
Obispo, 20 de febrero…
Hoy también se festeja a:
- • Francisco y Jacinta Marto, Santos
- • Pedro de Treia, Beato
- • León de Catania, Santo
- • Julia Rodzinska, Beata
- • Jacinta Marto, Santa
Ser hijo
Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: missionkits.org
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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, te doy gracias de todo corazón por este momento que me regalas para estar en intimidad contigo. Delante de Ti puedo ser como soy, sin ningún tipo de máscara ni armadura, pues Tú me amas y me miras de tal manera, que no me siento condenado por Ti, sino acogido tal cual soy, con todas mis heridas, con todos mis pecados…con todas mis ganas de amar y ser amado.
En tus manos, Jesús, pongo todo mi corazón con todos mis anhelos y problemas, confiando en que acoges mi súplica y me darás hoy y siempre aquello que más necesito.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Padre… Así me invita el Evangelio a llamarte.
Tú, el creador de todas las estrellas y planetas; Tú que me pensaste con amor desde toda la eternidad. Tú, que pase lo que pase, haga lo que haga, nunca dejarás de ser mi Padre.
Eres mi Padre aun cuando yo no me comporte como tu hijo. Tú te mantienes fiel en la cruz con los brazos abiertos para acoger siempre a todos tus hijos. Eres Padre y sufres al ver que tantas veces yo no sé ser hermano de los demás. No hay dolor más grande para un padre que ver como sus hijos se pelean como animales, se usan como a cosas y se matan como a enemigos.
Padre, perdóname por no haberme comportado siempre como un verdadero hijo tuyo; por haber pasado tantas veces indiferente ante mi hermano que sufre pidiendo limosna por la calle o que me ha reclamado un poco de atención y cariño en mi propio hogar. Enséñame a ser un verdadero hijo tuyo, un hermano de mi hermano.
Ayúdame, Padre, a saber recibir tu infinito amor y dame la gracia de aprender a recibir el amor que Tú me tienes.
Jesús deja de lado esta oración de solamente palabras, y dice: «Vosotros, pues, orad así». Él nos indica el exactamente el espacio de la oración con una palabra: «Padre». Dios, sabe qué cosas necesitamos, antes de que se las pidamos; este Padre que nos escucha a escondidas, en secreto, como Él, Jesús, aconseja rezar: en secreto. Un Padre que nos da precisamente la identidad de hijos. Así, cuando yo digo «Padre», llego hasta las raíces de mi identidad: mi identidad cristiana es ser hijo y esta es una gracia del Espíritu. […] Él habla con el Padre: es el camino de la oración y, por eso, yo me permito decir, es el espacio de la oración.
(Homilía de S.S. Francisco, 16 de junio de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy meditaré la oración del padre nuestro y buscaré tratar a los demás como verdaderos hermanos.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Cómo vivir la Cuaresma en la era del totalitarismo digital y las redes?
Por: n/a | Fuente: ACI Prensa

El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, presentó en su edición del 19 de febrero un artículo titulado “Totalitarismo digital”, que destaca la importancia de la soledad, el silencio y el ayuno para vivir la Cuaresma en la era de las redes sociales.
La autora del artículo es Antonella Lumini, que recuerda que “cada año, el tiempo fuerte de Cuaresma invita a vivir momentos de recogimiento, reclama el desierto, y si la soledad, el silencio, el ayuno, en la era de las redes sociales, pueden parecer del todo impracticables, en realidad se hacen siempre más necesarios para salvaguardar el equilibrio psicofísico del individuo”.
“No se trata de incentivar la fuga del mundo o de demonizar ciertos instrumentos, sino de reencontrar la justa medida. En una época en la que prevalece el consumo descontrolado de todo, en la que es normal el comportamiento convulsivo hacia la interacción en redes, sería bueno redescubrir la soledad y el ayuno como caminos a recorrer para volver a lo profundo”.
Lumini recuerda que San Agustín invitaba a no “dispersarse, sino a volver a uno mismo porque la verdad que anhelamos reside en lo íntimo”.
La autora escribe también que “mientras estemos abrumados por todo lo que consumimos, incluido el exceso de alimento y el uso excesivo de las redes sociales, no podremos percibir la sed de infinito contenida en el alma: se hace así imposible penetrar en ese misterioso mundo interior que constituye la verdadera riqueza que ninguna cosa exterior podrá sustituir”.
“La soledad le permite a uno experimentar eso solo, desenmascarando, desvistiendo, favoreciendo la relación con el Espíritu, con ese fondo luminoso en el cual el ego se abre a la conciencia, se expande hacia lo insondable. El yo se abre al Yo Soy, el nombre revelado de Dios asumido por Jesús, o se cierra haciéndose centro de sí mismo”, señaló.
En ese sentido, “el ayuno, entendido no solo como abstinencia de alimento, sino también del celular y las conexiones digitales, se convierte entonces en medio capaz de hacer un alto a los círculos viciosos que crean dependencia”.
En la relación personal con Dios, prosigue Antonella Lumini, el “sujeto es alentado a crecer espiritualmente. Al contrario, la constante interacción en red intensifica el proceso de masificación y homologación de las conciencias y produce una regresión (…) en la que la individualidad se pierde”.
Entre los riesgos de no responder a su sed interior, Lumini alerta que la persona puede caer en la “agresividad, la violencia y la tristeza, la depresión y el malestar físico”.
“Una forma alterada y excesiva de relaciones sin verdadera interacción humana anestesia las conciencias, produce una esclavitud tortuosa, seductora, que no es inmediatamente reconocible, que está camuflada. Pero esta esclavitud del totalitarismo digital no se compara con la de los regímenes totalitarios que privan de toda libertad”.
Ante esta situación, alentó, “toca despertar del entumecimiento. La soledad y el ayuno revelan el vacío interior y por eso dan miedo”.
Lumini concluye el artículo afirmando que “como enseñan los padres y madres del desierto, los demonios son vicios, círculos viciosos que aprisionan en una corriente de la que ya no podemos salir. A veces el vicio es presentado como virtud. El silencio, la soledad y el ayuno constituyen entonces el antídoto”.
Antonella Lumini reside en Florencia (Italia), y desde hace 30 años vive como “eremita urbana”.
En 2016 escribió, con el vaticanista Paolo Rodari, el libro “La custodia del silencio”, en el que comparte sus reflexiones sobre el tema.
En opinión de Rodari, “el mensaje fundamental de Antonella Lumini es que el Espíritu habla en todo lugar y habla siempre, basta saberlo escuchar. Para aprender a escucharlo es necesario aprender a hacer silencio”.
