
Magno de Füssen, Santo
Abad, 6 de septiembre…
- Hoy también se festeja a:
- • Eleuterio, Santo
- • Magno de Füssen, Santo
- • Onesiforo y Porfirio, Santos
- • Bertrán de Garrigue, Santo
Jesús nos llama a todos
Santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19. Martes XXIII del Tiempo Ordinario
Por: Jose Torres | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, aumenta mi fe.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy en el Evangelio leemos que Jesús llama a los doce, los escoge de entre sus discípulos para que sean sus apóstoles. Y hoy, en la oración, podemos sentir en nuestros corazones que Cristo nos llama a cada uno de nosotros por nuestros nombres, que nos pide que seamos sus apóstoles; que no seamos unos simples seguidores, sino que lo anunciemos; que lo proclamemos en medio de nuestros amigos, familiares, en medio del mundo que nos rodea; que demos testimonio con nuestras vidas que fuimos llamados y escogidos para algo muy grande, y eso, es proclamar el Reino de Dios.
Hoy nos podemos preguntar, ¿cómo es mi vida apostólica? Puede parecer algo muy difícil, pero Cristo jamás nos pediría algo imposible o algo que no pudiéramos alcanzar; hoy nos pide que seamos fieles, coherentes con nuestras vidas, pues es así como podremos hacer el mejor y más efectivo apostolado. Cuando los demás nos vean, que sepan que fuimos escogidos a partir del bautismo, pues es allí que nos llama para que seamos sus hijos y demos testimonio de Él; y que ratificamos con el sacramento de la confirmación cuando aceptamos y nos comprometemos a llevar una vida según lo que Él nos pide, haciendo uso de nuestra libertad y amor recíproco.
Pidamos a María, Reina de los apóstoles, que nos guíe en este camino de santificación que su Hijo nos propone y podamos ser fieles y perseverantes hasta llegar a la patria celestial.
«Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, te invita a caminar con Él tu ciudad. Te invita a que seas discípulo misionero, y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida: ¡Alégrate, el Señor está contigo!».
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de enero de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En algún momento del día rezare alguna oración pidiendo por el aumento de las vocaciones misioneras.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El desafío de la magia
Características que plantea el fenómeno de la magia
Por: Zenit.org | Fuente: Zenit.org

El desafío de la magia, según Massimo Introvigne
Habla el director del Centro Europeo de Estudios sobre Nuevas Religiones
Ha suscitado gran Interés en Italia el libro «El desafío mágico», una obra de Massimo Introvigne que apareció en 1995, pero que sigue siendo un best-seller.
En esta entrevista concedida a Zenit, el director del CESNUR (Centro Europeo de Estudios sobre Nuevas Religiones), explica las características que plantea el fenómeno de la magia en estos momentos y cómo afrontarlo.
–¿Por qué decidió escribir un libro sobre la magia?
–Introvigne: Mi libro es una pequeña guía sobre los tres problemas de la cultura esotérica, de los movimientos mágicos y de la magia popular usada por el público católico, que ha tenido un éxito sorprendente y sigue siendo reeditada después de siete años. Distingue tres fenómenos.
En primer lugar, la cultura esotérica occidental, es decir una tradición de pensamiento que ha tenido una influencia decisiva en la filosofía, en el arte y en la literatura europea y que hoy es objeto de estudios universitarios. En la época en la que escribía (1995) faltaban obras católicas persuasivas de confrontación seria con esta cultura; hoy indico –aunque con alguna valoración histórica que no comparto del todo– los interesantes estudios de crítica filosófico-teológica del padre Joseph-Marie Verlinde, que ha sido secretario del fundador de la Meditación Trascendental y miembro de varios grupos esotéricos ante de convertirse en sacerdote católico.
El segundo fenómeno que afronto son los nuevos movimientos mágicos, que se parecen en todo a los nuevos movimientos religiosos, pero cuyas características doctrinales derivan del esoterismo.
El tercer fenómeno es la magia «popular» («popular» en cuanto al bajo nivel cultural, no en cuanto a la clientela que a menudo es de clase media alta), es decir, el mundo de los magos de pago, adivinadores, cartomantes, etc.
Es muy importante no confundir los tres niveles: Jacob Boehme (1575-1624), que tiene un papel decisivo en los orígenes de la cultura esotérica occidental moderna, y cuya influencia sobre la filosofía del idealismo alemán (Fichte, Hegel y Schelling) es decisiva, no puede ser confundido con los magos charlatanes de lo oculto que divierten a la gente en nuestras televisiones.
Aclaro que para el católico es más difícil y necesaria hacer una crítica rigurosa del pensamiento de Jacob Boehme que de las pantomimas ridículas de los magos de la tele, lo cual es bastante más fácil.
–La magia, ¿es un fenómeno tan extendido como se dice?
–Introvigne: Según los datos más fiables, cerca de un quinto de la población, tanto en Europa occidental como en Estados Unidos, se dirige al menos una vez al año a un mago u otro «profesional de lo oculto» de pago.
Los datos demuestran que no se trata de un sector marginal provocado por la pobreza: los ricos van al mago más que los pobres, entre ellos se encuentran diplomáticos y licenciados. Una investigación inglesa de hace unos años revelaba altos porcentajes del recurso a los magos por parte de técnicos de informática y médicos. Con estos datos me refiero al tercer nivel, el más bajo, el de la «magia» popular.
Los adeptos a los movimientos mágicos son muchos menos: en Italia, mi centro contabiliza 13.500 personas, menos del 0,1% de la población. Los que se interesan seriamente en la cultura esotérica son todavía menos de los adeptos los movimientos mágicos, pero a menudo se trata de personas influyentes en el mundo académico y cultural, cuyo relieve no se debe infravalorar.
–¿Quienes son las personas que corren el riesgo de ser manipulados por el mundo de la magia?
–Introvigne: Tengo la impresión de que la expresión «personas a riesgo» se concentra sólo sobre la demanda, mientras que es necesario tener en cuenta la oferta, que en una cierta medida crea la demanda. Si la oferta es poco atrayente, disminuye el número de «personas a riesgo»; sin embargo, si la oferta mágica está bien elaborada y presentada, casi todos somos susceptibles de entrar en ese mundo. Nuestras investigaciones muestran que también en las parroquias católicas el número de personas que recurren a la magia es, en porcentaje, más o menos el mismo de quienes no son católicos practicantes.
–¿Qué consejos daría a los padres con un hijo que se interesa por estos temas?
–Introvigne: Hay que distinguir entre el interés «lúdico» y el interés serio. Un porcentaje absolutamente mayoritario del cine, de las novelas, de las historietas y de la música contemporánea contienen alusiones a lo preternatural, lo oculto, lo mágico, que son presentados en la mayoría de las veces como casos puramente imaginarios y no son destinados a ser tomados en serio, ni siquiera por sus autores. Pensemos en el caso de Bram Stoker, el autor de «Drácula», que no sólo no creía en los vampiros sino que nos ha dejado su «Impostores famosos», una de las críticas más duras de la superstición y de la credulidad popular.
Esta magia «lúdica» forma parte de una cultura contemporánea. Aislar de ella a los jóvenes, como quiere un cierto fundamentalismo, me parece contraproducente, pues puede provocar reacciones contrarias.
Una realidad muy diferente se da cuando el interés de los jóvenes no es «lúdico», sino a su modo «serio», como cuando se dedican activamente al espiritismo, a organizar ritos satánicos caseros, quizá en cementerios. En este caso, es justo preocuparse e intervenir, si bien esta intervención tiene que buscar comprender el malestar que lleva a los jóvenes a comportarse de este modo y sus causas.
–¿Qué hacer ante estos casos?
–Introvigne: La intervención de los padres debe ser delicada. Haría falta sobre todo preguntarse qué es lo que no va en general en la vida del joven, qué le falta. Si se hacen sesiones espiritistas («seriamente», no una vez por broma, aunque de todos modos hay que dejar claro que tampoco esta bien) o misas negras rudimentarias, hay siempre algo que no va bien. Es importante no mostrarse demasiado escandalizados, porque a menudo el objetivo de estos chicos es justamente el de escandalizar a los padres.
Hay que mostrar el carácter mísero de estas prácticas, hacer comprender al joven que el espiritismo juvenil o el satanismo juvenil es una opción de «perdedor», de vencido, que los satanistas no son potentes príncipes de las tinieblas sino (hay que decirlo) pobres diablos.
Pero sobre todo hay que proponer. Estos problemas se resuelven cuando los chicos encuentran, quizá en compañía de sus padres o en el ámbito de la fe cristiana, experiencias más significativas y atractivas respecto a las pequeñas estupideces del espiritismo y del satanismo juveniles.