Memoria Litúrgica, 1 de agosto…
Hoy también se festeja a:
- • Vicente Montserrat Millán, Beato
- • Fe, Esperanza y Caridad Santas
- • Gerhard (Gerardo) Hirschfelder, Beato
- • Ethelwold, Santo
- • Emerico de Quart, Beato
Ese sembrador que eres Tú, Jesús y esa semilla que soy yo
Por: H. Balam Loza, LC. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor mío y Dios mío, aquí estoy a tus pies para alabarte. Quiero ser todo tuyo y ofrecerte todo lo que soy. Aquí me tienes, dime qué es lo que quieres de mí, indícame cuál es el camino que me has marcado para llegar a ser feliz. A veces voy buscando por todas partes la fuente de la felicidad, pero he aquí que por más que vaya de arriba abajo buscándola no la encontraré sino aquí. Por eso vengo a tus pies para que me des del agua que me quitará la sed profunda de mi corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo».
Jesús les contestó: «El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que las siembra es el diablo; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederán al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
«Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola (…)»» Jesús, vengo aquí para que seas Tú quien me expliques mi vida; a veces no la comprendo e intentando entenderla me doy cuenta que no lo logro. A veces lloró por cosas que no me hubiesen gustado que sucediesen, y tiempo después, me doy cuenta que ese hecho ha marcado el rumbo de mi vida. En cambio, hay decisiones que tal vez no han sido las más adecuadas.
Jesús, Tú has puesto la semilla de mi vida en este mundo, en una familia y con un historia muy concretas. Tú me has amado desde toda la eternidad y me has creado con el mismo amor. Hoy quiero sentarme aquí y contemplar mi vida con tus ojos. Hoy no quiero quejarme de nada, no quiero llorar nada ni arrepentirme de nada. Quiero agradecer tanto amor y tanta misericordia. Hoy quiero contemplar a ese sembrador que pone la semilla en el campo. Ese sembrador que eres Tú, que me has dado la vida. Has puesto todo tu cariño y trabajo incansable preparando el campo en el que debía de caer la semilla de mi vida. Y con ese mismo amor me has dado la vida y me has cuidado.
Poco a poco me he ido olvidando de Ti, me he ido alejando de tu amor y lo he buscado por otros lados. He dejado entrar la cizaña y el pecado. He descuidado el campo que me has confiado e incluso lo he criticado. Pero tu mirada de amor jamás ha cambiado. ¿Qué ves en mí? ¿Qué quieres de mí? Me doy cuenta que únicamente Tú eres quien me puedes indicar cuál es el camino de la verdadera felicidad pues eres quien me ha amado eternamente y quien, por más de que te ofenda, jamás me olvidarás.
Jesús, gracias por darme la vida, por amarme y por querer mi felicidad.
Una vez oí decir algo en un barrio: ‘Yo no voy a la iglesia porque mira esta, va todas las mañanas a misa, recibe la comunión y después va murmurando de casa en casa: para ser cristiano así, prefiero no ir, como va esta chismosa’. En mi tierra, a estas personas se las llama ‘cizañeras’: siembran cizaña, dividen, y las divisiones comienzan con la lengua por envidia, celos y también por cerrazón que lleva a sentenciar: no, la doctrina es esta, y bla, bla, bla. Recordemos al apóstol Santiago, en el tercer capítulo de su carta, dice: «Somos capaces de poner el freno en la boca al caballo. También una nave, con un pequeño timón, puede ser guiada, y nosotros, ¿no podemos dominar la lengua?», porque la lengua, escribe Santiago, «es un miembro pequeño, pero se gloría de hacer grandes cosas». Y es verdad, la lengua es capaz de destruir una familia, una comunidad, una sociedad; de sembrar odio y guerras, envidia.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 12 de mayo de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, Jesús, voy a rezar un rosario para agradecer el don de la vida y de la familia. Voy a poner todo lo que soy y todo lo que tengo en tus manos.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
5 consejos útiles para matrimonios que atraviesan dificultades en su relación
Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad
La pregunta que recibimos en el taller matrimonial nos tomó por sorpresa: «¿Alguna vez has deseado que pudieras empezar todo de nuevo y hacer las cosas de otra manera?». Rebeca y yo intercambiamos miradas y nos reímos en voz alta. Habíamos sido invitados a un taller matrimonial como «expertos», pero, por supuesto, nuestro matrimonio es un trabajo constante en progreso.
Durante más de una década nos volvímos tan ocupados y distraídos que no nos conocíamos tan profundamente. Cuando eso sucede, es natural que decaiga del amor, porque el amor requiere de la intimidad.
Ambos habíamos cambiado, y habíamos dado por sentado que nuestro amor seguiría adelante. Puede que nos hayamos enamorado al principio, pero necesitábamos estar enamorados para hacerlo durar.
La verdad es cualquier cosa que cruce el umbral de la rutina a algo maravilloso va a costar.
Nuestros 37 años juntos han sido una aventura hasta ahora. Es por eso que a Rebeca y a mí se nos pidió que asistiéramos a un taller matrimonial para responder a varias preguntas. Y, ofrecimos cinco verdades acerca del matrimonio, que creemos pueden servir a los que viven casados:
1. El matrimonio es un trabajo duro y a nosotros nos gusta que sea así.
Por trabajo duro me refiero a esforzarse: ir más allá, aparecerse de repente con flores en su oficina, preguntarle por sus citas, ayudarle en cualquier cosa y en todo, tratar siempre de ser digno de su amor especial. Invertir en ese esfuerzo contribuye a que apreciemos el resultado; ésa es la manera como estamos conectados como personas que fueron diseñadas para trabajar en lugar de simplemente sentarse alrededor.
2. Compartir una activa relación con Dios nos ha salvado frecuentemente.
Es importante darse cuenta de que no somos el principio y el fin de todo, de que hemos sido creados por una fuerza superior y con un fin, y que necesitamos a nuestro Creador. Acogernos al apoyo, aliento y amor creativo de Dios es un elemento crucial en la configuración de nuestras vidas, como individuos y como esposos. No nos avergonzamos de reconocer que nuestra relación necesita de Dios.
3. Los hijos deben siempre estar en un segundo lugar respecto a tu relación con tu esposa o esposo.
Esto es importante. Hablamos con personas que todo el tiempo dicen: “Todo es para los niños, trabajaremos en nuestras cosas después«. Pero lo que los niños necesitan más que cualquier cosa es el amor de hogar donde el padre y la madre estén locos de amor el uno por el otro. Tu relación con tu esposo o esposa debe ser tu prioridad número uno.
4. Absoluta honestidad y apertura para compartir sentimientos y dificicultades.
No puedes amar a quien no conoces. No compartir las verdades con nuestro cónyuge pone obstáculos insuperables en el camino del amor. Comparte tus luchas, tus preguntas, tus sentimientos y tus sueños. Compártelo todo. El matrimonio que no es una sociedad 100/100 se ve siempre comprometida.
5. La bondad es más importante que casi cualquir otra cosa.
El hombre que tiene una relación con su esposa en la que la bondad es el factor más evidente es invariablemente un hombre cuya mujer le adora. «Cuando hayas dudas, entonces por defecto la bondad», les digo a los muchachos con los que trabajo.
Suceda lo que suceda, todo estará bien y fortalecerá nuestra relación si es abordado desde la bondad. Por lo general se trata de pequeñas cosas. Servir el uno al otro y hacer lo que esté a nuestro alcance para hacerle al otro la vida más fácil y un poco más placentera. Trabajemos en demostrar momento a momento que amar es un verbo en un activo y continuo tiempo presente.
