Efrén, Santo
Memoria Litúrgica, 9 de junio …
Hoy también se festeja a:
- • José Imbert, Beato
- • Primo y Feliciano, Santos
- • Luis Boccardo, Beato
- • Columba de Iona, Santo
- • Ana María Taigi, Beata
Ser sal y luz del mundo
Por: Jose Torres, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey Nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, te pido que me des la gracia que mi vida sea un fiel reflejo de tu amor y tu misericordia.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Ustedes son la sal de la tierra. Con estas palabras Jesús nos anima a ser valientes en nuestro peregrinar terreno. La sal es ese condimento que realza el sabor de las comidas, también se le usa como medicina, o conservante, en fin, se le puede dar tantos usos, pero lo más importante es que, en el Evangelio, Jesús hace alusión a ella como condimento, que resalta el sabor, y es eso lo que nos propone hoy, que seamos sal en el mundo. Y esa sal es el Evangelio que da sabor a la vida, que se convierte en esperanza. Vale preguntarnos, ¿somos sal en nuestra familia? ¿Llevamos esperanza a nuestro prójimo?
Ustedes son la luz del mundo. Ser luz en medio del mundo es ser un cristiano coherente, que se le reconoce, no tan solo por sus actos externos, sino por su amor al prójimo. Ser luz significa ser portador de la verdadera LUZ, que es Jesucristo, quien ilumina nuestro camino para llegar al cielo. Pero ese camino no es para que vaya yo solo, sino que es un sendero por el que yo puedo empujar a tantas almas y no llegar solo, sino rodeado de aquellos a quien en esta vida lleve la luz con mis obras y con mi oración. Ser candeleros es querer ser santos, pero la santidad consiste en vivir de cara a Dios, en medio de las realidades temporales de esta vida, buscando agradarle con nuestras buenas obras y con nuestra vida de apóstol, dedicados a propagar la luz del Evangelio.
«Tenemos por tanto una tarea y una responsabilidad por el don recibido: la luz de la fe, que está en nosotros por medio de Cristo y de la acción del Espíritu Santo, no debemos retenerla como si fuera nuestra propiedad. Sin embargo, estamos llamados a hacerla resplandecer en el mundo, a donarla a los otros mediante las buenas obras. ¡Y cuánto necesita el mundo de la luz del Evangelio que transforma, sana y garantiza la salvación a quien lo acoge! Esta luz debemos llevarla con nuestras buenas obras».
(Ángelus, SS Francisco, 5 de febrero de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscaré ofrecer alguna actividad de mi vida cotidiana (estudiar, trabajo, labores del hogar, etc.) al Señor, pidiendo que sea agradable a sus ojos misericordiosos, y que me ayude a dar testimonio de mi fe.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Tiempo Ordinario
Por: Fray Nelson Medina y Padre Sam | Fuente: fraynelson.com // padresam.com
Pregunta:
En la liturgia estamos entrando ahora mismo al tiempo llamado «ordinario,» según explicaba el sacerdote en la misa. No entiendo por qué esa denominación ¿Me explica? –M.H.
Respuesta:
Sucede a veces que una misma palabra tiene diversos significados. Un ejemplo «de libro» es el ´termino «gato» que en algunos países sirve tanto para nombrar al animal doméstico conocido, y a un aparato que se utiliza para levantar pesos considerables, como por ejemplo, el de un automóvil al que hay que repararle una llanta o goma.
Algo así sucede con la palabra «ordinario» que puede hacer referencia a distintas cosas:
(1) Puede ser algo de baja calidad;
(2) Puede ser algo que es muy común;
(3) Puede ser lo que sigue un determinado «orden.» He aquí ejemplos de esos tres usos distintos:
(1) Le pedí a mi hija que comprar una tela fina para el mantel y en cambio trajo esta tela ordinaria.
(2) En medio de lo cotidiano y lo ordinario de nuestras vidas, Dios sigue haciendo sus milagros.
(3) De modo ordinario, lo que sigue después de una denuncia es un proceso judicial.
En el caso del tiempo litúrgico llamado «ordinario,» no hay por qué suponer que estamos usando las acepciones (1) ó (2). Este tiempo se llama «ordinario» porque sigue el «orden» (que se dice «ordo,» en latín) de los Evangelios sinópticos para presentarnos todo el ministerio público de Jesucristo. En este tiempo se medita sobre la “vida ordinaria” de Jesús, es decir, lo qué hizo con sus discípulos, los lugares que visitó, los milagros que realizó. Pero, a diferencia de otros tiempos, en el tiempo ordinario se profundiza en la vida cotidiana Jesús.
Por ejemplo, en el tiempo de Navidad se profundiza sobre el nacimiento de Jesús, en el tiempo de Pascua se profundiza en la Resurrección de Jesús, mientras que en el tiempo ordinario no hay un misterio específico que se profundice, sino más bien se acompaña a Jesús en sus “actividades” de día a día.
