Memoria Litúrgica, 26 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Juan Segura Rubira, Beato
- • María de Jesús Crucificado (Mariam) Baouardy, Santa
- • María Beltrame Quattrocchi, Beata
- • María de los Ängeles Ginard Marti, Beata
- • Juana Isabel Bichier des Ages, Santa
La coherencia de vida
Por: H. José Alberto Rincón Cárdenas, LC | Fuente: www.somosrc.mx
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, que mis actitudes muestren realmente que vivo mi fe cristiana.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto y, cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La hipocresía es, por decirlo de algún modo, la enemiga pública número uno de Jesús. Es de ella de quien habla cuando afirma que lo malo proviene del interior del hombre; es a ella que expulsa cuando desata su enojo con los comerciantes del templo. Será también ante ella que Él formulará su pregunta: ‘Si no he obrado mal, entonces ¿por qué me pegas?’
Aún hoy la hipocresía sigue rondando con cierta libertad. Se esconde en los detalles, o mejor dicho, en las intenciones que motivan los detalles. La podemos encontrar en todas las máscaras que nos ponemos día a día con el deseo de agradar a tal o cual persona, o bien cuando descargamos todo el peso y el rigor de nuestro juicio sobre los actos del prójimo y después justificamos nuestro mismo proceder.
¡Absurdo! En verdad, ni acercamos a otros a la salvación, ni llegamos nosotros mismos. Eso sucede cuando existe el doblez en nosotros, cuando no somos auténticos hijos de Dios. ¿Es que acaso no hemos conocido el amor con que Jesús se donó en la Cruz? ¿O es que sencillamente no dejamos que ese amor entre realmente en nuestros corazones endurecidos? Con qué facilidad decimos creer en Dios, ¡y con cuánta dificultad lo llevamos de verdad a la práctica!
Mas esto no debe desanimarnos. Sólo Cristo puede enderezar lo torcido de nuestros caminos. Mientras más contemplamos el rostro de Cristo, más se nos hacen evidentes nuestras tinieblas, pero también más rápido son desterradas al abismo del que salieron en principio. Vivir en la hipocresía es vivir en la mentira; y quien no vive en la verdad, no vive según su propia dignidad de hijo de Dios. Así pues, sólo la verdad puede hacernos libres. Lo demás es un laberinto sin salida.
«Nos podemos preguntar: ¿Es posible tomar sobre sí el nombre de Dios de forma hipócrita, como una formalidad, vacía? La respuesta es desafortunadamente positiva: sí, es posible. Se puede vivir una relación falsa con Dios. Jesús lo decía de esos doctores de la ley; ellos hacían cosas, pero no hacían lo que Dios quería. Hablaban de Dios, pero no hacían la voluntad de Dios. Y el consejo que da Jesús es: “Haced lo que dicen, pero no lo que hacen”. Se puede vivir una relación falsa con Dios, como esa gente. Y esta palabra del Decálogo es precisamente la invitación a una relación con Dios que no sea falsa, sin hipocresías, a una relación en la que nos encomendamos a Él con todo lo que somos. En el fondo, hasta el día en el que no arriesgamos la existencia con el Señor, tocando con la mano que en Él se encuentra la vida, hacemos solo teorías. Este es el cristianismo que toca los corazones».
(Audiencia de S.S. Francisco, 22 de agosto de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En vez de estar pronto para juzgar las reacciones de los demás, estaré más atento a qué es lo que motiva mis propias reacciones.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Por: Fr. Mike Schmitz | Fuente: Catoliscopio.com // Ascension Presents
Si lo que quieres es un respuesta corta, la respuesta es: Sí.
Sí puedes orar si estas en pecado mortal.
Pero si quieres conocer una respuesta más profunda, te invito a leer el siguiente artículo…
¿QUÉ ES EL PECADO?
A veces vemos al pecado como romper una regla, y realmente es una forma correcta de ver el pecado. Dios nos ha revelado su naturaleza, su amor, su vida y su verdad…
Por lo que si yo voy en contra de este amor, por ejemplo al utilizar a alguien, o si voy en contra de la vida, y genero muerte y dolor, O si voy en contra de la verdad y engaño o miento…
Al hacer esto estoy volviéndome en contra de esta naturaleza de Dios.
Dios también revelo la naturaleza humana, nos revela que corresponde con el florecimiento humano, no solo como individuos sino también en relación con los demás.
Así que si voy en contra de estas cosas, ¡claro que tiene sentido que este rompiendo una regla!
Y eso es el pecado…
Otra forma de ver el pecado es la siguiente, Pecado viene de un término antiguo dela disciplina de tiro con arco, que literalmente significa “No Dar en el Blanco”.
Así que si yo sé, que Dios tiene un propósito para mi vida, un plan para mi vida, pero si estoy viviendo de forma en la que yo me salgo de este camino, o que no estoy dando en el blanco, estoy fallando en lograr la meta, entonces eso es pecado.
Así que Dios revelo su naturaleza, y nos revela también nuestra propia naturaleza, pero además también nos revela su voluntad.
DIOS NOS REVELA SU VOLUNTAD
¿Qué significa esto? Que nos revela que es lo que Él quiere.
Una de las cosas que Dios quiere para nosotros y con nosotros, más que cualquier cosa es:
Tener una relación con nosotros.
Eso es lo Dios quiere más que nada para con nosotros.
Y quiere que nosotros estemos en esta relación con El y con los demás pero de forma correcta.
¿Y cómo Dios nos revela su voluntad?
Lo hace a través de la Biblia y de su Iglesia.
En el corazón de cada pecado (que podemos ver como No Dar en el blanco o quebrar una regla) diremos que también es decirle al Señor:
“Dios sé que es lo que quieres, pero yo quiero esto, y hare lo que yo quiero”
En ocasiones podemos pensar…
“¿Como es que esto es pecado si no le hago daño a nadie?”
“¿Como puede ser pecado si no tengo odio en mi corazón hacia Dios o hacia alguien más?”
El pecado puede ser incluso tomar la actitud de decir…
“Dios, yo sé que es lo que quieres, pero simplemente no me importa”
En el caso de una falta leve, lo que ocasiona es que hiere la relación, lastima la relación…
Como si le dijeras a alguien más, “Se lo que quieres pero voy a hacer lo que yo quiero”
Eso lastima una relación, no es algo que la fortalezca…
Si fuera algo más serio o grave, y si a la persona a la que se lo dices es importante, eso incluso puede romper la relación que tienes con esa persona.
Lo mismo sucede con Dios.
DIOS BUSCA UNA RELACION CON NOSOTROS CONSTANTEMENTE
Aunque nada de lo que hagamos puede romper por completo nuestra relación con Dios, sin embargo cuando cometo pecado grave, o pecado mortal, rompo esa correcta relación que tengo con Dios.
Pero Dios que está constantemente queriendo tener una relación con nosotros, Él siempre está dándonos su gracia, aun y cuando hayas pecado y tu relación con Él se haya roto, Él te ofrece su gracia.
Por ejemplo cuando oramos, realmente nunca somos nosotros los que iniciamos la oración.
Toda oración siempre es una respuesta, porque siempre es Dios el que nos invita a que hablemos con El, por lo que nuestra oración se vuelve una respuesta a su invitación.
O por ejemplo, cuando vamos a la confesión, quizá pensamos que nosotros le decimos a Dios: “Por favor dame otra oportunidad, te prometo que seré mejor”
Pero es Dios quien nos ofrece su gracia y nos dice “por favor dame otra oportunidad de amarte, dame otra oportunidad de tenerte misericordia, dame otra oportunidad de restablecer esta relación contigo” y respondemos ante esa gracia que Dios nos ofrece
porque Él lo que quiere es estar en una relación con cada uno de nosotros.
PECADOS MORTALES Y NO MORTALES
Por eso es que el pecado cualquier que sea es tan espantoso…
Porque aun los pecados leves lastiman nuestra relación con Dios, de hecho no hay pecados pequeños, lo que si hay son pecados mortales y otros que no son mortales.
A estos pecados no mortales los llamamos veniales y lastiman nuestra relación con Dios.
Pero los pecados Mortales Rompen nuestra correcta relación con Dios.
Así que si me encuentro con que por mi pecado, he roto mi relación con Dios…
¿Puedo entonces hablar con Él?
¡Por Supuesto!… ¡Un Rotundo sí!
Como ya lo dijimos, toda oración es una respuesta, y si después de romper tu relación con Dios quieres orar, eso es porque Dios esta interactuando contigo, porque Dios está invitándote a esa relación de nuevo, te está llamando a poder restaurar tu relación con El.
Así que si te sientes llamado a orar, o incluso a servir en tu ministerio, pudieras decir:
“Estoy en pecado mortal, no puedo hacer esto”
No, no es así, es más, ¡Te motivamos a que lo hagas!…
Porque es en primer lugar la gracia de Dios la que te permite servir, la que te invita a orar.
Dios mismo te está invitando a hacer esto, si quieres ir a la Confesión podrás darte cuenta que es la gracia de Dios la que te impulsa para volver a Él a través de la reconciliación.
NUESTRAS ACTITUDES
Pero nosotros al estar en pecado mortal hacemos alguna de estas dos cosas…
- Nos descalificamos
“No puedo hacer esto”
“Como es posible que me pare frente al Señor en estos momentos si estoy en pecado.” - Nos rendimos
“Ya me he confesado antes y he vuelto a pecar, mejor ya ni lo intento de todos modos igual y seguiré pecando.”
Y aunque es comprensible el caer en la tentación de no luchar, hay que darnos cuenta que incluso cuando hemos roto nuestra relación con Dios, si tu eliges la virtud, crecerás en virtudes, si decides decirle no a algún vicio, estas creciendo en fortaleza, estas creciendo en gracia.
Porque la gracia de Dios siempre esta disponible para nosotros, grábatelo bien SIEMPRE. Incluso cuando no estamos en la correcta relación con El.
Entonces ¿Qué hago si en este momento me encuentro en pecado mortal?
Leamos en la Biblia 1ª de Juan 1,9
“Si reconocemos nuestros pecados, Dios que es justo y fiel, perdonará nuestros pecados y nos purificara de toda maldad.”
Así que reconozcamos nuestros pecados, y El que es justo y fiel nos purificara de toda maldad, además como buen católico, hay que acudir al sacramento de la confesión.
Como Jesús dijo a sus apóstoles “A quien les perdonen sus pecados les quedaran perdonados, y a quien no se los perdonen les quedaran sin perdonar” Juan 20,23
Así que decide ir a la confesión, planifica cuando acudir y hazlo.
UNA RECOMENDACION
También te quiero hacer una muy fuerte recomendación para cuando te des cuenta que has pecado y que esta relación que Dios tanto cuida y procura, tú la has roto con tu pecado…
Deja que Dios te ame…
Déjalo amarte ahí, justo en ese momento…
Porque si decimos: “He roto mi relación con Dios” y caemos en descalificarnos de su amor, de no sentirnos dignos de merecer su amor, entonces realmente no hemos entendido el amor de Dios… Así que déjalo amarte en ese momento.
Así que para terminar, la respuesta es: Si…
Claro que puedes hablar con Dios cuando no estés en un estado de gracia.
Claro que puedes hablar con Dios cuando estés en pecado mortal.
Claro que puedes hablar con Dios cuando esa correcta relación se haya roto.
No solo puedes, incluso más que poder hacerlo, realmente tenemos que hacerlo…
¡Así que hagámoslo!
No te descalifiques, No te rindas…
Dios te ama profundamente y está buscándote porque quiere reparar tu relación con El.
Animo y que Dios te bendiga…
