Germán de París, Santo
Obispo, 28 de mayo…
Hoy también se festeja a:
- • Justo de Urgel, Santo
- • Antonio Julián Nowowiejski, Beato
- • Ladislao Demski, Beato
- • Ladislao Demski, Beato
- • Tomás Ford, Juan Shert y Roberto Johnson, Beatos
Sentimientos de entrega
Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, vengo a encontrarme contigo al inicio del día, para escuchar lo que quieres de mí. Enséñame a creerte y a seguirte para experimentar tu Palabra que salva.
Otro día frente a ti, un momento más para ponerme en tu presencia y que así, no pueda olvidarme de todo lo que has hecho por mí. Ayúdame a poder meditar tus palabras, aprender lo que me quieras enseñar y finalmente, tomar fuerzas para siempre hacer tu voluntad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 10, 17-27
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre».
Entonces él le contestó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven». Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme». Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: «Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios».
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: «Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Más de alguna vez se nos ha encendido el corazón a tal grado de querer ser perfectos en la propia misión. Seguramente habremos sentido el deseo de ser santo y habremos tenido la sensación de no tener límites al darlo todo.
Éste es el deseo espontaneo y sincero que Dios mira con ternura y cariño. Pero el obrar de Dios ante esta actitud es sabia. Cuando ve que lo ordinario está en su lugar -los mandamientos-, entra en profundidad para ayudarnos a purificar estos sentimientos.
Nos podemos poner con facilidad en lugar de este joven-rico, cuando Dios encuentra junto a nuestro corazón un tesoro. Un tesoro que se arraiga en el corazón con tanta fuerza que comienza a apagar los latidos del verdadero amor. Cristo lo señala. Cristo lo pide. Cristo quiere todo nuestro corazón.
Los apegos pueden surgir, pero debemos estar atentos al guardar todo nuestro corazón para Aquel que es digno de ser acogido en lo más íntimo de nuestra persona. Éstos son sentimientos de entrega, pero siempre deberán madurar.
El Señor fue claro: no se puede servir a Dios y al dinero. No se pueden servir a dos padrones, dos señores: o tú sirves a Dios o sirves a las riquezas. La historia de ese joven rico, que quería seguir al Señor pero al final era tan rico que eligió las riquezas, un pasaje evangélico en el que se subraya el lema de Jesús: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja», y la reacción de los discípulos «un poco asustados: Pero ¿quién se podrá salvar?».
(Homilía de S.S. Francisco, 28 de febrero de 2017, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hacer un buen examen para encontrar aquello que está deteniendo mi entrega.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Alertan que considerarse espiritual pero no religioso es un neopaganismo
Por: Walter Sánchez Silva | Fuente: ACI Prensa
El Arzobispo de Kansas City (Estados Unidos), Mons. Joseph F. Naumann, afirmó que considerarse espiritual pero no «religioso», como algunos hacen ahora, es en realidad «un neopaganismo” al que debe hacerse frente con la verdad.
Según informa el diario arquidiocesano The Leaven, así lo indicó el Prelado en su intervención en el Desayuno Nacional de Oración realizado en Washington el 24 de mayo, un evento en el que distintos líderes católicos de Estados Unidos se reúnen para dialogar sobre algunos temas de interés nacional.
Reflexionando sobre la grave crisis de fe que se vive en el país norteamericano, el Arzobispo citó al autor del libro “The Benedict Option”, Rod Dreher, quien alerta sobre “la caída en la asistencia a Misa, el gran número de millennials que profesan el ateísmo o, más comúnmente, se identifican como espirituales pero no religiosos”.
El Arzobispo de Kansas City precisó que “esta espiritualidad no religiosa es un nuevo paganismo, donde Dios no es el Dios de la revelación que se deja conocer por nosotros, sino un dios o varios dioses que son moldeados según nuestras propias ideas para reforzar nuestros deseos”.
Se consideraba pagano en la antigüedad a quienes adoraban a los ídolos y no a Dios. De modo amplio entonces, el neopaganismo podría definirse como la postura en la que la persona no ve el bien supremo en Dios, sino en algo distinto como el dinero, el poder o el placer.
“Nuestra cultura está experimentando una crisis de fe que lleva a la negación de la verdad. Una vez que la relación entre el hombre y Dios se ve afectada, el hombre se convierte en una especie de organismo altamente desarrollado”, señaló el Arzobispo.
Entre los peligros de esta crisis está que “el ser humano se convierte también en una cosa más en un mundo de cosas. El materialismo reina y genera el utilitarismo: nuestro valor está determinado por nuestra utilidad”.
Entonces, advirtió Mons. Naumann, “ya no poseemos derechos inalienables que nos son dados por Dios” y “la obtención del placer se convierte en la meta más alta, lo que lleva al hedonismo, una inútil búsqueda de placeres que, al final, nos dejan cada vez más vacíos”.
Con esto, dijo el Arzobispo de Kansas, “el sufrimiento y la muerte se convierten en los grandes enemigos que tenemos que eliminar o al menos impedir”.
La respuesta al neopaganismo
El Papa Emérito Benedicto XVI, recordó el Prelado, “afirma que la esencia del catolicismo es el encuentro con la persona de Jesucristo. Sin ese encuentro personal nuestro dogma y doctrina no tienen sentido. Es el mismo Jesús al que encontramos cada vez que abrimos nuestros corazones a su presencia en la oración”.
“Jesús es quien vence a los grandes enemigos de la humanidad, el pecado y la muerte, pasando de la muerte a la vida eterna. Creemos en un Dios que murió pero que está bastante lejos de estar muerto”.
El Arzobispo animó entonces a “rezar por una renovación religiosa de nuestra nación, otro gran despertar. Aquellos de nosotros que nos hemos encontrado con Jesús resucitado tenemos una gran responsabilidad: llevar su amor y misericordia a otros, especialmente –como dice el Papa Francisco con frecuencia– a quienes están en las periferias”.
El Prelado alentó a ser discípulos y misioneros de Cristo, recordando que “no tenemos enemigos permanente, solo hermanos y hermanas confundidos que aún tienen que encontrarse con el Señor de la vida para experimentar su amor incondicional y su sorprendente gracia”.
Para concluir, el Arzobispo de Kansas City destacó que “estamos llamados a renovar nuestra nación, no principalmente con leyes, sino anunciando la alegría y la esperanza del Evangelio de Jesús a las personas que necesitan desesperadamente de la Buena Noticia. Es nuestra tarea reclamar nuestra cultura: una mente, un corazón y un alma a la vez”.
