Memoria Litúrgica, 30 de mayo …
Hoy también se festeja a:
- • Lucas Kirby, Santo, y 3 compañeros beatos
- • Otón Neururer, Beato
- • José Marello, Santo
- • Dimpna (o Difna), Santa
- • Marta Wiecka, Beata
Parábola de los viñadores
Parábolas
Por: Juan Pablo Botero | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Marcos 12, 1-12
En aquel tiempo Jesús se puso a hablarles en parábolas a los sumos sacerdotes: Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron. Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: «A mi hijo le respetarán». Pero aquellos labradores dijeron entre sí: «Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia.» Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Trataban de detenerle – pero tuvieron miedo a la gente – porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron.
Oración introductoria
Padre Bueno, gracias por darme y cuidar con tanto esmero mi vida. Hoy me acerco humildemente a esta oración, porque sé que te he fallado al desviarme del camino de la gracia que me puede llevar a la santidad.
Petición
Jesús, transforma mi vida, para que produzca los frutos para los cuales fue creada.
Meditación del Papa
Los viñadores matan al hijo precisamente por ser el heredero; de esta manera, pretenden adueñarse definitivamente de la viña. En la parábola, Jesús continúa: «¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros». En este punto la parábola, como ocurre también en el canto de Isaías, pasa de ser un aparente relato de acontecimientos pasados a referirse a la situación de los oyentes. La historia se convierte de repente en actualidad. Los oyentes lo saben: Él habla de nosotros. Al igual que los profetas fueron maltratados y asesinados, así vosotros me queréis matar: hablo de vosotros y de mí. La exégesis moderna acaba aquí, trasladando así de nuevo la parábola al pasado. Aparentemente habla sólo de lo que sucedió entonces, del rechazo del mensaje de Jesús por parte de sus contemporáneos; de su muerte en la cruz. Pero el Señor habla siempre en el presente y en vista del futuro. Habla precisamente también con nosotros y de nosotros. Si abrimos los ojos, todo lo que se dice ¿no es de hecho una descripción de nuestro presente? ¿No es ésta la lógica de los tiempos modernos, de nuestra época? Declaramos que Dios ha muerto y, de esta manera, ¡nosotros mismos seremos dios!. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 104.
Reflexión
Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos.recibe la misión de su Señor. Pongámonos en su lugar. ¿Qué pensaría?, ¿con qué actitud emprende el camino? Es una misión difícil, es más, sabe que llevarla a cabo le exigirá que lo maltraten y que lo despidan con las manos vacías. Así es nuestra misión. Desproporcionada a nuestras posibilidades.
El solo verla ya nos hace dudar: no sirvo para este empleo, el estudio no es lo mío, esto de ser madre… cada uno ponga aquí su misión. ¿No es cierto que su peso nos aplasta? Ahora veamos a este siervo, ¿de dónde saca el valor, el coraje, la constancia para llevar a cabo su misión? Sale sin duda alguna de la confianza y humildad en su Señor. Confianza que nace del saber que su Señor lo conoce y por ello le encomienda una misión dura tanto así que lo llevará a la muerte y una muerte humillante.
En nuestra vida de cristianos por tanto aceptemos con confianza y humildad la misión personal que Cristo nos pide. Misión de predicar y vivir la caridad, defender la vida, promover la oración entre nuestros familiares y amigos etc. Pidamos a Dios nuestro Señor que nos conceda esta confianza y humildad.
Propósito
En una visita al Santísimo, rezar un sincero acto de contrición y un propósito de enmienda.
Diálogo con Cristo
Señor, ¿cómo pudieron llegaron a pensar los viñadores que matando al hijo, iban a heredar la viña? El mismo sin sentido tendría el pretender vivir sin tu gracia, el hacer las cosas solamente para fines terrenos, pasajeros. Ayúdame a vivir de acuerdo a mi fe, a mi dignidad de hijo de Dios, llamado a la santidad.
El antídoto contra el bullying
Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net

Hay padres que se conforman con llevar el pan a casa, sin participar en la formación de los hijos. Ser papás no solo es proporcionar a los hijos todos los medios económicos, tenerlos en escuelas de prestigio y que sean expertos en idiomas y cibernética. Cuando los conocimientos se reducen a sólo «saber»; no es Saber vivir
La principal responsabilidad de papá y mamá es la formación de buenos seres humanos…es la urgente necesidad de nuestro mundo. Papá y mamá debemos hablar menos y dar más ejemplo y congruencia.
Lo importante es formar verdaderos seres humanos con la capacidad de diferenciar el bien y el mal (las bondades y los perjuicios), que conozcan y estén convencidos de lo que correcto y lo que incorrecto.
¿Cómo debemos formar los valores en nuestros hijos?
Por la importancia, es necesario enfatizar en el ejemplo y la congruencia.
La forma en que papá y mamá conviven, comparten, colaboran entre ellos, la ayuda a los demás, la tolerancia, comprensión, respeto, responsabilidad, amor y verdadera libertad, así es como están formando a cada uno de los hijos, esto es definitivo. No es necesario conocer a los padres, conociendo a los hijos se conocen a papá y mamá. «El árbol se conoce por sus frutos» Mt. 12, 33 – 37)
Lo que necesita la familia y la sociedad en el mundo entero, es el compromiso de papá y mamá, porque este problema está afectando y continuará afectando a muchas personas en todo el orbe, incluyéndonos a nosotros como personas y a nuestra familia.
No hay explosivo de efectos tan dañinos y destructores como los malos ejemplos de quienes deberían ser para los demás modelos del buen comportamiento. P.Elieser Salesman
Para que nuestros hijos aprendan a ser honestos es necesario que los papás practiquen la verdad y sean congruentes. Para formar a los hijos en la responsabilidad, los primeros responsables deberán ser papá y mamá.
Los padres son los responsables de prevenir a los hijos contra la drogadicción explicando y convenciendo de las consecuencias.
Con mutuo diálogo, comunicación, confianza y respeto mutuo, es necesario que en pareja, papá y mamá, se preparen para no evadir el reto de formar a los hijos en la sexualidad y de prevenirlos en cuanto a los daños físicos y psicológicos, protegiéndolos con verdadera responsabilidad.
Para prevenir y arrancar de raíz el bullying en niños, adolescentes, jóvenes y adultos, es importante el compromiso y ejemplo de mamá y papá, además con verdadero conocimiento y convicción enseñar que los problemas y diferencias no se resuelven a golpes, con violencia; y evitar vivir en medio de un ambiente de gritos, discusiones absurdas e insultos mutuos y faltas de respeto.
Para esto será necesario aprender a controlar las emociones e impulsos, reconocer los propios errores y con humildad aceptar las propias limitaciones y debilidades, aprender a pedir disculpas. Porque el reconocer los errores no será nunca un acto de humillación sino de madurez y crecimiento.
Es necesario emprender en familia un compromiso permanente contra la violencia: No a los gritos, no a las agresiones físicas y verbales, no a las faltas de respeto a la pareja y a los hijos, disposición a colaborar en todo lo necesario para hacer de casa un lugar habitable en todos los aspectos. Aprender todos los integrantes de la familia a ser responsables, tolerantes pensando en los demás, siendo amables y agradecidos en todo momento. Lo que se les da a hijos ellos lo comparten con los demás.
La vida se debe vivir por convicción nacida de una correcta formación. La formación en los valores no es: Imposiciones, costumbres, tradición o herencia sino la consecuencia de un buen ejemplo. A los padres de familia nos hace falta ser convincentes.
S. S. Juan Pablo II nos decía: «El mundo se resiste a creer palabras que no van acompañadas de un testimonio de vida». El tiempo y nuestros hijos nos demandan convertirnos en un modelo a seguir y sobre todo a ser congruentes.
La mejor formación es el amor y ejemplo
Lo que se aprende en familia perdurará por siempre. Nadie aprende tanto en diez años de universidad como lo hace durante los diez primeros años de su vida en el hogar. De allí que sean precisamente los familiares quienes tengan que ocuparse desde un inicio de la formación del niño. Catecismo católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman)
El Papa Pío XII afirmó: «Los niños tienen malos oídos para escuchar, pero muy buenos ojos para observar». Nuestros hijos nos pueden objetar: «No puedo oír lo bueno que dices porque veo lo malo que haces». Esto sería terrible porque nadie da lo que no tiene; si quieres enseñar a tus hijos a ser amables no puedes hacerlo odiando.
Reflexionemos un poco: «Uno puede especializarse en aritmética y conocer toda la geografía de memoria y no por eso ser una mejor persona» (Catecismo católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman).
Lo más difícil es formar con el ejemplo, pero es lo que verdaderamente forma.
Cuando nuestros hijos hayan aprendido y comprendido a vivir en un continuo servicio a los demás, que la ayuda será siempre lo más importante la mejor demostración de amor a los demás y el antídoto contra la soledad, el vacío existencial, la frustración y el conflicto personal y familiar; así aprenderán de sus padres: la obediencia, el respeto, la libertad y la responsabilidad. Papá y mamá tenemos la responsabilidad de formar a los hijos en una auténtica libertad, que se logra a través la entrega sincera de uno mismo, y se tener presente siempre el respeto al prójimo, el sentido de la justicia, la imprescindible convivencia afectuosa y continuo dialogo, Entonces podremos estar seguros de haber arrancado de raíz el bullying de nuestra vida, de nuestra familia y de la sociedad.
