Agustín de Canterbury , Santo
Memoria Litúrgica, 27 de mayo …
Hoy también se festeja a:
- • Bruno de Wurzburgo, Santo
- • Julio de Durostoro, Santo
- • Bruno de Würzburg, Santo
- • Agustín de Canterbury , Santo
Una invocación confiada
Por: H. Hans Candell, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, envíanos el Espíritu Santo para que yo sepa, momento a momento, cómo vivir según la verdad y tener la fuerza y el consuelo de vivirla con el gozo que de Ti procede.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.
Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Notamos que aquí el Espíritu Santo es llamado ante todo «el Consolador». Y es necesario subrayar esto con alegría. Porque si bien es cierto que inmediatamente después se le llama «Espíritu de verdad», esta Palabra de vida nos pone en el buen camino, que básicamente nos dice dónde y cómo ser consolados en nuestro camino espiritual, no exentos de aridez y trabajo.
Sí, necesitamos consuelo. No somos héroes, sino hombres y mujeres en camino; el riesgo es buscar la «fuente» equivocada para nuestra sed y entrar en pequeñas o grandes confusiones, precisamente porque, cuando necesitamos ser consolados, a veces no comprendemos que es el Espíritu de la verdad, el Espíritu Santo mismo quien da testimonio de que Jesús es el Camino. Jesús la Verdad, Jesús la Vida.
En este acercamiento a la solemnidad de Pentecostés, es importante que el deseo, la invocación confiada de la venida del Consolador, sea revivido en nosotros. Sin Él, ¿cómo podemos dar testimonio de nuestra fe en Jesús? Es el Espíritu Santo quien infunde en nosotros la luz necesaria para escuchar, acoger y vivir la Palabra. Es el Espíritu Santo quien transmite en nosotros la gracia de vivir de acuerdo con lo que hemos escuchado.
Hoy, desde tu corazón, pídele al Espíritu que sea tu Consolador; es más: pídele que lo reconozcas como tal y por tanto que lo invoques con esa confianza sencilla y perseverante que es propia del «niño destetado en los brazos de la madre», de la que nos instruye el salmista.
«Para ello, no tengáis miedo de pedir con insistencia, en vuestra oración y con vuestra participación a los sacramentos, la ayuda del Espíritu Santo para que os sea dado “un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor”.»
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de mayo de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Procurar invocar al Espíritu Santo antes de iniciar cada una de mis actividades cotidianas.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El dios de la Nueva Era ¿es el mismo Dios de la fe cristiana?
Por: . | Fuente: Aleteia
El Dios de la Nueva Era ¿es el mismo Dios de la fe cristiana? A esta pregunta ha contestado monseñor Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), afirmando que la concepción de la suprema divinidad y de Cristo no tiene nada que ver con la revelación.
1.- ¿Es compatible el Dios de la New Age con el Cristianismo?
Claramente no, porque no existe lugar para un Dios Personal, Creador y Redentor, Trinidad, como creemos los cristianos. Para acceder al Dios de la Nueva Era, no se necesitan mediaciones (Iglesias u organizaciones) lo importante es abrirse a lo divino, “al potencial” que ya habita en nuestro interior.
2.- ¿Cómo es la divinidad que afirma la New Age?
En resumen, se desdobla en dos realidades:
1) Una especie de principio de totalidad, frente a los monoteísmos, que se define como teoría de los lazos, campos morfogenéticos, autoorganización del Universo, espiritualidad global, etc.
2) Gaia (Gea) la diosa madre Tierra, entendida como ser planetario, organismo vivo, y cuyo “órgano ejecutor” sería la humanidad. Se sustituye la imagen paterna de Dios por la materna inmanente, cuya energía todo lo sustenta e invade. La piedad y religiosidad nuevas son matriarcales.
La abolición del Dios personal, monoteísta, ya fue anunciada en los años cuarenta por A. Huxley, cuando criticaba en sus escritos que la creencia en dicho Dios personal y en las manifestaciones de su voluntad ética, sería la causa de los límites, barreras, ostracismos, hostilidades, guerras, etc., tal y como parece encontrarse en la historia del cristianismo. Sólo a través de una sintonía e identificación mística con la naturaleza y el universo llegará el hombre a la libertad y encontrará su humilde puesto en el devenir cósmico.
3.- ¿De qué hablan en la Nueva Era, cuando hablan de Cristo?
Según A. Bailey y otros, tenemos que concebir “un Cristo total”, capaz de unificar las fuerzas espirituales de la humanidad, resumidas en el triángulo Luz-Amor, Poder, y capaz de darnos el nuevo agua de la Era de Acuario; capaz de iniciarnos en nuevas formas de conciencia e iluminación interior. Cristo es el paradigma de la humanidad, de la religión, y de la unión de las culturas orientales y occidentales.
El nuevo Cristo se llamará también «Logos Solar”, y equivale al Maestro de la Verdad, que se reencarna, en cada época zodiacal, en maestros espirituales, y que consumará la evolución en Acuario bajo el nombre de Maitreya.
El nuevo Evangelio, el de Acuario, será capaz de fusionar y fundir todas las tradiciones espirituales en una nueva iniciación mística de ese mismo Cristo. Es la espiritualidad del Cristo-Cósmico, del Cristo-Energía, del Espíritu Crístico-Universal, antes encarnado en grandes personalidades religiosas: Buda, Krishna, Jesús de Nazaret, Mahoma. De cualquier forma, el Cristo no es sólo uno, y único mediador y salvador. Se aplica a diversos personajes, y, finalmente, a cada uno de nosotros. Resumiendo, los nuevos nombres y atribuciones de Cristo serían: Cristo Cósmico, Cristo Instructor Mundial, Maestro Interior.
Cristo, en el fondo, y con palabras de A. Bailey, nos enseñarás a desarrollar la propia conciencia como individuo, y la conciencia de raza o totalidad de la especie humana. La evocación consciente de la vida crística en cada corazón humano, y nuestra rápida integración en el reino de Dios, es la tarea inmediata que nos espera, y el sentido de nuestra vida: «Estamos en el proceso de pasar de una era religiosa a otra. Las actuales tendencias espirituales se van definiendo cada vez más. Los corazones de los hombres nunca han estado más abiertos que ahora a la impresión espiritual, y la puerta hacia el propio centro de la realidad está abierta de par en par”.
4.- ¿Se puede hablar de una nueva teología cósmica?
Sí, capaz de cubrir el vacío y sin sentido del hombre y la sociedad actuales, y abrir a una nueva liberación más integral que la meramente racionalista-ilustrada o práxica. Es una cosmología inspirada en la visión de Teilhard de Chardin, pero dando un paso más: es la evolución transformadora de la cosmogénesis a la biogénesis; y de la biogénesis a la antropogénesis. Una vez vivenciada la antropogénesis como conciencia colectiva y vivencia del amor total, se pasará a la noogénesis superior. Es decir, se pasa de lo natural inerte a lo biológico; de lo biológico a lo humano; de lo humano a la humanidad; y de la humanidad «nueva”, con conciencia ecológica y holística, o de fusión, a una conciencia superior y perfecta. Todo ello moviéndonos dentro de un inmanentismo (sólo un mundo: el nuestro) y de un panteísmo (todo es a la vez natural y divino).
5.- ¿Cómo se auto-comprende una persona religiosa en la Nueva Era?
Entre los teóricos de la nueva religiosidad, podemos destacar a Enrique Barrios con su mensaje “Acuario”. La persona humana, según la New Age, es religiosa en el fondo de su existencia, pero no religiosa o religada a un Dios personal. Es religiosa en relación a un sentimiento y percepción originaria de la vida, la inmersión en la corriente «sobrenatural” de la vida misma.
Esta nueva mística, en palabras de H. Mynarek, pretende abarcar todo y todos los espacios interiores y exteriores de la realidad. Siguiendo una línea antropológica fundamental, pide la ampliación, extensión y prolongación de la perspectiva humana, la dilatación de la existencia espacio-temporal hasta dimensiones desconocidas aunque anunciadas por los grandes místicos. En aras de esta nueva mística debemos acabar con lo objetual, lo dogmático, y las concepciones teológicas de las grandes iglesias.
La nueva teología y espiritualidad es funcional-dinámica y no objetual-institucional. El camino de la salvación está escondido en el propio «yo”. Hay que encontrar «la nueva conciencia integral” o “la iluminación definitiva” en el encuentro con uno mismo, traducido, a su vez, en un «Sí mismo transpersonal” que abarca la totalidad, como energía cósmica que fluye por toda la realidad.
6.- ¿Un nuevo concepto de mística?
Ya en 1948, A. Bailey proponía las bases de una nueva religión y mística, basada sobre verdades que soportarán la prueba del tiempo y traerán bienestar y seguridad a los hombres de todas la Tierra. Estas verdades serán:
1.- El reconocimiento de la realidad de Dios. Esa realidad central puede ser denominada como el hombre quiera, de acuerdo a su inclinación mental o emocional y a su tradición racial y hereditaria;
2.- La relación del hombre con Dios, no importa cuál sea la creencia.
3.- La realidad de la inmortalidad y de la supervivencia eterna o inmortalidad del espíritu humano. En todo caso, se pone de relieve el papel central de la persona humana que busca, es decir, el denominado “giro antropológico”.
Años más tarde, en 1975, se celebró en Viena el Segundo Simposio Internacional sobre el giro que parecía estar dando el tema de la creencia y lo religioso: el paso de una “religiosidad confesional” a otra de la experiencia; de una religiosidad institucionalizada a otra personalizada; de una religiosidad formal a otra más interiorizada.
En este sentido, Consuelo Martín (discípula de Khrisnamurti, Nisargadatta y A. Blay) afirma que es religioso quien conoce vivencialmente el sentido misterioso de la vida. Hay que ir una y otra vez a lo interno, a lo que realmente soy; porque volver al origen de todo es el camino religioso. Religión es volver a unir lo separado. La autora enfrenta las religiones organizadas «que son creación del pensamiento humano, con esa otra religión auténtica que es ante todo vivencia, bella integración de lo que estaba disperso, nueva visión vivenciada y creadora”.
El ser humano se vuelve más religioso cuando va siendo más consciente del sentido que tiene su vida. Las religiones, como organizaciones, carecen de valor desde el punto de vista de la verdad. Sólo tienen un valor social o histórico. Ninguna importancia tiene que se acepten unas ideas (dogmas) o no. Unos dicen que creen en unas doctrinas, otros que no creen en ellas; sin embargo, su nivel de ser puede ser el mismo, e incluso podría vivir con más fe, la persona que no acepta las creencias, y vivir con menos fe quien las acepta.
La fe que tiene una persona no se nota porque diga «creo en Dios o no creo”, se manifiesta por la confianza con la que vive, por la paz y el equilibrio interior que expresa en su estar en la vida. La presencia de Dios, lo divino, no es algo que hay que alcanzar y que es extraño a la vida diaria. Lo divino es el trasfondo que tengo que descubrir en todo mi vivir. Es lo que dará sentido a mi vida, lo que únicamente me realiza. El «reino de los cielos, la vida religiosa, no es algo separado de nuestra vida del mundo. Es el reino de los despiertos. Ser religioso es ser consciente. La mente lúcida, despierta, es serena y religiosa.
7.- ¿Cómo es la oración en la Nueva Era?
Según Consuelo Martín, la oración, tal como se entiende en las religiones tradicionales, es la actitud natural de un ser humano cuando todavía se siente separado de la unidad. Es la actitud en la que nos encontramos habitualmente, sintiéndonos separados de la conciencia total que somos. Pero la oración verdadera, se tiene que convertir en oración de ofrecimiento, y de plenitud de Ser. El camino de la oración es encontrar nuestra forma adecuada, aquí y ahora, de volver a unirnos a la Realidad, de religarnos. La decisión de estar unidos, de ser auténticos, de ser verdaderos, de tomar conciencia.
Concluye la autora que hacer de mi vida una verdadera contemplación es hacer que mi vida se vaya haciendo cada vez más consciente. “Profundizar para abrir ese espacio interior “es mi verdadera actitud religiosa. No intentemos hacer sagrada nuestra vida. Ya lo es. Seamos conscientes de ello al contemplar. La plenitud, el éxtasis, será una conciencia total de unidad.
8.- Cuáles son los desafíos teológicos de la New Age en relación al cristianismo?
Según M. Fuss, están en juego, al menos, las siguientes realidades: la interpretación de lo religioso en clave “panenteísta”, fusionando cosmos-hombre y divinidad, sin la necesidad de recurrir a un Dios Trascendente. La no necesidad de un Cristo Mediador-Salvador, sino sólo como maestro interior. La oración como “potencial humano” y no “divinización en un diálogo interpersonal” con Dios.
En resumen, está en juego la profundización de los principales dogmas cristianos: el trinitario, el sentido de lo cristológico y pneumatológico, y el sentido de la Iglesia y de la espiritualidad propiamente cristiana. Se debe intentar un verdadero diálogo entre religiones.
