✝️ 22 de enero, 4to. Aniversario de la partida del
Padre Francisco González Pedraz 🙏🏻

Ildefonso, Santo
Memoria Litúrgica, 23 de enero…
- Hoy también se festeja a:
- • Benedetta Bianchi Porro, Beata
- • Otros santos y beatos de este día del 23 de enero
- • Emerenciana, Santa
- • Ildefonso, Santo
El «más allá» y la Providencia
Santo Evangelio según san Marcos 3, 22-30. Lunes III del Tiempo Ordinario
Por: Cristian Gutiérrez, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por el don de la fe que me permite ponerme en contacto directo contigo. Bien sabes que confío en ti, pero ayúdame a confiar más en ti, a poner mi esperanza solamente en ti. Te amo, Señor, pero quiero amarte más. Te pido perdón por mis faltas y pecado. Dame la gracia de no volver a ofenderte. Enséñame a orar como enseñaste a tus discípulos. Dame un celo apasionado por la salvación de las almas.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 22-30
En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén, decían acerca de Jesús: «Este hombre esta poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera.» Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Solo así podrá saquear la casa. Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno». Jesús digo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El mundo de hoy me empuja a vivir toda mi vida en un plano simplemente natural. El «más allá» ha pasado a ser sólo un pensamiento descabellado que algunos pocos siguen. En otros casos el «más allá» se relaciona con el movimiento de las estrellas, la posición de las constelaciones, la alineación de los planetas o las energías que vagan por el universo. La visión sobrenatural de la vida tiene poco espacio en el mundo actual.
Sin embargo, en el Evangelio de hoy me invitas a ver mi vida y todo lo que en ella sucede con una visión sobrenatural. Una visión que va más allá de las reglas de la física, de las fórmulas químicas, de las operaciones matemáticas. Una visión que va justamente «más allá» de las estrellas, planetas o energías siderales.
Era lo que pasaba a los fariseos de tu tiempo. Al ver que expulsabas a los demonios, y no tener una solución posible al fenómeno, se quedaban en la visión natural del suceso. Peor aún, a una acción divina, atribuyen una acción diabólica. Su visión de este acto concreto que realizas, al ser incomprensible en sus esquemas, lo empañan de superstición.
Tu respuesta echa abajo todos sus pensamientos. Y así, me dejas una enseñanza para vivir sabiendo descubrir tu mano providente que actúa en mi vida para llevarme hacia el bien. Todo lo que sucede en ella lo permites para que yo crezca, madure, me forme, te conozca más y mejor, a fin de cuentas, llegue a ti y te amo. Hoy más que de suerte, de superstición, me hablas de Providencia. Una Providencia que, guiada por el amor, actúa de forma concreta en mi día a día. ¿Cómo he percibido esta Providencia en mi vida?
Dame la gracia, Señor, de descubrir tu mano que actúa en las cosas sencillas y concretas de la vida diaria. De no creer que todo pasa en mi vida de manera casual, automática, sin sentido… sino descubrir tu acción amorosa en mi vida.
«Hay una diferencia entre cantidad y plenitud. Tú puedes tener tanto dinero, pero ser una persona vacía. No hay plenitud en tu corazón. Pensad esta semana en la diferencia que hay entre cantidad y plenitud. No es cosa de billetera, sino de corazón. Hay diferencia entre billetera y corazón… Hay enfermedades cardíacas que hacen que el corazón se baje hasta la billetera… ¡Y esto no va bien! Amar a Dios “con todo el corazón” significa confiar en Él, en su providencia, y servirlo en los hermanos más pobres, sin esperar nada a cambio».
(Ángelus de S.S. Francisco, 8 de noviembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscaré agradecer a Dios diciendo una jaculatoria cuando me suceda algo de mi agrado en este día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Los cuervos y la ardilla
La experiencia de los cuervos y la ardilla, me enseñó el valor de no juzgar anticipadamente.

Me encontraba en la Iglesia de Guadalupe, donde un árbol inmenso da su sombra a los que llegan. Estaba entrando, cuando observé en las raíces del árbol una ardilla que, desesperadamente, intentaba trepar por el tronco. Imaginé que tenía sus pequeñas ardillas, arriba. Dos cuervos enormes le impedían el paso. Cada vez que la pobre ardilla trataba de subir, ellos la atacaban despiadadamente. Le picoteaban el cuerpo con sus afilados picos. Y la ardilla retrocedía.
? Cuervos malvados! ? pensé.
La ardilla al final se rindió y se marchó por otro camino
Un guardia, que se encontraba cerca, miraba el incidente igual que yo. Por eso me acerqué y le comenté:
? ¿Vio lo que hicieron los cuervos, a la pobre ardilla? ¡Qué malos son!
? ¿Cómo?! ? exclamó el hombre indignado ? ¿Qué dice usted? ¿Acaso no se dio cuenta?
No supe comprender y el guardia continuó:
? La ardilla quería subir… por el nido de los cuervos, ¡para comerse sus huevos!
? Imposible! ? repliqué.
Hay un nido arriba y esta ardilla cada vez que puede sube a robarse un huevo. ¡Los cuervos defendían su nido!
Pasé la mañana pensando en lo rápido que somos para juzgar a los demás. Y cuánto nos equivocamos.
La experiencia de los cuervos y la ardilla, me enseñó el valor de no juzgar anticipadamente. De pensar con un toque de caridad.
Como dice mi esposa Vida:
“No ver las apariencias, sino el corazón”.
Y sobre todo, lo más importante, aprender a amar a todos mis semejantes, por distintos que sean o piensen. Amarlos a todos, sin juzgar, sin criticar, sin pensar mal de ellos, sin hacerles daño… sencillamente amarlos por lo que son: “mis hermanos”.