Ramón Nonato, Santo
Cardenal, 31 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Antonio Torres García, Beato
- • Pedro Antonio Almécija Morales y 17 compañeros, Beatos
- • Francisco Piani de Caldarola, Beato
- • José de Arimatea y Nicodemo, Santos
- • Aidano de Lindisfarne, Santo
Dios quiere ayudarme con su presencia y acción en mi vida
Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Dios, Tú que conoces mi miseria y lo que necesito, ayúdame a confiar en ti; aunque todo esté en contra, ayúdame a poner mi vida con todas mis heridas en tus manos, y ayúdame a dejar que Tú me llenes el inmenso deseo de amor que tengo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30
En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías y, lo desarrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”.
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’».
Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Piensen en lo que más quieren pues Dios, a quien le encanta vernos felices como buen padre, nos lo quiere dar porque nos ama. ¿Alguna vez han pensado cuál es la cosa que Dios quiere más? Lo que más me impresiona de los deseos de Dios es que se preocupa tanto por nosotros, sus hijos. Si estamos tristes Él está ahí para consolarnos, si nos sentimos perdidos o cansados nos ayuda a liberarnos de toda preocupación y abrazar su camino que es suave y llevadero, pero no puede hacer nada de esto si no le dejamos. Él respeta nuestra libertad. Hay que abrirle la vida a Cristo para que nos haga los milagros que necesitamos en nuestras vidas. Su sola presencia ya hace mucha diferencia. Es muy hermoso ver cómo gente pone imágenes religiosas u objetos de devoción en sus coches, casas, aparatos electrónicos, etc., porque no son solo adornos bonitos, sino que son como ventanas al cielo y puentes por los que puede pasar la gracia. El solo hecho de ver estos objetos nos sirve como recuerdo de las realidades que nos trascienden y nos recuerdan el cielo que es nuestro último destino. Y aún más nos hacen presente el misterio de Cristo, es como si Él nos hablara y dijera, «estoy aquí», «soy real».
Cristo es un Dios de personas concretas. En la Biblia leemos historias de gente con nombre a la cual, cuando está en apuros, Dios sabe cómo ayudarlos. Dios se presenta para dar su gracia a través de intermediarios humanos. Así como una buena comida no se hace sola, sino que para ser algo rico se necesita una persona que sepa cocinar bien, Dios se nos presenta a través de las personas que nos rodean, nosotros nos tenemos que poner los lentes de la fe para verlos.
Pidámosle al Señor que nos abra los ojos para descubrir su presencia y ayuda en nuestras vidas.
«Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”. Participamos con Jesús de su pasión, nuestra pasión, para vivir también con Él la fuerza de la resurrección: certeza del amor de Dios capaz de movilizar las entrañas y salir al cruce de los caminos para compartir “la Buena Noticia con los pobres, para anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”, con la alegría de que todos ellos pueden participar activamente con su dignidad de hijos del Dios vivo. Todas estas cosas que pensé y sentí durante este tiempo de pandemia quiero compartirlas fraternalmente con ustedes para ayudarnos en el camino de la alabanza al Señor y del servicio a los hermanos. Deseo que a todos nos sirvan para “más».
(Carta de S.S. Francisco, 30 de mayo de 2020).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Leer Isaías 26, 4-5 y reflexionar en cuánto confío en el Señor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
10 consejos para evitar el pensamiento catastrófico en nuestra vida
Por: Silvana Ramos | Fuente: Catholic.link
Una de mis amigas suele boicotear mis planes cada vez que le propongo hacer algo con nuestros hijos. –“Llevemos a los chicos al parque”– Inmediatamente responde: –“Y si se caen de los juegos y se rompen un hueso…”, “y si los secuestra alguien mientras estamos distraídas…”, “y si un carro pierde el control y se mete al parque y los atropella…”, “y si comen una flor venenosa y se mueren…” Ir al parque empieza a parecer una terrible y peligrosísima aventura que solo a un desquiciado se le podría ocurrir.
Así como esta amiga existen muchísimas personas que tienen incorporado en su forma de pensar una distorsión que no los deja vivir en paz y los llena de temor y ansiedad: El pensamiento catastrófico.
Esta galería nos explica un punto interesante sobre él y nos deja unos cuantos consejos para poder sobreponerse, conocerse y con amor y caridad ayudar a nuestros amigos a tener una mirada más realista, segura y esperanzada de la realidad, confiar más en Dios y en nosotros mismos.
1. El pensamiento catastrófico nos quita libertad. Aprender a no dejar que nos impida actuar
Pensar de esta manera quita libertad, llena de angustia a la persona y la sume en una situación de estrés y ansiedad que en casos extremos puede hacer insoportable la vida. Todo representa una amenaza y un peligro inminente del que se cree incapaz de escapar. Si le duele la cabeza seguro es a causa de un tumor maligno y pronto morirá. Si suena el teléfono lo más probable es que sólo sean malas noticias. Si el esposo se demoró media hora sin avisar seguro está con otra y el matrimonio de pronto acabó… La preocupación y el miedo a vivir son una constante. Se trata de pensar objetivamente y actuar aunque nuestros pensamientos nos digan lo contrario.
2. Mantener la calma. No querer controlar todo
¿Cómo poder tener una bola de cristal que nos diga exactamente todo lo que va a pasar en el futuro? De esa manera estaríamos preparados para afrontar todos los peligros y decepciones que se pudieran presentar. El deseo más grande de un pensador catastrófico es tener control total sobre cada evento que la vida depara. Este pensamiento puede ser aprendido, puede ser influenciado por la información a la que estamos expuestos y es alimentado por una falta de confianza y de fe. En este sentido se hay que tratar de soltar un poco las cosas y dejar que la realidad nos enseñe.
3. Buscar evidencia real del peligro que creemos nos aqueja
Cada vez que los pensamientos catastróficos vengan a nuestra mente es necesario confrontarlos con la realidad. Por ejemplo: ¿Es real que existan flores venenosas en el parque y que tus hijos las coman? Si en tu matrimonio te llevas bien con tu esposo, es real que por media hora de retraso tu matrimonio haya acabado? Confrontarse con la realidad es un buen ejercicio.
4. La ausencia de Dios en nuestra vida, el verdadero temor
Fernando Robas Rebaque en su libro: “Terapia de las enfermedades espirituales en los Padres de la Iglesia” nos dice que el temor tiene dos lados: el temor-virtud que está relacionado a nuestra supervivencia y rechaza todo lo que va en contra de la vida, especialmente la muerte. Este temor se expresa a través del temor de Dios y no es un temor que tiene que ver con el castigo, sino es el temor a estar separado de Dios. Estar separado de Dios significa estar separado de la vida. Se me viene a la mente el miedo que siente un niño al separarse de su madre y verse desamparado, privado de su amor y todo lo que ese amor significa.
La otra cara del temor es el temor-pasión que a diferencia del anterior nos aleja de Dios y coloca en su lugar preocupaciones. Considera a las posesiones, los bienes como dioses. En el fondo nos ponemos a nosotros mismos como el centro, como los únicos que tienen el control de la vida. Viviendo en una realidad deformada sin Dios. Sin Él la persona siempre imagina lo peor.
Cobarde es, en efecto, la maldad y ella así misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor; pues no es otra cosa el miedo sino el abandono del apoyo que presta la reflexión.
Sap 17, 11-12.
5. Sobreponiéndonos al temor en el espíritu
La confianza en Dios es el primer paso para combatir estos pensamientos. El crecimiento espiritual, la oración, la amistad con Dios. No saldremos del todo de estos pensamientos sino vamos aceptando que es Dios, quien nos ama, el que saldrá al encuentro en todas las situaciones de nuestra vida. Orar frecuentemente y pedirle a Dios que aumente la fe es una excelente practica. La fe es una virtud que Dios nos otorga, hay que pedirla siempre.
6. No dejar que nuestros pensamientos nos controlen. Es importante cambiar esa manera de pensar
Es importante tomar el control de los pensamientos. Cada vez que nos descubramos esperando lo peor de la vida es fundamental reflexionar un momento y evaluar honestamente la situación, medir el riesgo objetivamente. ¿Cuál es la posibilidad que un carro pierda el control y se estrelle justo en el lugar dónde juegan tus hijos? Es bueno medir estas probabilidades en porcentajes. Analizar las auténticas posibilidades de que ocurran catástrofes y buscar evidencias en la realidad. Enfocar las emociones, simplifica la vida.
7. Utilizar nuestro cuerpo para descansar la mente
Ocupar el día, hacer deporte ayuda mucho. Realizar actividades que ayuden a callar las voces en el interior, salir a caminar, a conversar con otras personas, pintar, cantar. Ocupar la vida en actividades diferentes y enseñar al cuerpo a caminar con seguridad, esa seguridad de estar en la presencia de Dios, quien sale a nuestro encuentro.
8. No olvidarnos de la paciencia
Cambiar los pensamientos no es cosa fácil, requiere de tiempo y paciencia. Así que es importante tomarse el tiempo y avanzar un día a la vez. Empecemos a ser consientes del presente y olvidar los futuros catastróficos. En estos momentos resulta fundamental buscar consuelo y ayuda en los demás, pero sobre todo en Dios.
9. Conversarlo con alguien para que te muestren la realidad que no ves
Compartir nuestros problemas con personas cercanas siempre es bueno. Decírselo a alguien que esté cerca y al que estemos dispuestos a escuchar. Que esta persona nos ayude a ver con objetividad nuestra vida.
10. Llevar un diario. Escribir lo que experimentamos cuando un pensamiento catastrófico viene a la mente.
Para descubrir y evidenciar que podemos ser pensadores catastrófico llevar un diario en el que escribas que emociones se experimentan cuando el pensamiento viene a la mente es un excelente ejercicio. De esta manera iremos conociendo el tipo de pensamiento que se produce y en qué momentos. Esta es una buena forma de diseñar estrategias para combatirlo.
