Antonio de Padua, Santo
Memoria Litúrgica, 13 de Junio…
Hoy también se festeja a:
- • Aquilina de Siria, Santa
- • Gerardo, Santo
- • Mariana Biernacka, Beata
- • Eulogio, Santo
- • Fandila, Santo
Mandamientos de Jesús
Por: H. Alexis Montiel, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Sagrada familia de Nazaret, haz que en nuestros hogares reine la paz.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la ley o a los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Señor, parece que no has venido a quitarme el peso que tanto me cuesta, el peso de unos preceptos que muchas veces puedo considerar arcaicos, pasados de moda, que no responden a las necesidades del hombre. Sin embargo, no es así. Al ir viviendo cada uno de los mandamientos me voy dando cuenta que no se trata de una tarea que no sepa hacer, o de un peso insoportable, sino que muchas veces quiero hacer lo que se me pega la gana; incluso me quedo cumpliendo, sí, pero me quedo en lo mínimo indispensable, no soy capaz de darme más allá de lo que se me pide.
Es entonces cuando entras Tú y me mueves, me mandas a ir más allá de lo mínimo indispensable. Eso es el verdadero cristianismo, el que me permite llegar a los confines de la tierra, el que me permite hacer tantas cosas, el que me enseña que no debo de dejar pasar ni la más mínima oportunidad para amar… eso es, amar. Ésa es la respuesta a la llamada de Cristo, ése es el modo en que Cristo mismo me enseña a darlo todo. Cuántas madres veo, empezando por la mía, que se desviven por dar lo mejor a sus hijos; qué corazón no es capaz de conmoverse al sentir la caricia de un niño pequeño, más aún si es un hermanito o cualquier familiar pequeño; cómo no conmoverme cuando un niño le da un beso a sus papás, cuando los papás juegan con sus hijos…
En tantos casos no hay reglas, sólo el amor de la familia que me lleva a hacer lo que sea por los demás. Es a partir de este amor que el hombre sabe ver la ley, no como algo impuesto, sino como una forma de darle perfección.
Jesús partiendo de los mandamientos, intenta recuperar el sentido verdadero de la ley para llevarlo a su plenitud. Jesús pide siempre algo más generoso, porque el amor es más generoso que la letra, que la letra de la ley. Este trabajo de perfeccionamiento no sirve sólo para cumplir la ley, sino que es un trabajo de sanación del corazón. Hay un camino de sanación de un corazón herido por el pecado original. Y es un camino propuesto a todos, porque todos nosotros tenemos el corazón herido por el pecado, todos. Y ya que Jesús recomienda ser perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial, para asemejar al Padre, para ser verdaderos hijos, tenemos que seguir justo este camino de sanación.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 14 de junio de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Examinar como he dejado de honrar a mis padres y remediarlo de modo concreto.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¡No lo pongas de cabeza ni le quites al niño!
Por: n/a | Fuente: ACI Prensa
Cada 13 de junio, se celebra la fiesta de San Antonio de Padua, a quien por tradición se le invoca para pedir un buen esposo o esposa, sin embargo también hay personas que le atribuyen a su imagen poderes que no tiene.
Si usted es de las personas que pone “de cabeza” cualquier imagen de este santo como una manera de obligarlo a conseguir novio o novia; si realiza ofrendas con 13 monedas el día de su fiesta; si escribe cartas detallando las cualidades que quiere para su futura pareja u otros rituales similares; debe saber que está cayendo en la superstición y posiblemente en idolatría.
El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) en el numeral 2111 explica que la superstición es «una desviación del culto debido al Dios verdadero”, por ejemplo, cuando le otorgamos una importancia de cierto modo “mágica” a ciertas prácticas legítimas o necesarias como son las oraciones o los sacramentales.
Santo Tomás de Aquino señala en la Suma Teológica que la superstición se presenta cuando «se ofrece culto divino a quien no se debe, o a quien se debe, pero de un modo impropio».
Con relación a los sacramentales y oraciones, se cae en superstición cuando se confía en la materialidad del acto sin la necesaria disposición interior. Es decir, cuando en vez de valorar un objeto religioso por lo que representa se le atribuye un poder que no tiene.
Es supersticioso, por ejemplo, quien lleva un escapulario pero no guarda en su corazón fidelidad a la Virgen María sino que piensa que por solo el hecho de llevarlo se salvará. O quien piensa que es una imagen o un santo el que puede obrar un milagro.
Recordemos que la Santísima Virgen y los santos no hacen milagros, sino que es por intercesión de ellos que Dios puede obrar un milagro en nosotros y en nuestras vidas.
El CIC en el numeral 956 dice que “por el hecho que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad… no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad”.
El Compendio del CIC señala que la superstición se puede expresar también «bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo» (numeral 444).
Es cierto que la superstición puede llevar a la idolatría y a distintas formas de adivinación y magia. El Catecismo se refiere a la idolatría como una tentación constante de la fe que “consiste en divinizar lo que no es Dios”, es decir, divinizar alguna imagen o algún santo y colocarlos en el lugar que le pertenece “al único Señorío de Dios”.
San Antonio nació en Portugal en 1195 y se le conoce con el apelativo de Padua porque en esa ciudad italiana fue donde murió (1231) y se veneran sus reliquias. Se dice que cierto día, mientras oraba, se le apareció el niño Jesús.
San Buenaventura decía: «Acude con confianza a Antonio, que hace milagros, y él te conseguirá lo que buscas». León XIII lo llamó «el santo de todo el mundo» porque su imagen y devoción se encuentran por todas partes.
