
Heriberto de Colonia, Santo
Obispo, 16 de marzo…
- Hoy también se festeja a:
- • José Gabriel del Rosario Brochero, Santo
- • Hilario y Taciano de Aquilea, Santos
- • Julián de Anazarbo, Santo
- • Eusebia de Hamay, Santa
- • Juan Cacciafronte de Sordi, Beato
Un médico al revés
Santo Evangelio según san Juan 5, 1-16. Martes IV de Cuaresma
Por: Rodrigo Marín, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
¡Señor, aumenta mi esperanza! Ayúdame a confiar que todo lo que me sucede siempre es para mi bien y a aceptar siempre tu Voluntad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16
En un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo las cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. Porque el ángel del Señor descendía de vez en cuando a la piscina, agitaba el agua y, el primero que entraba en la piscina, después de que el agua se agitaba, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Al verlo ahí tendido, y sabiendo que llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: «¿Quieres curarte?» Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo». Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado, por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: «No te es lícito cargar tu camilla». Pero él contestó: «El que me curó me dijo: «Toma tu camilla y anda». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te dijo: «Toma tu camilla y anda?». Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: «Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor». Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cristo es un médico que hace las cosas al revés. Normalmente, cuando alguien está enfermo va en busca de un médico o de una cura. Si nos duele la cabeza vamos por una aspirina; si nos caemos, vamos a que nos enyesen la mano o el pie. Pero nunca viene la medicina ni el médico hacia nosotros.
Cristo le dijo al hombre del evangelio: ¿Quieres curarte? Cristo, una vez más, sale a nuestro encuentro. Él sabe más que nosotros mismos de qué estamos enfermos, pero debemos aceptar nuestras enfermedades.
Dejarnos sumergir en el océano de la misericordia de Dios es la cura de nuestros males.
Pidámosle a María que nos siga acompañando siempre.
«Jesús tenía autoridad porque se acercaba a la gente. Él “entendía” los problemas de la gente, entendía los dolores de la gente, entendía los pecados de la gente. Por ejemplo, Jesús entendió bien que aquel paralítico en la piscina de Betsaida era un pecador y después de haberlo sanado, ¿qué le dijo? “No peques más”. Lo mismo dijo a la adúltera. El Señor podía decir estas palabras porque era cercano, entendía, acogía, curaba y enseñaba con cercanía».
(Homilía del Papa Francisco, 9 de enero de 2018, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En una visita a Jesús le pediré que sea Él el único que alimente mi alma y que me ayude a curarme de aquello que me aleja de su amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El voluntariado
El voluntariado emerge como un bien necesario e imprescindible para rearmarnos moralmente como seres humanos y para seguir creyendo que nuestro mundo puede ser un hogar habitable donde quepamos todos con dignidad
Por: Alejandro Márquez Rubio | Fuente: Asociación SAFA

En un mundo tan alocado como el que vivimos, necesitamos que alguien o algo nos aporte razones cordiales, es decir, pasadas por el corazón, que nos ayuden a vivir con dignidad y a convivir con humanidad. El voluntariado se alza modestamente como una aportación de sentido que más allá de hacer el bien nos hace mejores personas y mejora sustancialmente nuestra sociedad. Si tuviera que ofrecer algunas de las razones por las que considero al voluntariado capaz de transmitir esa buena noticia, aportaría las siguientes:
1. Porque el voluntariado asume la triple dimensión de la acción solidaria: la compasión, como el encuentro efectivo y afectivo con el otro conocido; el desarrollo local como dinamización del tejido social de un territorio concreto; el cambio estructural como pretensión explícita de incidir políticamente en la transformación de nuestra sociedad.
2. Porque sólo existe voluntariado cuando se realiza de manera organizada y colectiva. El voluntariado como aventura individual es la zanahoria que nos coloca cada día buena parte de una propaganda pseudosolidaria que mira desde muy lejos lo que realmente se cuece en el mundo del compromiso cívico. El voluntariado tiene sentido como acción colectiva en favor de otros. El acento individual conduce a que se catalogue al voluntario como ´buenas persona´; sin más; el acento comunitario invita a la posibilidad de construir otras relaciones, otras tramas colectivas, otro tipo de sociedad. La acción colectiva reclama un nosotros que se teje entre el voluntariado y las personas contratadas de cada organización, entre el voluntariado y las personas y colectivos destinatarios de esa acción solidaria.
3. Porque el voluntariado responde a una manera concreta de construir la ciudadanía activa. Ser ciudadanos y ciudadanas pasa por ocuparse de los asuntos que conforman la buena marcha de la polis; una polis que en la sociedad globalizada rebasa los límites del mi pequeño.
4. Porque el voluntariado constituye una aportación significativa como arma pacificadora de la convivencia intercultural en una sociedad diversa y plural. La acción voluntaria se teje en la realización de encuentros humanos que fortalecen la convivencia que convierte al extraño en invitado. La pregunta que nos lanza la realidad de nuestro momento es « ¿podremos vivir juntos personas y colectivos tan diversos?». El voluntariado no se lo piensa dos veces; actúa, y en la acción lleva consigo el sí como respuesta eficaz y como probación de que la posibilidad se hace una vez más realidad.
5. Porque el voluntariado expresa una de las formas, no la mejor ni la única, de vivir hoy la solidaridad en nuestro mundo. Por ello el voluntariado bebe y aprende de otras formas antiguas y actuales de ejercicio organizado de la solidaridad. El derecho a la participación social, el valor ético de la solidaridad y el ejercicio de la ciudadanía activa serán los pilares de un voluntariado cívico realmente comprometido.
6. Porque el voluntariado aporta frescura, flexibilidad y dinamismo a las organizaciones cívicas. Necesitamos preguntas indiscretas, toques de atención, cuestionamientos de cosas que nos parecen intocables. El voluntariado debe seguir profundizando en la democracia interna e interno de cada organización.
7. Porque el voluntariado promueve la construcción de identidades mestizas en el ámbito de la acción solidaria. Personas que simultanean su voluntariado en dos organizaciones diferentes, por ejemplo, benefician a ambas entidades y las dos salen reforzadas en la construcción de una identidad compartida que a la larga beneficia y refuerza cada una de las identidades particulares.
8. Porque el voluntariado ayudará a aligerar y flexibilizar a las organizaciones en el sentido de que no se vayan convirtiendo en empresas prestadoras de servicios, rehenes de sus financiadores. La calidad de las organizaciones de solidaridad no pasa necesariamente por su empresarización y por la consiguiente adopción de un voluntariado ´ayudante´ y funcional al cuerpo técnico y tecnocrático de la entidad. El voluntariado no es el brazo ejecutor de las tareas a las que no llega el técnico contratado; tiene su papel en coordinación con las personas contratadas, pero su campo de juego propio.
9. Porque trabajar desde el voluntariado significa optar por los procesos lentos y duros. Una empresa prestadora de servicios haría trabajo social o cooperación a ritmo de profesionales-técnicos, pero eso sería otra cosa, ni mejor ni peor. El horizonte de transformación personal y social tiene el precio de los ritmos lentos y de la renuncia a las prisas como método de trabajo.
10. Porque anticipa sueños de otra realidad y nos invita a todos a habitar en el espacio de la posibilidad como construcción de micro utopías con nombre y apellido en cada uno de los proyectos en los que actúa. El voluntariado, entonces, emerge como un bien necesario e imprescindible para rearmarnos moralmente como seres humanos y para seguir creyendo que nuestro mundo puede ser un hogar habitable donde quepamos todos con dignidad.
Por eso desde la UNION SAFA, apostamos por esta forma de seguir trabajando y haciendo las cosas, promoviendo este nuevo plan de voluntariado, espero y deseo que sea una herramienta adecuada y que nos ayude a hacer más habitable nuestro mundo.