Apóstol, 3 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • Bárbara Jeong Sun-mae, Beata
- • Felipe Phan Van Minh, Santo
- • Germán de Man, Santo
- • Anatolio de Laodicea, Santo
- • María Ana Mogas Fontcuberta, Beata
Creer sin ver
Por: H. César Yali Molina Flores, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, aumenta mi fe.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó:»Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré».
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes».
Luego le dio a Tomás: «Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree». Tomás le respondió:»¡Señor mío y Dios mío!». Jesús añadió:»Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El día de hoy el Evangelio invita a cada uno a que valore su fe, a crecer en la relación personal con Cristo, superando actitudes que pueden llevar a ver la Iglesia y la fe en Dios como una oportunidad para hacer vida social, para ser aceptado, para ser visto o porque el sacerdote (diácono, presbítero, obispo) me cae bien, me parece simpático; vale preguntarse, ¿cómo está mi fe en Dios? ¿Creo realmente o necesito pruebas?, ¿de qué tipo de pruebas?
Y esto gracias a las palabras de Tomás, quien dijo: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» Lo primero que viene a la cabeza es decir «es un incrédulo», sin embargo, hay que ver la valentía en reconocer la debilidad de su fe y la necesidad de ver los signos sensibles que destruyen esquemas que dan como verdadero todo lo que viene de la razón y la ciencia.
Jesús, cuando se presenta, termina el breve coloquio, y dice a Tomás: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Tomás recibió las pruebas que destruyeron sus esquemas, pues vio cuanto es imposible para la razón y la ciencia.
Hoy en día, puede ser que alguno vea a Jesús tal cual lo vio Tomás, pero el resto no tiene esa dicha, y cada vez que Cristo se hace presente en la Eucaristía y el fiel se postra, Dios mismo le da el premio de los Bienaventurados porque cree, sin ver sensiblemente, que Cristo está presente, pues sus sentidos le dicen que ante lo que se postra es ante un trozo de pan y un poco de vino. No es fácil creer en Dios en un mundo obstinado en hacer creer que Dios no existe, pero si en medio de todo esto te postras ante Cristo Eucaristía, eres bienaventurada(o) porque es el Espíritu Santo que te mueve, a través de hábitos adquiridos, a reconocer la presencia de Dios en especies tan simples e insignificantes. Ánimo, no desfallezcas en las dificultades porque un día, como Tomás, verás a Dios cara a cara y te maravillarás al comprobar lo dichosa(o) que fuiste al creer sin haber visto.
Que san José y la Virgen María te guíen en el camino de fe que Dios te invita a recorrer.
El divino Maestro había anunciado varias veces que iba a resucitar de entre los muertos y ya había dado también pruebas de ser el Señor de la vida. Sin embargo, la experiencia de su muerte había sido tan fuerte que todos tenían necesidad de un encuentro directo con Él para creer en su resurrección: los Apóstoles en el Cenáculo, los discípulos en el camino a Emaús, las piadosas mujeres junto al sepulcro… También Tomás lo necesitaba. Cuando su incredulidad se encontró con la experiencia directa de la presencia de Cristo, el Apóstol que había dudado pronunció esas palabras con las que se expresa el núcleo más íntimo de la fe: Si es así, si Tú verdaderamente estás vivo aunque te mataron, quiere decir que eres «mi Señor y mi Dios»
(San Juan Pablo II, Discurso, 19 de agosto del 2000).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Jesús en Sagrario, le agradeceré el don de la fe que me ha dado desde mi bautizo y le pediré que me ayude a conservarla hasta el último día de mi vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El «ángel» que inspiró a Memo Ochoa
Por: DLF Redacción | Fuente: Siame.mx
Gilberto tenía todo listo para viajar a Rusia y presenciar los partidos de México en la Copa del Mundo; el plan, desde luego, incluía a su esposa, Verónica Raschiotto, y a sus dos hijos, Diego y Mía. Los cuatro además estaban emocionados por ver jugar a Messi y a Neymar. Su sueño estaba a punto de hacerse realidad, pero lo planeado no llegaría a buen fin, pues dos meses antes ocurrió algo que lo impediría.
En el año 2001, Verónica dejó la ciudad argentina de Lanús y se mudó a México por cuestiones de trabajo, donde consiguió empleo como controladora financiera de una desarrolladora inmobiliaria. En la capital del país conoció a Gilberto, un abogado, con quien se casó el 18 de diciembre de 2004.
Si bien el Matrimonio y los dos hijos que procrearon dividían sus vacaciones entre México y Argentina, la historia familiar estaba marcada por la pasión por el futbol, de manera que ahora no podían perderse la Copa Mundial de Rusia 2018.
Se acercaba ya la justa mundialista. La familia se encontraba de viaje en Delray Beach, Florida, donde visitaban al hermano de Verónica, quien ese 28 de abril se encontraba junto con ella y sus dos hijos a bordo de una minivan. Un joven de 21 años que conducía a toda velocidad una camioneta 4×4, perdió el control e impactó a la minivan, dejando como saldo cuatro muertos: Verónica de 42 años, Diego de 8, Mía de 6, y el hermano de la madre.
Gilberto no estaba en la minivan aquel día, de modo que fue el único sobreviviente de la familia. Cuando supo lo ocurrido, no quiso mirar las noticias ni leer nada en la web. Lo único que deseaba era que los seres que más amaba no hubieran sufrido tras el impacto; es decir, que su muerte hubiera sido instantánea, lo cual le fue confirmado poco más tarde.
Solo y abatido, no tenía el menor deseo de ir a Rusia a presenciar la Copa del Mundo. Sin embargo, tomó la determinación de hacerlo, a fin de cerrar un tema pendiente con su hermosa familia: cumplir el sueño de los cuatro, en especial el del pequeño Diego, que se había quedado en la línea de vivir su primer Mundial.
Para Gilberto fue muy difícil llamar a la aerolínea y a los hoteles para pedir un cambio en los nombres de los pasajes y las reservas. Quiso viajar ahora con dos buenos amigos -uno de ellos argentino-, quienes, al igual que él, vistieron camisetas con la leyenda: “Vero, Diego y Mía, siempre conmigo”. Para respetar lo planeado, viajaron en tren, y no en avión, de Moscú a San Petersburgo. Y como el pequeño Diego tenía la ilusión de ver jugar al astro brasileño Neymar, consiguió entradas para ver el duelo entre Brasil y Costa Rica.
El domingo 17 -en que argentinos y mexicanos celebraron el Día del Padre- presenciaron el triunfo de México sobre a Alemania. Para Gilberto fue terrible celebrar el Día del Padre sin sus hijos; sin embargo, en tres momentos tuvo oportunidad para “drenar” el sentimiento: durante la entonación del Himno Nacional, en el gol del “Chucky” Lozano y al finalizar el encuentro.
Pero existe una razón por la cual Gilberto tomó la decisión de viajar a Rusia: tiempo atrás había conocido al representante del arquero de la Selección Nacional, Memo Ochoa, quien, cuando Diego cumplió 5 años, le mandó un video como regalo. Así, tras la muerte de su familia, cuando Gilberto iba camino a la funeraria, el guardameta le mandó el mensaje clave: “Tu hijo va a ser el ‘ángel’ que me ayude a volar”.
Ochoa tuvo un desempeño destacado el domingo 17 de junio de 2018 durante la victoria histórica contra Alemania. Esa noche el arquero volvió a escribirle por Whatsapp a Gilberto: “Esto fue por tu familia”.
