
Arnulfo de Metz, Santo
Obispo, 18 de julio …
- Hoy también se festeja a:
- • Tiburcio Arnaiz Muñoz, Beato
- • Federico de Utrecht, Santo
- • Tarsicia (Olga) Mackiv, Beata
- • Teodosia de Constantinopla, Santa
- • Simón de Lipnica, Santo
Te pido una señal
Santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42. Lunes XVI del Tiempo Ordinario
Por: Iván González, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, ¿cómo puedo interesarme más por ti en un mundo que poco me habla de ti? Tengo deseos, pero no encuentro muchos caminos para saciarlos. ¿Qué me queda hacer? Pedirte la gracia simplemente y ofrecerte nuevamente mi corazón. Llévame hacia ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. Él les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Te pido una señal, Señor, pero en realidad no sé qué es lo que pido. Cuando te pido felicidad, me olvido del camino que me podría llevar a ella. Cuando te pido gozo, me olvido que quizá tendré que andar por el crisol. Cuando te pido paz, me olvido que quizá tendré que renunciar a lo que me la quita. Es extraño el camino de la cruz, pero aquellos que lo han recorrido, testimonian su plenitud.
Dame una señal. Muéstrame un prodigio. Estaré dispuesto a recibir con corazón abierto lo que Tú me quieras dar. No te pido que se haga mi voluntad, sino la tuya. Yo confío en ti, seguiré el camino que me muestres. ¿Será doloroso? Señor, si Tú me lo muestras, lo andaré con confianza. ¿Me cuesta aún confiar? Te pido la confianza y te pido la gracia de atreverme a dar siquiera el primer paso, en la dirección que me señales.
Señor, los fariseos te pedían una señal. Jamás se imaginaron que les sería dada la más grande: tu resurrección. Yo estaré abierto a las señales que me quieras regalar. Sean sencillas, sean difíciles de acoger, las buscaré, las recibiré y con todo lo que soy y tu gracia, las sabré agradecer.
«Cuándo y cuál… Siempre nos mueve la curiosidad: se quiere saber cuándo y recibir señales. Pero esta curiosidad a Jesús no le gusta. Por el contrario, él nos insta a no dejarnos engañar por los predicadores apocalípticos. El que sigue a Jesús no hace caso a los profetas de desgracias, a la frivolidad de los horóscopos, a las predicaciones y a las predicciones que generan temores, distrayendo la atención de lo que sí importa. Entre las muchas voces que se oyen, el Señor nos invita a distinguir lo que viene de Él y lo que viene del falso espíritu. Es importante distinguir la llamada llena de sabiduría que Dios nos dirige cada día del clamor de los que utilizan el nombre de Dios para asustar, alimentar divisiones y temores».
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de noviembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy aceptaré la voluntad de Dios, aunque no concuerde con lo que yo quiero.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Mandela: el fundamento moral de la política
Madiba, en la conciencia colectiva, se sitúa en un nivel que llamaríamos pre-político o moral
Por: Tomás Salas | Fuente: ForumLibertas

Nelson Mandela es un personaje histórico conocido por su labor política y que ha ocupado en su país cargos políticos tan importantes con el de Jefe de Estado. Sin embargo, si nos preguntamos a qué ideología o a qué partido pertenecía, comprobaremos, algo desconcertados, que sus perfiles ideológicos no están nada claros. ¿Era Mandela de derechas o de izquierdas, en el sentido que los europeos damos a estas expresiones? Ante la dificultad que tenemos para contestar a esta pregunta, comprobamos que el personaje, en la conciencia colectiva, se sitúa más bien en un nivel que llamaríamos “pre-político” o moral.
Mandela es un hombre que se enfrenta un gigantesco y complejo problema social e histórico: el racismo colonial cristalizado, institucionalizado en un sistema político, el “apartheid”. Evidentemente, se trata de un conflicto político que hay que abordar y resolver de forma política, con reformas y cambios legislativos. Sin embargo, él tiene la intuición genial, la evidencia de que en el fondo se trata de una cuestión moral, en la que están en juego los conceptos de igualdad y dignidad humanas, y que sólo desde un punto de vista moral puede resolverse.
Este descubrimiento, esta actitud supone, por lo pronto, la aceptación del “otro”; el otro que puede ser mi enemigo y en el que tengo que considerar aspectos positivos y negativos; y sobre todo, con el que tengo que convivir en un espacio común. El reconocimiento del otro no es una conducta neutra, pasiva (la simple tolerancia), sino que supone una actitud de generosidad, de desprendimiento, incluso de inevitable y dolorosa renuncia a los propios intereses, a las propios impulsos naturales. Esta renuncia es propia de aquellos que, como Mandela, han tenido la ascesis de una larga experiencia de sufrimiento y se han labrado esa sabiduría que sólo proporciona el dolor.
He dicho antes que esta actitud de Mandela es “pre-política”, en el sentido en que se sitúa en el fundamento, en la raíz de lo político y le da sentido. También, desde otro punto de vista, puede decirse que es un actitud “trascendente”, que va más allá de la relación de dominio del juego de poder que supone la política y se coloca en el un punto fundamental: el concepto de dignidad humana, del que deriva el concepto de igualdad, largamente configurado por el humanismo clásico y definido, de forma definitiva, por el Cristianismo.
Laico o religioso, con un sentido sobrenatural o mundano, la vida de Mandela ha sido un continuado y permanente acto de fe.