
Isabel de Portugal, Santa
Memoria Litúrgica, 4 de julio…
- Hoy también se festeja a:
- • Pedro Kibe Kasui, Beato
- • Pier Giorgio Frassati, Beato
- • Laureano, Santo
- • Berta de Blangy, Santa
- • Pedro Romero Espejo, Beato
Incluso en la tormenta
Santo Evangelio según san Mateo 8, 23-27. Martes XIII del Tiempo Ordinario
Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
«El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá;
Aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza.
¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme!» (Salmo 27)
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 8, 23-27
En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”. Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Parece que el Señor duerme cuando más lo necesitamos. Buscamos hacer el bien que podemos cada día, dar testimonio de nuestra fe, realizar alguna actividad de apostolado o servicio a los necesitados. Pero muchas veces nos encontramos en el camino sólo con vientos contrarios. Y en más de alguna ocasión la tormenta se ha levantado en torno a nuestra barca…
Pero Él está ahí. Aunque todo esté oscuro, Cristo nunca abandona. Aunque todo se agite y parezca que no hay ningún punto seguro, Él permanece para siempre. Incluso en la tormenta. Él no ha dejado al paralítico por el suelo. Él no abandonó a los leprosos fuera de la ciudad. Él mismo no permitirá que nos ahoguemos en este mar. Cristo es nuestro apoyo y nuestra seguridad.
Es normal tener miedo en la tormenta. Cristo no nos pide ser insensibles, pero sí pide que nuestra fe sea más grande que el temor. Nos pide confiar en Él, pues su presencia nos basta en la dificultad. Confiar en Él significa luchar incluso en las tormentas… Confiar en Él significa mantener viva la esperanza: seguir remando, sujetar bien fuerte el timón hacia la otra orilla. Porque Él, tarde o temprano, despertará; y entonces llegará una gran calma.
«Sabemos quién es Jesús, pero quizá no lo hemos encontrado personalmente, hablando con Él, y no lo hemos reconocido todavía como nuestro Salvador. Este tiempo es una buena ocasión para acercarse a Él, encontrarlo en la oración en un diálogo de corazón a corazón, hablar con Él, escucharle; es una buena ocasión para ver su rostro también en el rostro de un hermano y de una hermana que sufre».
(Cfr S.S. Francisco, 19 de marzo de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy mantendré una actitud de optimismo y esperanza, sobre todo ante las situaciones difíciles que se me presenten.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Existen los ovnis?
La Biblia nos enseña que Dios posee supremacía y poder absoluto sobre todo lo creado, la existencia de estos seres no lo cambiaría en nada
Por: P. Jordi Rivero | Fuente: corazones.org

La Iglesia no se ha pronunciado oficialmente sobre la existencia de extraterrestres. Ni la Biblia ni la Tradición Apostólica mencionan nada al respecto. La existencia de estos seres no cambiaría en nada la doctrina católica. La Biblia nos enseña que Dios posee supremacía y poder absoluto sobre todo lo creado. Sólo Él es Dios y ni los ángeles, ni los hombres, ni los supuestos extraterrestres son Dios.
Como criaturas, los extraterrestres serían absolutamente dependientes del único Dios y, si tuviesen inteligencia, habrían sido creados para conocerle, amarle y servirle. También estarían sumisos a Jesucristo quien es el Señor de toda la creación y a quien todo ser en el cielo y en la tierra debe adorar.
Los extraterrestres no tendrían ninguna autoridad sobre nosotros ni pueden ser nuestros salvadores. Nuestro salvador sólo puede ser Jesucristo porque nuestra caída fue causada por una ofensa contra Dios y sólo Jesucristo, por ser Dios, puede reconciliarnos con Dios.
¿La pirámides de Egipto y de América, no son obra de extraterrestres?
No es necesario apelar a seres extraterrestres para resolver los enigmas de estas obras extraordinarias. Sabemos que Dios inspira y da medios a los hombres para hacer grandes cosas que posteriormente parecen imposibles. El hombre refleja el genio de su Creador, quien otorga sus dones como y cuando quiere.
¿Serán los ángeles extraterrestres?
Podemos ser visitados por mensajeros de Dios o por demonios. Ni uno ni el otro son extraterrestres en el sentido usual de la palabra. Los ángeles NO son «extraterrestres» porque, siendo espíritus puros, no necesitan habitar en un lugar físico. Habitan en el cielo, aunque pueden hacerse presentes en cualquier lugar que Dios los envíe.
Pero, ¿no se han reportado encuentros con extraterrestres?
Sí, como se han reportado también encuentros con seres mitológicos y con sirenas. El hecho es que no se han verificado. Los encuentros reportados con extraterrestres pueden tener diversos orígenes: el sensacionalismo, la imaginación (se observa algo extraño y se concluye falsamente que es un ovni), la demencia y la mentira. Cuando el contacto con los «extraterrestres» está asociado a la práctica religiosa o a mensajes, es posible que se trate de actividad diabólica. El demonio puede engañar haciendo portentos sensibles para acreditarse poder, fomentar falsas creencias y apartarnos de Jesucristo.
¿De igual manera, no se podrían rechazar las apariciones de la Virgen?
La Iglesia está conciente del peligro de apariciones falsas. Es por eso que procede con suma cautela ante reportes de apariciones. Es cierto que muchas de ellas resultan ser falsas, pero también hay que recordar que, si bien el demonio tiene poder para engañar, mucho más poder tiene Dios para comunicar la verdad sin engaño. Dios ha prometido que el Espíritu Santo guiará siempre a la Iglesia. Las apariciones son investigadas rigurosamente por muchos años hasta que se perciben los frutos y se descartan posibilidades de engaño. Es por eso que tenemos confianza de que las apariciones aprobadas por la Iglesia son auténticas. Los reportes de visitas de extraterrestres, por el contrario, no han producido otro fruto que fantasías.