre actual, también para nosotros que vivimos en el Siglo XXI. Él nos repite: “Miren, no se dejen engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre”.
Es una invitación al discernimiento. Esta virtud cristiana de comprender dónde está el Espíritu del Señor y dónde está el mal espíritu. También hoy, en efecto, hay falsos “salvadores”, que tratan de sustituir a Jesús: líderes de este mundo, santones, también brujos, personajes que quieren atraer a sí las mentes y los corazones, especialmente de los jóvenes. Jesús nos pone en guardia: “¡No los sigan!”. “¡No los sigan!”. (S.S. Francisco, Ángelus del 17 de noviembre de 2013).
Reflexión
No busquemos aterrarnos mutuamente ni vivir en el miedo pensando en que el tiempo está cerca y ya se acaba la figura de este mundo con la venida del Justo Juez, Cristo. Y no es así porque El mismo nos lo acaba de decir: Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: «Yo soy» y «el tiempo está cerca». ¿Quiere Cristo que vivamos atemorizados? No ¿Quiere que nos la pasemos analizando cada guerra y cada peste e interpretándolo todo bajo esta óptica terrorífica? No. Entonces, ¿qué quiere Cristo?
Quiere que nos dejemos de cuentos de terror y de una pasividad estéril y vivamos, sí, velando para cuando venga, pero velando como siervos fieles, esto es, cumpliendo como el soldado que tiene una misión en la vida. «Velar» por tanto no es estar en estado de terror e infundiendo terror en los demás, sino «trabajar» por hacer que cada día más este Rey sea más adorado y amado por los hombres; para que el imperio del amor triunfe sobre los mezquinos deseos humanos.
¿Por qué el Templo será derruido? Por la codicia de los hombres. ¿Por qué habrá guerras? Por el odio de unos contra otros. ¿Por qué pestes, hambre, desolación? Por culpa del pecado que no busca soluciones sino que trae daños estériles.
Pero en cambio si el cristiano trabaja firme y constante por edificar su propia casa en Roca firme; si se empeña por trabajar en la viña del Señor y sacar fruto abundante, el ciento por uno; si procura que en su casa jamás falte el aceite para su lámpara, no sea que venga el Esposo; si se esmera en realizar cuanto le ha sido confiado por el Dueño, como siervo trabajador; si, en fin, saca tiempo de debajo de las piedras y hace del amor su tesoro, y reproduce todos sus talentos, ¿le quedará tiempo para aterrarse por el fin del mundo?
Propósito
Trabajar por edificar mi casa, es decir mi vida de cada día sobre roca firme, sobre Dios. A través de la oración, de la confianza y esperanza en Él.
Diálogo con Cristo
Señor, sé que al final triunfará tu Reino, pero mi corazón a menudo no entiende y le cuesta aceptar acontecimientos que parecen no tener ningún sentido, como la muerte de un joven. Enséñame que el sentimiento puede ayudarme, pero no es lo esencial. Ayúdame a ser optimista, a edificar mi vida en la roca firme de tu voluntad y a tenerla como mi guía en todo mi obrar.
La Santa Muerte, un culto blasfemo del crimen organizado
Por: P. Luis Santamaría del Río | Fuente: R.I.E.S. (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas)

Ante la difusión que el culto a la Santa Muerte está teniendo en Latinoamérica, traemos a nuestra memoria unas declaraciones que el cardenal italiano Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, realizó en el año 2013.
En aquel entoneces dijo: que el crimen organizado “es anticultura” y que credos asociados con él, como la Santa Muerte en México, son “blasfemos”. Lo expresó en una rueda de prensa ofrecida en le Museo Soumaya de Ciudad de México, y que en su momento fue difundida por Efe y El Universal. “La criminalidad organizada no es cultura, es anticultura. Cancela todos los grandes valores de las relaciones sociales, humanas, personales”.
El cardenal, estrecho colaborador del papa Francisco, se encontraba en esa oportunidad en México para participar en el llamado “Atrio de los Gentiles», antes de sus actos públicos, Ravasi habló de la violencia y el crimen organizado y señaló que combatirlo requiere ir más allá de las respuestas policiales desde el Estado. “El elemento decisivo es la educación, la formación de un nuevo modelo humano”, a partir de una cultura “ramificada” y “difusa”, añadió.
Un país como México, donde la ola de violencia ha dejado más de 70.000 muertos en los últimos seis años, debe ser más incluyente con “las jóvenes generaciones” y dejarles claro “que la mafia, el narcotráfico, la criminalidad organizada no son formas religiosas ni tienen (que ver con la) religión, aunque se use la Santa Muerte”, dijo. “En Italia, por ejemplo, la mafia, los capos tienen capillas con la Biblia, la Virgen, el padre Pío, y esto es una degeneración, no es religión”, añadió el cardenal italiano.
Un culto infernal
En el 2012, integrantes de la secta asesinaron en Sonora (México), a dos niños de 6 y 7 años, y una mujer de 55. Todos murieron degollados como ritual de sacrificio dedicado a la Santa Muerte. El cardenal Ravasi advirtió de que “también el crimen y la negatividad tienen capacidad de ‘ritualizarse’ y crear un modo de agregación como el de la religión”.
El purpurado explicó que “la grandeza de la cultura y de las religiones verdaderas es justamente celebrar la vida, y esto es exactamente lo contrario”. “Se trata de un fenómeno que necesita de todos para ponerle freno y eso incluye las familias, las iglesias, y la sociedad en toda su totalidad”, agregó.
Rendir culto a la Santa Muerte “es la celebración de la devastación y del infierno, y por tanto, en este sentido, si quieren vivir realmente como sienten instintivamente, porque en su carne está la vitalidad, deben abandonar de todas las maneras este culto tenebroso, infernal y de negación”, precisó.
