
José, Santo
Solemnidad Litúrgica, 19 de marzo…
- Hoy también se festeja a:
- • María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, Santa
- • Arquipo de Colosas, Santo
- • Daniel, Santo
- • Cutberto de Lindisfarne, Santo
- • Hipólito (Ippolito) Galantini, Beato
En San José se manifiestan las obras de Dios
Santo Evangelio según san Mateo 1, 16-18. 21-24. San José
Por: Paulina Tena, CRC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
San José, hoy te recordamos, te veneramos por tu fe, tu confianza y tu amor a Dios. Intercede por mí, ayúdame a ponerme en presencia de Dios en medio de las ocupaciones de este día como lo hacías tú. Abre mi mente y mi corazón para dejarme hacer por Dios y que sus obras se puedan manifestar en mí.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 1, 16-18. 21-24
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados». Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Señor, preparaste en San José un hombre justo, es decir, una persona que supo conformar su mente y corazón a tu voluntad. Esa fue la tierra perfecta para acoger en su vida un hecho extraordinario. Te le manifestaste en sueños, por medio de un ángel y él creyó, actuó.
Con su “sí” pudiste preparar una familia para Jesús, tu manifestación más grande.
¿Qué te ayudó, San José para dejar que las obras de Dios se manifestaran en ti? Tu nobleza, por eso no te dejaste llevar por la pasión o el ego y decidiste no repudiar a María en secreto. ¿Cuántas luchas internas, cuántos insomnios te habrá costado esa decisión? Tu fe sencilla, que no cede a racionalizarlo todo; te levantaste y actuaste como el ángel te dijo. Tu humildad, no te sorprendiste de que un ángel se te presentara a ti, sabías quién eras frente a Dios, pero sobre todo sabías quién era Dios y que lo importante es su querer. Tu bondad, que fija su mirada en los otros en su bien. Pero sobre todo dejar que Dios modelara a través de su palabra y en la voz de tu conciencia tus criterios, tu corazón. Aprendiste a buscar el modo de Dios y no el tuyo.
Intercede por mí para que pueda ser justo(a) como tú y así pueda ser tierra preparada para que Dios pueda hacer sus obras en mí.
«El cristiano es —podemos decir— como san José: debe custodiar. Ser cristiano no es solo recibir la fe, confesar la fe, sino custodiar la vida, la propia vida, la vida de los otros, la vida de la Iglesia. El Hijo del Altísimo vino al mundo en una condición de gran debilidad: Jesús nació así, débil, débil. Quiso tener necesidad de ser defendido, protegido, cuidado. Dios se ha fiado de José, como hizo María, que en él ha encontrado el esposo que la ha amado y respetado y siempre ha cuidado de ella y del Niño».
(S.S. Francisco, Catequesis del 16 de febrero de 2022).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En alguna decisión que tengas que tomar en este día, detente y piensa: ¿cómo sería esto según Dios?
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Enseñanzas de San José
Este hombre que acunó amorosamente a Jesús desde su nacimiento fue engalanado de virtudes grandes
Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net

San José es creado por Dios Padre y al mismo tiempo es padre adoptivo de Dios Hijo. Es el Hombre justo (hombre en quien Dios se complace). Elegido para participar en el misterio divino de la redención.
A José. Debido a la trascendencia de su misión. Dios le otorga virtudes teologales y humanas muy especiales. Desposado con María, la llena de gracia. Es al mismo tiempo padre legal de Jesucristo, quien es la fuente de toda gracia. Lo que se puede señalar de él son sólo pinceladas de su grandeza humana.
Este hombre que acunó amorosamente a Jesús desde su nacimiento, y siguió cuidadosamente sus pasos, forjando a su hijo en la fe y los valores, fue engalanado de virtudes grandes.
Algunas de sus enseñanzas:
• Hombre de silencio y de oración. Permanece en diálogo constante con su Creador.
• Hombre obediente, dispuesto a cambiar su voluntad y sujetarse a los planes divinos. Cumple los mandatos de Dios sin importar el cansancio, el esfuerzo.
• Hombre lleno de amor, compasión y misericordia. A pesar de su dolor al no entender la maternidad de María, busca proteger su honra, su vida y la del niño. Piensa repudiarla en secreto.
• Hombre trabajador, protector, honesto. Vive del trabajo de sus manos con lo que sostiene a su esposa y a su hijo.
• Formador. Consciente de su misión enseña a su hijo la fe, la oración, las virtudes teologales y humanas. Además de su oficio de carpintero.
• Hombre sencillo y humilde. No busca protagonismos. Apenas aparece en momentos claves. Es del linaje de David, desposado con María, se le aparece un ángel en sueños para decirle que no tema recibir por esposa a María porque lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Más adelante para salvar al Niño Jesús, el ángel en sueños le ordena huir a Egipto, se le menciona en la presentación del niño en el templo, también cuando se dice que Jesús es hijo de José el carpintero.
• Hombre de paz. Participa en el misterio, se asombra, lo contempla, lo medita. Y como María lo acepta con gozo y gran paz en su corazón.
• Probado en el dolor como el gran sufrimiento moral al dudar sobre María, al no encontrar posada para que nazca su hijo, en la huida a Egipto, cuando pierden a Jesús durante tres días y lo encuentran en el templo, en el empadronamiento en donde conocio el anunció de Simeón de que una espada atravesaría el corazón de María.
• Hombre sabio. Con gracias especiales en atención a su misión como padre adoptivo de Jesús.
José y María son modelos de perfección. Tienen en común, al igual que su Hijo Jesús, un anhelo profundo de hacer la voluntad del Padre. Permitieron que la voluntad de Dios reinara en sus vidas y los elevara como personas.
Pidamos la gracia de poder decir de forma comprometida… Venga tu Reino, para que Dios reine en el corazón y que la propia voluntad quede sujeta a él. De tal forma que se haga su voluntad así en la tierra como en el cielo.