Apolinar de Rávena, Santo
Memoria Litúrgica, 20 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • Francisca del Corazón de Jesús Aldea Araujo, Beata
- • Rita Dolores del Corazón de Jesús Pujalte y Sánchez, Beata
- • Margarita de Antioquía, Santa
- • Aurelio, Santo
- • Luis Novarese, Beato
Las señales de Dios en nuestra vida
Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de reconocer las cosas que pueda cambiar, las que no puedo y la sabiduría para saber la diferencia. Sé que Tú me hablas de muchas maneras y me revelas el camino de mi felicidad plena; ayúdame a seguir tu camino y reconocer que Tú me amas y te interesas por mí.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. Él les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se les dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el camino vocacional, muchas veces, nos ponemos a pedir señales, como cuando estamos en la capilla o iglesia y le decimos al Señor: «Si se apaga la vela tengo vocación». Si bien es cierto que Dios nos muestra su voluntad a través de las cosas que nos pasan y nos va guiando a lo que Él nos pide, no podemos acelerar el proceso porque Dios lleva su tiempo y nos revela su plan poco a poco.
La gran señal es algo muy importante porque tiene que ver directamente con nuestra vida. El cambio en nosotros es obra de Dios: convertirnos en mejores personas y estar más cerca de Él. Nuestro peregrinar en la tierra es un continuo cambio de vida, una continua conversión. Este cambio no es fácil y, a veces, nos lleva a hacer cosas que nos cuestan, como Cristo que en su vida terrena daba cada paso hacia el Padre sin regresar, abrazando la cruz cuando la vida no sonreía y dando su vida hasta la última gota de su sangre. Pero no se quedó ahí, sino que su final fue la vida eterna que no se acaba con su resurrección. Nosotros estamos llamados a tener vida, y tenerla en abundancia, porque Dios nos ha llamado a ser parte de su iglesia, y si Él quiere, vivir consagrado a Él.
Esta transformación en nosotros no se da solo por nuestras propias fuerzas, sino que es un trabajo en conjunto, nosotros y Dios, el equipo ideal para hacer grandes cosas. No hay nada imposible para Dios solo tienes que dejarlo entrar en tu vida y Él te ayudará a convertirte en la mejor versión de ti mismo. Dios quiere tu felicidad y realización personal, ¿tú también la quieres?
«Nínive se convirtió y la ciudad se salvó de una pandemia, tal vez una pandemia moral. Y hoy todos nosotros, hermanos y hermanas de todas las tradiciones religiosas, rezamos: jornada de oración y ayuno, de penitencia, convocada por el Alto Comité para la Hermandad Humana. Cada uno de nosotros reza, las comunidades rezan, las confesiones religiosas rezan: rezan a Dios, todos los hermanos, unidos en la hermandad que nos une en este momento de dolor y tragedia. No esperábamos esta pandemia, llegó sin que nosotros lo esperáramos, pero ahora está aquí. Y mucha gente muere. Y muchas personas mueren solas y muchas personas mueren sin poder hacer nada. Puede venirnos el pensamiento de “pero a mí no me ha tocado, gracias a Dios que me salvé”. ¡Pero piensa en los demás! Piense en la tragedia y también en las consecuencias económicas, las consecuencias para la educación y lo que sucederá después. Y por esta razón hoy todos, hermanos y hermanas, de cualquier confesión religiosa, rezamos a Dios. Quizás habrá alguien que dirá: «Pero esto es relativismo religioso y no se puede hacer. Pero cómo que no se puede hacer, ¿no podemos rezar al Padre de todos? Cada uno reza como sabe, cómo puede, según su propia cultura. No estamos rezando unos contra otros, esta tradición religiosa contra esta, ¡no! Todos estamos unidos como seres humanos, como hermanos, rezando a Dios, de acuerdo con la propia cultura, de acuerdo con la propia tradición, de acuerdo con las propias creencias, pero hermanos y rezando a Dios, esto es lo importante: hermanos, ayunando, pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados, para que el Señor tenga misericordia de nosotros, para que el Señor nos perdone, para que el Señor detenga esta pandemia. Hoy es un día de hermandad, mirando al único Padre, hermanos y paternidad. Día de oración».
(Homilía de S.S. Francisco, 14 de mayo de 2020, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré por las personas que sienten un llamado de Dios para que puedan escuchar su voz y responderle con amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
10 ideas para mejorar tu relación con el Espíritu Santo
Por: Fr. Ed Broom, OMV | Fuente: FatherBroom.com // PildoradeFe.net
El Santificador, el Paráclito, el Dedo de Dios, el Maestro Interior, el Don de Dones, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el lazo de Amor unificando el Padre y el Hijo, el Abogado, el Amigo Secreto, el Dulce Huésped del Alma – todos estos títulos se le dan a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo.
Cuando San Pablo llegó a Éfeso en un viaje misionario, él le preguntó a alguna de las personas allí si habían recibido el Espíritu Santo. Su respuesta pudo ser vista incluso a la luz de nuestra situación presente como una falta de conocimiento de la fe en general y una falta de conocimiento del Espíritu Santo en particular:
«Ni siquiera hemos oído decir que se reciba el Espíritu Santo». (Hechos 19,1-7)
Nunca hemos vivido en un mundo con tanta información. Sin embargo, al mismo tiempo, nunca hemos vivido en un mundo con una confusión tan esparcida – ¡los efectos del pecado y de la Torre de Babel!
Por lo tanto, queremos ofrecer un pequeño ensayo acerca de cómo podemos hacer que nuestro conocimiento, amor y amistad con el Espíritu Santo crezcan, tal a como dice el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de Él – “¡El Don de Dones!”
Recibamos libremente este Don en lo profundo de nuestros corazones, mentes, almas y entendimientos y permitámosle impregnarnos con Su Presencia y que tome total posesión de nuestras vidas. Un don o un regalo pueden ser recibidos o rechazados libremente.
Abramos nuestros seres totalmente para recibir el más grande de los Regalos, ¡a Dios mismo!
Esperamos que estas pequeñas sugerencias sean de gran ayuda para unirnos más con el Espíritu Santo. Estemos preparados y dispuestos a compartir el conocimiento que recibamos libremente. Si hemos recibido libremente, ¡demos libremente!
A continuación encontrarán 10 puntos o ideas para mejorar su conocimiento, amor y docilidad al Espíritu Santo.
1.- Cada día una Oración al Espíritu Santo.
Aquí les dejo una que puede ser memorizada fácilmente: «Ven Espíritu Santo, ven a través del Corazón de María».
Digan esta oración a menudo con gran fe y amor. Consecuentemente, el Espíritu Santo se manifestará más activamente en sus vidas.
2.- Leer Hechos de los Apóstoles.
Lean el libro de la Biblia que le sigue al Evangelio de San Juan y que le es atribuido a San Lucas, los Hechos de los Apóstoles.
Este libro ha sido llamado “El Evangelio del Espíritu Santo”. Sean especialmente observadores de cuántas veces es mencionado el Espíritu Santo en esta obra maestra espiritual. Vean además las diferentes maneras en las que el Espíritu Santo trabaja en la Iglesia primitiva.
Pueden incluso subrayar con un lápiz cada vez que el Espíritu Santo sea mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Permítanle al Espíritu Santo entrar más de lleno en sus vidas al meditar la Palabra de Dios.
3.- Tener el hábito de rezar Novenas.
Una de las novenas más poderosas en la historia del mundo es precisamente la novena de la preparación para la venida del Espíritu Santo, el primer Pentecostés.
Los Apóstoles oraron y ayunaron durante 9 días y noches en unión con la Santísima Virgen María. Luego ocurrió un extraordinario fenómeno: viento y fuego descendieron sobre las cabezas de los Apóstoles, transformándolos en fervientes amantes de Jesús, ¡listos para derramar su sangre por el bien de Su nombre! (Lee el capítulo 2 del libro de los Hechos).
4.- Conocer los SÍMBOLOS del Espíritu Santo.
Hay que conocer todos los símbolos que nos ha dado la iglesia para conocer mejor al Espíritu Santo.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos da varios de ellos: Fuego, Viento, Paloma. Viento, Agua y Aceite. También el Sello, un Dedo, una Lámpara.
Los símbolos son realidades físicas que apuntan a una realidad espiritual más profunda (CCC 694 – 701)
5.- Lean sobre el Espíritu Santo.
Uno de los libros que recomiendo es «En la Escuela del Espíritu Santo» escrito por Jacques Philippe.
Una obra de arte corta pero magnífica sobre el tema del Espíritu Santo, Philippe nos invita a buscar el camino de la santidad por medio del sencillo camino de la docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo, Santificador, nos quiere hacer santos, si le permitimos operar libremente en nuestras vidas.
6.- Los Dones del Espíritu Santo
Al momento del Bautismo recibimos los siete Dones del Espíritu Santo; luego el Sacramento de la Confirmación fortifica estos maravillosos dones.
Conózcanlos; oren para que se actúen más vigorosamente en sus vidas. Su santificación y salvación depende de esta profunda unión con el Espíritu Santo y Sus Dones.
7.- Los 7 Dones del Espíritu Santo
Si sienten que deambulan en “Tierra de Nadie” con respecto a lo que son los Dones del Espíritu Santo, entonces esto les será de mucha ayuda.
Traten de memorizarlos: Sabiduría, Conocimiento, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios.
De acuerdo a Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angelical, la Sabiduría es el más grande de los dones del Espíritu Santo, que puede ser definido como deleitarse en las cosas de Dios.
Si quieren, el Salmista resume el don de la Sabiduría con estas palabras concisas:
«Gusten y vean cuán bueno es el Señor» (Salmo 34,9)
8.- Los frutos del Espíritu Santo
Tradicionalmente los frutos del Espíritu Santo son doce, aunque Santo Tomás de Aquino dice que estos no incluyen todo.
Los siguientes son los doce frutos conocidos tradicionalmente: caridad (o amor), alegría, paz, paciencia, benignidad (o amabilidad), bondad, longanimidad (o gran coraje), fidelidad, mansedumbre, modestia, continencia (o auto-control), y castidad.
Santo Tomás dice que cuando correspondemos a los Dones del Espíritu Santo y llevamos a cabo la voluntad de Dios en nuestras vidas, entonces experimentamos esta dulzura interior en nuestra alma, éstos son los frutos del Espíritu Santo.
9.- Recuperar al Espíritu Santo.
Una tragedia moral podría ocurrir en nuestras vidas: ¡caer en pecado mortal! Si se cae en el lodo del pecado mortal en nuestras vidas, nunca caigan en desesperación sino que confíen en Dios completamente.
Al cometer pecado mortal, estamos expulsando conscientemente a la persona del Espíritu Santo de nuestras almas.
Sin embargo, la Buena Nueva es ésta: ¡CONFESIÓN! Al realizar una buena confesión con un sacerdote, entonces no sólo regresa la gracia de Dios a nuestra alma sino que ¡regresa el Espíritu Santo como Dulce Huésped de nuestra alma!
10.- La Virgen María y el Espíritu Santo
María tiene la relación más profunda y cercana con el Espíritu Santo después del mismo Jesús.
La Inmaculada Concepción, en la cual Nuestra Señora fue preservada libre de toda Culpa Original desde el momento de su concepción en el vientre de su madre, fue obra del Espíritu Santo.
La Concepción Virginal de Jesús en el vientre de María fue por obra y gracia del Espíritu Santo.
El nacimiento de la Iglesia en el primer Pentecostés cuando el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en lenguas de fuego, sucedió en presencia de Nuestra Señora.
Sus poderosas oraciones facilitaron la venida del Espíritu Santo y el advenimiento de la Iglesia Misionera.
Nuestra Señora tiene una relación íntima y profunda con la Santísima Trinidad. Ella es la Hija de Dios Padre, la Madre de Dios Hijo y la Esposa Mística del Espíritu Santo.
Por esta razón San Luis de Montfort expresó en estas palabras de gran entusiasmo:
«Aquellos que aman a María, el Espíritu Santo se lanza a Sí mismo en estas almas»,
Que Nuestra Señora nos obtenga un Pentecostés renovado y una poderosa infusión del Espíritu Santo.
«Ven Espíritu Santo, ven a través del Corazón de María».
