Domingo de Silos, Santo
Abad, 20 de diciembre …
Hoy también se festeja a:
- • Vicente Romano, Beato
- • Ceferino, Santo
- • Ursicino de Jura, Santo
- • Miguel Piaszczynski, Beato
- • Coren, Santo
Fue en el silencio
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús,Tu qué haces nuevas todas las cosas, permite que hoy, aun cuando no estés en mi pensamiento, sea un díatotalmente nuevo, lleno de Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde Ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, Ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».
María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Fue en un momento; fue en un instante. Fue en el silencio de María donde quisiste nacer.
Ella tenía sus planes…; planes que eran para Dios. Pareciera que los cambias…sin embargo, no los quitas, no los cambias; los transformas, los sublimas.
María parece no comprender, pero está segura; parece no dudar, sin embargo, pregunta.
Ella toma mi lugar… pareciera que pregunta en mi lugar: «¿pero… cómo será esto?» Quería que yo escuchara la respuesta que bien sabía ella: «Para Dios no hay nada imposible». No hay nada imposible para el amor de Dios.
No hay nada imposible para Ti, Señor. Me viste lejos y te quisiste acercar; me viste preocupado por las riquezas y Tú, siendo rico, el más rico…hiciste de la pobreza tu riqueza.
Aquella respuesta María la encontró desde siempre. En la anunciación, en el nacimiento de Jesús, en la vida oculta…en la Cruz. La respuesta la llevará siempre en su corazón: no hay nada imposible para Dios.
María acompáñame y enséñame a confiar cada día más en Dios, de la misma manera en que tú lo hiciste.
Enséñame a creer que, aunque a veces no entienda los planes de Dios en mi vida, nada es imposible para su amor.
Llévame de la mano en estos días y ayúdame a preparar mi corazón para recibir a Jesús. En el silencio, con tu misma confianza, sabiendo que su llegada, su nacimiento, abarca todo lo que soy… abarca toda mi vida.
«La segunda actitud de María es la decisión. María escucha, reflexiona, pero también sabe dar un paso adelante: decide. Así ha sucedido en la decisión fundamental de su vida: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y también así en las bodas de Caná, cuando María se da cuenta del problema y decidió acudir a Jesús para que interviniera: “No tienen vino”. En la vida, muchas veces es difícil tomar decisiones y por eso tendemos a posponerlas, tal vez dejando que sean otros los que decidan por nosotros; o incluso preferimos dejarnos arrastrar por los acontecimientos, seguir la “tendencia” del momento; a veces sabemos lo que deberíamos hacer, pero no tenemos valor, porque nos parece demasiado difícil ir contracorriente… María no tiene miedo de ir contracorriente: con el corazón firme en la escucha, decide, asumiendo todos los riesgos, pero no sola, sino con Dios.»
(Discurso de S.S. Francisco, 31 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Para ir preparando el corazón para la llegada del niño Jesús, antes de la comida de hoy, rezaré el Angelus con espíritu de gratitud y de espera.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Orar a los santos? ¿Acaso Dios necesita secretarios?
Por: Xavier Villalta A. | Fuente: Catholic.net

Pregunta:
A ver si me pueden ayudar. Soy católica pero no estoy de acuerdo con las fiestas para los santos y la Virgen pues creo que teniendo un Dios omnipotente no necesita secretarios que le den los mensajes de los feligreses ( sus hijos pues) a él, para mí eso representa falta de fe según mi lógica. Según lo que he estudiado mis maestros dicen que el amor hacia su virgen deriva del mensaje que da Jesús a Juan en el momento de su crucifixión donde dice: ‘He ahí a tu madre’ y a María: «he ahí a tu hijo», según esto diciendo que debemos de tomarla como parte de nuestra vivencia . Y que al estar cerca a María a fuerzas cumpliremos la voluntad de su hijo. Sinceramente me parece un testimonio escueto, no me basta para que ese día hagan tanta faramalla a una imagen y muchos crean que es ella quien les hace milagros.. Menos me agrada que la gente haga mandas ridículas que dañen su cuerpo con tal de llegar a un Dios por intercesión de otro… ¿Sabe de alguien que pueda explicarme bien el porqué de esa devoción tan exagerada?… Para mí eso de hacer fiesta el día 12 de diciembre, por ejemplo, es una ocasión para hacer negocio por parte de la misma comunidad, de emborracharse, de pedir, pedir, pedir (pero nada de dar). Hasta banda llevan, flores, hasta venden cobijas.. Pero el día 24 de diciembre pocos se acuerdan de Dios…
Respuesta:
Estimada en Cristo:
No se si seré el más adecuado para responder tus inquietudes, pero lo intentaré, luego tú dirás si lo hice bien o no. Comencemos.
1.- Intercesión
¿Dios necesita secretarios?, definitivamente no, pero veamos que nos dice la Biblia en cuanto a pedir por los demás:
- “Orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder” Santiago 5, 16
- “Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos”. Efesios 6, 18
- “Finalmente, hermanos, orad por nosotros” 2 Tesalonicenses 3, 1
¿Acaso tú nunca has orado por alguien cercano a ti y de ser necesario no haz pedido a personas de tu entorno que te ayuden haciendo oración por ese motivo? ¿Eso te convierte a ti en “secretaria” de Dios?, de ninguna manera, te hace cristianamente humana y por el cariñó que demuestras por tus hermanos Dios te mira aún con más cariño, ya que das amor a aquellos a los que Él también ama.
En la Biblia vemos que esta intercesión es factible y que funciona, por ejemplo en la sanación del siervo del centurión:
Y el siervo de un centurión, al cual tenía Él en estima, estaba enfermo y á punto de morir. Y como oyó hablar de Jesús, envió a Él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase a su siervo. Y viniendo ellos a Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto; Que ama nuestra nación, y Él nos edificó una sinagoga. Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á Él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado; Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace. Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de Él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo. (Lucas 7:2-10)
“La oración ferviente del justo tiene mucho poder” nos dice el Apóstol Santiago, pero ¿acaso el centurión o cualquiera de nosotros es digno de ser llamado justo?, yo me reconozco pecador y pese a ello San Pablo me invita a vivir orando e intercediendo a favor de mis hermanos, y si mi oración logra un favor de Dios para un hermano en la fe ¿Cuánto más logrará la oración de aquellos que sabemos son verdaderamente justos? Eso no los convierte en “secretarios” de Dios, son nuestros amigos, nuestros hermanos, y acudimos a ellos a sabiendas de que las oraciones de los santos son perfumes que se entregan a Jesús (Ap. 5, 8) y luego él presentará al Padre (Juan 14,6).
Cuando acudimos a ellos no lo hacemos por que ellos sean «secretarios» de Dios, lo hacemos para que ellos unan sus oraciones a las nuestras y así, si ante los ojos de Dios lo que se pide es bueno, se otorgue el favor solicitado.
La Iglesia nunca ha enseñado que la Virgen o los santos obren milagros, veamos que nos dice el Catecismo, (libro al que debemos acudir para entender lo que verdaderamente enseña la Iglesia):
956 La intercesión de los santos. «Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad […] No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra […] Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad».
La doctrina de la Iglesia Católica expresa que los santos interceden por nosotros, presentando nuestras súplicas -al Padre- por medio del ÚNICO mediador: Cristo Jesús. Quiere decir que lo que ellos presentan a través de Cristo, lo otorga Cristo a través de ellos, por eso los milagros son obra de Cristo por intercesión de otros.
¿Y si alguien -por ignorancia- cree que el favor lo recibió de un santo o de la Virgen?, pues que sea Dios el que juzgue el corazón de esa persona… lo que yo puedo decir que si ellos reciben favores de Dios con su oración -que ante nuestro intelecto más instruido parecería incluso idolátrica- debe ser por la sencillez, humildad y sincero amor a Dios con la que ellos hacen esas oraciones, ya lo dijo Jesús: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños » (Lucas 10, 21).
2.- Amor a la madre de Jesús
Nunca es posible amar demasiado a alguien, ya que por más amor que le entreguemos nosotros, nunca será igual al amor que Dios tiene por aquella persona.
¿Acaso a ti no te agrada que tus amigos ten cariño por tu mamá? Te aseguro que exactamente lo mismo siente Jesús cuando nosotros demostramos cariño hacia su madre, y así le demos a ella las más grandes muestras de afecto nunca podremos igual al amor que él siente por ella.
El pasaje al que haces referencia es Juan 19, 26-27. En ese momento Jesús entrega a Juan (que como Apóstol representa a toda la Iglesia) a María, para que la ame no sólo como madre de Jesús sino como a su propia madre… pero ¿al estar cerca de María, a fuerzas cumpliremos la voluntad del Hijo?, no, ya que así como Judas estuvo cerca de Jesús y al final nunca comprendió lo que él quiso enseñarle, la sola proximidad a María no nos garantiza que cumpliremos la voluntad de Jesús.
Entonces, ¿qué pasa si no acepto a María?, ese ya es otro cantar, vemos en el Evangelio de San Juan, capítulo 2 que hubo una boda en Caná de Galilea, a ella fue invitada María -en primer lugar- y con ella se invitó a Jesús y a sus discípulos.
Donde va María, allí acude su hijo, entonces ¿quieres a Jesús en tu vida?, inicia invitando a María a ella y luego el Hijo irá… así como Jesús vino a nosotros a través de María, nosotros podemos llegar a él acercándonos a ella.
Luego dependerá de nosotros si hacemos o no su voluntad, (la de Jesus), aunque María siempre nos repetirá “hagan lo que él os diga” (Jn 2, 5).
3.- La religiosidad popular
Es verdad que en las muestras populares de religiosidad hay muchas cosas que mejorar, que muchos lucran o aprovechan esas fechas para beber en exceso y hacer otras tantas cosas no dignas, a ellos los juzgará Dios, no me atrevo yo a ser su juez.
Pero ver sólo eso es no querer ver los cientos de muestras de sincera devoción y amor a Dios de miles de corazones humildes que son visibles en esos días, pero que mantienen ese amor durante todos los demás días del año.
¿Puedes ver tú en sus corazones para saber lo que hay en ellos para emitir un juicio de valor? Yo no puedo, por ello me abstengo de juzgarlos, tan sólo me uno a sus oraciones y espero que Dios les conceda aquello que están solicitando.
En Lucas 18, 1-8, el mismo Jesús nos invita a pedir con insistencia, así que aquellos que hacen lo de “pedir, pedir, pedir”, están haciendo lo que Jesús enseña… en cuanto a que den o no den, repito lo que ya dije antes: no soy quien para juzgarlo.
Dios te bendiga.
