Memoria Litúrgica, 29 de agosto…
Hoy también se festeja a:
- • Teresa Bracco, Beata
- • Edmundo Ignacio Rice, Beato
- • Flaviano Michele Melki, Beato
- • Fidela Oller y compañeras, Beatas
- • Pedro de Asúa y Mendía, Beato
La muerte de Juan Bautista
Solemnidades y Fiestas
Martirio de Juan Bautista. A los ojos del mundo parece un derrotado: prisionero, a los de Dios, un triunfador.
Del santo Evangelio según san Marcos 6, 17-29
En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Felipe, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. En muchos asuntos seguía su parecer y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: Pídeme lo que quieras, que te lo doy. Y le juró: Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino. Ella salió a preguntarle a su madre: ¿qué le pido? La madre le contestó: La cabeza de Juan el Bautista. Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.
Oración introductoria
Creo, Señor, en Ti. Eres mi Padre, me amas y me buscas en esta oración para que sepa moldear mi vida según tu Palabra. Que la luz y la fuerza de tu Espíritu Santo guíe mis actividades de este día para ser, como san Juan Bautista, un auténtico discípulo y misionero de tu amor.
Petición
Jesús, ayúdame a prestar hoy mucha atención para oír tu voz que me llama en mi conciencia.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Una misión requiere valor heroico.
Juan era tu precursor. Su misión marcó su vida desde antes de nacer. Además, murió proclamando la Verdad, preparando el camino para que llegara tu Reino, Jesús. Anunciar tu nombre no es fácil. A muchos les costó la fama; otros eran expulsados de la sinagoga; a Juan su valentía le costó la cárcel, y poco después la cabeza. Su audacia, sin embargo, no cayó en vano: Tú mismo, Señor, lo reconociste ante todos como el más grande de los profetas.
¡Qué contraste tan grande hacen Herodes y Juan! Uno, decidido y sin ningún miedo; el otro, víctima de la imagen, temeroso de perder la reputación, incapaz de abandonar el pecado. A veces, Señor, quisiera ser como Juan Bautista, siendo fiel a mi vocación cristiana y a mi misión en el mundo… y a pesar de todo, muchas veces sabes que me parezco más a Herodes: no me atrevo, o no tengo fuerzas para hacer lo que es correcto, lo que te agrada, lo que el mundo necesita ver. Aunque sean cosas pequeñas, Señor, Tú conoces mi corazón: no mires mi fragilidad, sino mis deseos de mejorar cada día.
Ser fiel a Ti, Dios mío, es ante todo un don. Sabes que ser profeta ante el mundo sobrepasa mi capacidad humana. Por eso hoy te pido la gracia de ser fiel. Cueste lo que cueste, quiero que puedas contar conmigo y que haya alguien que anuncie tu Nombre ante los demás. Por eso, Señor, hazme valiente, hazme perseverante. ¡Que tu fuerza sostenga mi misión en la extensión de tu Reino!«Hay otra persecución de la que no se habla tanto. La primera forma de persecución se debe al confesar el nombre de Cristo y por lo tanto es una persecución explícita, clara. Pero la otra persecución se presenta disfrazada como cultura, disfrazada de cultura, disfrazada de modernidad, disfrazada de progreso: es una persecución —yo diría un poco irónicamente— educada. Se reconoce cuando el hombre es perseguido no por confesar el nombre de Cristo, sino por querer tener y manifestar los valores del hijo de Dios. Por lo tanto, es una persecución contra Dios Creador en la persona de sus hijos. Y así vemos todos los días que los potencias hacen leyes que obligan a ir por este camino y una nación que no sigue estas leyes modernas, cultas o al menos que no quiera tenerlas en su legislación, es acusada, es perseguida educadamente. Es la persecución que le quita al hombre la libertad, ¡también la de la objeción de conciencia! Dios nos ha hecho libres, pero ¡esta persecución te quita la libertad! Y si tú no lo haces, serás castigado: perderás el trabajo y muchas cosas o serás dejado de lado».
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de abril de 2016, en Santa Marta).
Reflexión
«Quien me reconocerá delante a los hombres, también yo lo reconoceré delante a mi Padre que está en los cielos».
La obra de la redención, el triunfo del Reino Amor sobre el de las tinieblas se realiza en medio de la pobreza y de la persecución. Así llevó a cabo su misión el mismo Cristo, así cumplió su misión también Juan el Bautista. A los ojos del mundo parece un derrotado: prisionero, aborrecido por los poderosos según el mundo, decapitado, sepultado.
Y sin embargo, es precisamente ahora, cuando la semilla que cae en tierra y muere, comienza a dar sus frutos. Esta derrota aparente es tan solo la antesala, el preludio de una victoria definitiva: la de la Resurrección. Entonces le veremos y ésa será nuestra gloria y nuestra corona.
Nuestra vida de cristianos, si es una auténtico seguimiento de Cristo, es una peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”. Sí, llegan los ataques, las calumnias, las persecuciones… pero ellos son sólo una señal de que vivimos el amor, animados por el Espíritu Santo.
Pero, si somos de Dios, si Dios nos ama y somos su pueblo… ¿Qué otra cosa importa? Él nos ama y nos quiere ver semejantes a su Hijo, como una hostia blanca dorándose bajo el sol. Sólo nos toca abandonarnos confiadamente entre sus manos, para que así pueda transformarnos en Cristo.
Propósito
Pedirle a Dios la valentía de Juan Bautista para defender mi fe cristiana y fidelidad a su Iglesia.
Diálogo con Cristo
Jesús, la vida que ofreces a tus seguidores no es una vida fácil. Es un estilo de vida que necesita el valor y la renuncia. Es una conquista del mundo que empieza cuando me venzo a mí mismo, por amor a Ti; porque tengo que dejar todo lo que me lleva al pecado. Por intercesión de san Juan Bautista te imploro la gracia de la fidelidad.
Madres solteras y madres solas
Por: Dora Tobar, PHD | Fuente: http://www.portumatrimonio.org/

Las estadísticas
El fenómeno de madres solteras o abandonadas por sus parejas tiene una triste y larga historia en los países latinoamericanos:
• Aproximadamente el 23 % de las mujeres embarazadas, menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó (DANE-DNP-DRI, Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI. Véase también, Crecer sin Padres, www.jazztelia.com/crianza).
•Este fenómeno persiste en Estados Unidos donde también el 42% de todos los niños hispanos nacidos en Estados Unidos en el 2006 son hijos de madres solteras. Ese número creció al 50% entre las madres nacidas en Estados Unidos pero de origen hispano, comparados con el 34.7% de las madres hispanas nacidas fuera de Estados Unidos. En contraste, sólo el 26% de los niños blancos y el 13% de los asiáticos nacieron de madres solteras (Pew Hispanic Center, Statistical Portrait of Hispanics in the United States, 2006, Tabla 11).
Posibles causas
Ciertamente, como se muestra en otro de nuestros temas, los beneficios del matrimonio para los hijos son incalculables. Pero también es cierto que entre estas madres solteras hay muy pocas que escogieron su condición. Muchas de ellas, al igual que las que pierden a sus maridos, están solas asumiendo su maternidad, no porque desearon explícitamente negarles a sus hijos un padre y un hogar completo, sino porque, debido a múltiples vacíos en la educación y conciencia frente a la sexualidad y el matrimonio, muchos jóvenes hispanos terminan engendrando creaturas en relaciones que resultan ser mucho menos estables que las que ellos pensaron tener.
En muchos países hispanos se acepta aún con mucha ligereza que los jóvenes se vayan a vivir juntos o “se acompañen,” sin darse cuenta que sólo el compromiso serio de quien es capaz de jurar ante el altar y la comunidad que amará a su pareja, puede dar mejores garantías de amor y fidelidad a su pareja y a sus hijos. El machismo y la ignorancia que a veces le resta importancia al rol de padre en la vida de los hijos, contribuyen también con esta realidad.
A esta mentalidad que poco favorece la opción por el matrimonio se ha sumado hoy en día el influjo hedonista y superficial que predomina en muchos sectores de la juventud americana y que lleva a que muchos jóvenes hispanos prefieran cohabitar o “ensayar” en relaciones ligeras y sin gran compromiso antes de pensar en relaciones serias que los “comprometa” para siempre.
El reto para las madres solteras o solas es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico.
Retos y consejos
Con todo, y sea cual sea la causa de esta situación, la Iglesia se alegra y admira el coraje de las madres que, aún en condiciones poco favorables, aceptan con valor y amor la vida que han engendrado y tratan siempre de ofrecer lo mejor a sus hijos. La comunidad en general debe igualmente ser muy sensible y apoyar en la medida de lo posible la ardua tarea de estas madres. Pues así como Jesús tuvo siempre especial predilección por las viudas y los huérfanos que en su tiempo eran las personas en mayor necesidad, también hoy debemos colocar a las madres solas y sus hijos entre nuestras prioridades.
Los hijos siempre necesitan de un padre o de una figura paterna. Por eso, el reto de estas madres es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Esto supone entonces:
• Hacer de padre y madre. Esto es, junto al amor y las caricias tiernas de una madre, y sin confundir autoridad paterna con violencia, estas madres deben crear la disciplina y ambiente de orden y respeto que todo niño necesita. Asistir a los cursos de formación para padres que se ofrecen en muchos centros del gobierno puede serles de gran ayuda.
• Relacionar los hijos con miembros de la familia o de la comunidad que sean una presencia masculina positiva. Los niños aprenden por imitación. Por eso, el abuelo, el tío, el entrenador de fútbol o el ministro de la Iglesia que sea un líder ejemplar, puede ser una imagen buena para ayudar a los hijos, especialmente los varones, a tener una sana identidad con su género, y a las niñas, una buena imagen masculina.
• Evitar hablar mal del padre en presencia de los hijos. Ya sea que el padre los haya abandonado o que haya habido un divorcio difícil, los problemas de pareja son diferentes de la relación de los hijos con el padre. Y si no hay nada bueno que comentar, por lo menos evitar las críticas.
• Reafirmar en los hijos la idea de que ellos han sido siempre deseados y esperados con amor, por parte de su madre, y recibidos con alegría en el ceno de la familia de la madre, ayudará a los hijos a minimizar su sensación de ser “indeseados” o “ilegítimos”.
• Si la madre encuentra otra pareja y se casa, es necesario incluir a los hijos de relaciones precedentes en las decisiones y ajustes a la nueva vida. Es muy importante asegurar igualmente que el padrastro no abuse de su autoridad, ni física, ni moralmente, y mucho menos sexualmente, como sucede con más frecuencia de la que se sospecha.
• Finalmente, familiarizar a los hijos con el amor al Padre Celestial, fuente última de toda vida, les dará la base para saber que más allá de todos los vacíos emotivos que los errores humanos puedan acarrearles, sus vidas fueron siempre deseadas y amadas por el Padre Celestial, quien además cuidará siempre de ellos. Este Padre ha previsto también para ellos a la Iglesia, la familia universal que los acoge y nutre con su fe.
• Y para todas estas madres solas, la compañía maternal y solidaria de María, la Madre de Dios, será un consuelo y guía en la formación de su familia.
