
Perpetua y Felicidad, Santas
Memoria Litúrgica, 7 de marzo…
- Hoy también se festeja a:
- • María Antonia de San José, Beata
- • Eubulo de Cesarea, Santo
- • Pablo el simple, Santo
- • José Olallo Valdés, Beato
- • Leonidas Fedorov, Beato
Mi Maestro y Mi Padre
Santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12. Martes II de Cuaresma
Por: Rosario Guerra | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Mi Maestro ¡cuántas cosas me enseñas cada día con tu palabra! Tu palabra es Evangelio hecho vida. Guía clara, sabia. Y hoy me pongo delante de ti para escucharte con atención; ayúdame a dejar todo lo que me impide aprender de ti y nutrir mi corazón, mi mente y mi alma. Estoy delante de ti que eres mi Maestro y mi Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En este Evangelio nos hablas de quienes se sientan en la cátedra de Moisés, y se hacen llamar Maestros. Nos recuerdas que más que dar clases y hablar mucho, es mejor dar ejemplo de vida. Siempre te ha molestado la hipocresía, el querer aparecer y ser visto por los demás. Me adviertes que no puedo ponerme en el centro como si lo supiera todo. Lamentas que se hagan llamar Maestros cuando no hacen lo que enseñan.
Eres mi Maestro, quien me enseña de la vida, quien me explica cómo se hacen o se viven las situaciones de mi vida. Maestro que admiro porque tiene una enseñanza para cada ocasión. Maestro que sostiene mi conocimiento y lo va iluminando cuando no comprendo.
¡Eres mi Padre! El Padre más amoroso; el Padre que supera a cualquier Padre de la tierra. Graba en mí la verdadera imagen de ti como Padre que me protege, que está a mi lado en cualquier circunstancia, aunque yo no lo comprenda bien. Quiero que tu paternidad me llene de seguridad en mi obrar cotidiano. Que sepa que Tú, como Padre, eres providente y me das todo aquello que necesito y quitas de mi camino lo que me haga daño.
Eres mi consejero. Hoy me aconsejas que es más importante ser servidor de todos y vivir en la humildad. Que mi vida sea un servicio alegre y humilde y que en esta entrega generosa mi recompensa seas Tú. Me pides que no tema vivir en la humildad, en lo secreto. Mi riqueza viene de mi interior donde estás presente en mí. No necesito otros reconocimientos ni títulos. De ahí parte mi servicio a los demás, de ahí parte mi alegría, mi fuerza, mi estabilidad.
«Todos somos hermanos y no debemos de ninguna manera dominar a los otros y mirarlos desde arriba. No. Todos somos hermanos. Si hemos recibido cualidades del Padre celeste, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no aprovecharnos para nuestra satisfacción e interés personal. No debemos considerarnos superiores a los otros; la modestia es esencial para una existencia que quiere ser conforme a la enseñanza de Jesús, que es manso y humilde de corazón y ha venido no para ser servido sino para servir».
(S.S. Francisco, Homilía del 18 de febrero de 2020).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Cuando me toque enseñar, hacerlo con humildad y modestia. Cuando me toque servir hacerlo con alegría.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Todo el día con el celular?
Por el uso excesivo de celulares o de internet: ¿clínicas de rehabilitación?
Por: Redacción | Fuente: es.gaudiumpress.org

Es muy difundido, en las redes sociales, un gracioso comentario sobre su utilización. Se trata de un individuo que recurre al mismo método de Facebook, Whatsapp u otros, para hacer amigos, pero con la diferencia que lo hace por las calles. Va diciendo a los transeúntes lo que comió, cómo se siente, qué deporte le gusta, qué hizo el día anterior o pretende hacer mañana. Enseguida le da fotos de su familia, de su mascota, fotos propias cuidando el jardín de su casa, lavando el carro, comiendo, en un paseo.
Escucha las respuestas y les dice a todos que los ama. Concluye diciendo que realmente ha tenido efectividad el método, que ya consiguió tres seguidores: dos policías y un … ¡psiquiatra!
Jocoso, burlesco, ¿real?, sí podemos decir, que nos ha dejado pensativo. Pues, la avalancha de noticias sobre uso excesivo de los celulares, el dominio de las pantallas, el tiempo que ocupa cada uno interconectado, el comienzo de grupos que de declaran «desenchufados», la propuesta de «abstinencia digital» por 24 horas, los efectos en la salud y el comportamiento de niños y preadolescentes, el bullying, el acoso, la adicción a los video juegos, etc., nos abruman.
Hay lo que llaman de «conectividad exacerbada», o de FOMO (acrónimo de ‘fear of missing out’), miedo de ser excluido, de perderse algo en las redes sociales, de quedar fuera de un evento. Síndrome que lleva a los usuarios a permanecer conectados a Internet o estar chequeando a todo momento el celular.
Aparecen nuevas aplicaciones digitales, para contrarrestar esto, que ponen un «límite» automático (se para la conexión), o un «no molestar», para que no esté uno bombardeado a todo momento de notificaciones, o que el «brillo de la pantalla» baja, pues se acerca la hora de dormir.
Mismo así, «el tiempo creciente de uso de dispositivos y el consumo de determinados contenidos presenta peligros tanto físicos como psicológicos. Crecen las consultas a oftalmólogos y kinesiólogos por el mal uso de las pantallas, también crece la angustia, especialmente en la adolescencia«, afirma la articulista Martina Rua (La Nación, Bs. As, 22-5-2018). No deja de considerar que los que pasan muchas horas frente al celular o en internet, son más propensos a la ansiedad y la depresión.
A todo esto, nos vienen ahora noticias sobre la existencia de «clínicas de rehabilitación» para este nuevo tipo de adicción. Son ellas bastante numerosas, especializadas – como se califican – ante «el uso disfuncional de internet»; consideran también el tratamiento de casos reales de excesivo uso del celular, aquellos que pasan la mayoría del día pegados a ellos. La terapia puede durar hasta dos meses. En esos lugares, tabletas, celulares, computadoras, son completamente prohibidos. Su objetivo es revertir la situación, que el «paciente» se re-aproxime a sus familias y amigos, a los estudios normales cotidianos, y tener una relación con los instrumentos tecnológicos normal.
«Nosotros los desconectamos. Esa es la regla» – afirma la directora de una de estas clínicas, Danielle Kovac-, y se extiende diciendo: «Psicólogos y psiquiatras estadounidenses están divididos: para algunos la adicción sería más bien un síntoma de otros síndromes, como paranoia y depresión, y no la causa de los mismos. Para otros, seguiría características idénticas a las de otras dependencias ya conocidas, como el alcohol y las drogas. Hay países que no reconocen el problema oficialmente, otros sí; en Corea del Sur la dependencia de internet fue clasificada como ‘problema de salud pública’ y es tratada en hospitales» (bbc.com, Ricardo Senra. 8-2-2018).
Sugestivas son las declaraciones del psicólogo estadounidense Adam Alter, autor del libro «Irresistible; en amplio reportaje afirma que «la adicción a las pantallas está mucho más extendida que la de las sustancias (que afecta a una parte muy pequeña de la población), y avanza de una manera silenciosa. Estar enganchado a la heroína no está socialmente aceptado; estarlo a la tecnología, sí. La gente espera que respondas a los mensajes inmediatamente, desde el ascensor, o mientras cenas». (Sandro Pozzi. El País, Madrid. 25-2018).
Las empresas promotoras de los medios de comunicación electrónicos han logrado que en la mano de casi todo el mundo haya un aparatito, que su uso se transforme en necesidad, y que se les haga difícil «desengancharse». Ahí está el problema. Les interesa que los usuarios pasen la mayor cantidad de tiempo «pegados» a estos artefactos pues, es el objetivo de sus ventas. Singularmente vemos una contradicción, se constata que muchos directivos, de estas compañías, mandan a sus hijos a colegios libres de tecnología…
Variadas son las formas de detectar la adicción. Aquí nos interesa comentar la calificada de psicológica: «parece una tontería, pero el teléfono está ocupando cada segundo que tienes libre. Está bien que no te aburras, pero del aburrimiento surgen ideas«, dice Adam Alter en la misma entrevista. Ese aburrimiento de no tener interés por nada, de que me falta algo entretenido para ver, escuchar o hacer, desagrada. Tristezas o angustias los embargan, cuando están solos, desconectados del mundo que los rodea. Prefieren, para calmar esta soledad – mismo estando rodeado de otras personas – «sumergirse» en el mundo digital, horas y horas. Quieren llenar ese vacío penetrando en otro vacío peor aún, que puede transformarse en una adicción.
Agrava la situación el hecho de que la tecnología, a cada momento, es cada vez más sofisticada. Hace una década las empresas prometían que sus productos ayudarían a crear comunidades y aumentar el relacionamiento. Pero, ha ocurrido lo contrario, se pueden tener miles de amigos en las redes, pero se constata que no hay nada que pueda sustituir el convivio de persona a persona, el viejo método de construir amistad, comenta el sociólogo americano Erick Klinenberg (The New York Times, 13-2-2018).
Esta adicción es más difícil de combatir que la dependencia al alcohol o a la droga, en las cuales, el mero cambio de ambiente o de los elementos que lo dominan, en algunos casos, puede resultar muy positivo. Pero, con los desarrollos tecnológicos de hoy, ¿salir de esta rutina?, ¿cómo lograrlo?, estamos rodeados de pantallas, ¡son colocadas hasta debajo de la almohada!; «son como parte de nuestro propio cuerpo» dicen unos, otros que «es algo esencial en sus vidas», afirmaciones muy frecuentes en entrevistas o encuestas. En su momento lo llamaron «nomofobia», es decir la ansiedad de estar desconectado. Estamos, como es común calificar, «tecno-institucionalizados», caminamos para lo robótico a través del dominio de la tecnología, muchos corren el riesgo de llegar a ser «yonquis (adictos al consumo de drogas duras) tecnológicos».