
Juan Bosco, Santo
Memoria Litúrgica, 31 de enero …
- Hoy también se festeja a:
- • Marcela de Roma, Santa
- • Ludovica Albertoni, Beata
- • Francisco Javier María Bianchi, Santo
- • Candelaria de San José, Beata
- • María Cristina de Saboya, Beata
Sal a su encuentro
Santo Evangelio según san Marcos 5, 1-20. Lunes IV del Tiempo Ordinario
Por: César Yali Molina Flores, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Concédeme la gracia, Señor, de encontrarme contigo, en esta oración y durante todo este día.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 5, 1-20
En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los se pulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.
Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino apostrarse ante él y gritó a voz en cuello: “ quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimó? Te ruego por Dios que no me atormentes”.
Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “ te llamas?” Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíntus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.
Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.
Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El Evangelio de hoy invita a salir al encuentro de Cristo y anunciar su Misericordia. Puede leerse la dificultad del hombre endemoniado y vale en este momento preguntarse: ¿Cuáles son mis demonios? – Si te sirve escribe todo aquello que te impide ser feliz: pecados como la infidelidad – en el matrimonio, noviazgo, con las amistades –, aborto – porque te has practicado uno o porque has inducido a alguien a realizar este crimen –, vicios, etc… Sea cual sea el pecado, sal al encuentro de Cristo y deja que Él te sane; Cristo no te juzga, por el contrario te ama y quiere sanarte, quiere colmarte de su misericordia.
Salir al encuentro de Cristo es ver más allá de tus problemas, es levantar los ojos al cielo y contemplar el firmamento, en donde puedes contemplar la inmensidad de la creación, es dejar de ver hacia abajo, al suelo, pues lo único que haces es poner límites a tu capacidad de ver. Él, quiere que aprendas a superar las barreras, los miedos que te has creado – por magnificar los problemas y dudar de su Misericordia -; aprende a reconocerte necesitada (o) de perdón, basta que te confieses y el perdón llega. Solo cuando dejas que el temor te gobierne, tu capacidad de ser feliz y de ver el horizonte es cuando ahuyentas a Jesús de tu vida. Claramente se lee en este Evangelio: «se quedaron espantados…Ellos le rogaban que se marchase de su país». Vence el temor y sal a su encuentro, experimenta la Misericordia de Dios y se portador en tu familia, trabajo, amistades, etc., de la misericordia de Dios en tu vida. Dios te llama, te ve, te ama y te dice: «Ven a mí que sanare tus heridas y anuncia lo que hago por ti».
«Dejaos curar por Jesús. Cada uno sabe dónde tiene la herida. Cada uno de nosotros tiene una; no sólo tiene una: dos, tres, cuatro, veinte. Cada uno sabe. Que Jesús cure esas heridas. Pero, para esto, tengo que abrir el corazón, para que Él venga. ¿Y cómo abro el corazón? Rezando. «Pero, Señor, no puedo con esa gente, la odio, me ha hecho esto, esto y esto…». «Cura esta herida, Señor». Si le pedimos a Jesús esta gracia, Él nos la concederá. Déjate curar por Jesús. Deja que Jesús te cure.
(Homilía de S.S. Francisco, el 8 de febrero de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Soy débil, Señor, sana mis heridas, permite que reconozca tu misericordia y dame la valentía para proclamar las gracias que me concedes.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Compartiré lo que Jesús ha hecho conmigo con quien tengo más cerca, con quien convivo en mi día a día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Tres elementos esenciales de la vida de Don Bosco
Encuentro del Papa Francisco con los padres Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en Turín. 21 junio 2015
Por: MCM-RV | Fuente: es.radiovaticana.va

“Querida familia salesiana, he pensado tanto qué decirles, lo he escrito, pero es demasiado formal. Lo entrego al Rector Mayor para que él se los haga conocer”: fueron las primeras palabras del discurso espontáneo que el Papa Francisco dirigió a la padres Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora, en la Basílica de María Auxiliadora, en Turín.
En clima amigable, al finalizar su discurso, el Papa Bergoglio saludó a muchos de los religiosos presentes, manifestándoles su afecto y reconocimiento.
Éste es el resumen del discurso entregado:
“En mi peregrinación, dedicada a la veneración de Jesús crucificado en el signo de la Sábana Santa, elegí venir a este lugar que representa el corazón de la vida y de la obra de San Juan Bosco, para celebrar con ustedes el segundo centenario de su nacimiento”. Con estas palabras comienza el discurso que el Papa Francisco entregó, en la tarde de este domingo, en la Basílica de María Auxiliadora en Turín, al Rector Mayor de los padres Salesianos.
Tras agradecer al Señor por haber donado este Santo a la Iglesia, que junto a otros tantos santos de la región piamontesa “constituyen un honor y una bendición para la Iglesia”, “sobre todo por la actividad desarrollada en favor de los jóvenes, en particular aquellos pobres y emarginados”, el Pontífice remarca tres elementos esenciales de la vida de Don Bosco:
Una inquebrantable confianza en Dios
Francisco destaca la “inquebrantable confianza en Dios” que sostuvo la misión sacerdotal del Don Bosco. Confianza que es “sustancia de la vida consagrada”, dice, “para que el servicio al Evangelio y a los hermanos no sea un permanecer prisioneros de nuestras visuales”, “sino un continuo superarnos a nosotros mismos, anclándonos a las realidades eternas y hundiéndonos en el Señor”. “Ésta es nuestra fecundidad”, puntualiza.
El servicio a los jóvenes
Fue otro de los aspectos importantes que Francisco quiso destacar de la vida de Don Bosco. Un servicio realizado con “firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón generoso”.
“Evangelizar educando y educar evangelizando”: en su discurso el Papa invita a evangelizar y a educar a los jóvenes “proponiendo un estilo educativo hecho de razón, religión y ternura, universalmente considerado como sistema preventivo”. ¡Mansedumbre y ternura fuerte! – insiste – y los alienta a “continuar con generosidad y confianza las múltiples actividades en favor de los jóvenes”, sin olvidar a “los chicos de la calle” de don Bosco.
Docilidad y fidelidad a la Iglesia y al Papa
El Obispo de Roma recuerda además la docilidad y fidelidad de Don Bosco a la Iglesia y al Papa. Hoy, se lee en el discurso, “la Iglesia se dirige a ustedes, hijos e hijas espirituales de este gran Santo”, y “los invita a ‘salir’ e ir nuevamente al encuentro de los jóvenes: aquellos de las periferias de las metrópolis, en las áreas de peligro físico y moral, en los contextos sociales en donde faltan tantas cosas materiales, pero sobre todo falta el amor, la comprensión, la ternura, la esperanza”. Tras recordar que el oratorio de don Bosco nació del encuentro con los “chicos de la calle”, el Papa expresa su deseo de que puedan anunciar a todos la misericordia de Jesús “haciendo ‘oratorio’ en todo lugar, en especial en aquellos más inaccesibles”.
Luego de recordar a las tantas instituciones religiosas que nacieron de la obra de don Bosco, el Pontífice alienta a la familia Salesiana a “seguir por este camino, imitando la fe de quienes los han precedido”.