Presbítero y Doctor de la Iglesia, Junio 13 …
Hoy también se festeja a:
- • Aquilina de Siria, Santa
- • Gerardo, Santo
- • Mariana Biernacka, Beata
- • Eulogio, Santo
- • Fandila, Santo
Los reconocerán por el amor
Tiempo Ordinario
Por: Juan Fidel Medina | Fuente: Catholic.net

Del Santo Evangelio según San Mateo 5, 38-42
Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pues yo os digo: no resistáis el mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha, ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y al que te obligue andar una milla, vete con él dos. A quien te pida, da, y al que desee que le prestes algo, no le vuelvas la espalda.
Oración introductoria
Señor, no puedo quedar indiferente ante esta invitación que me haces a ser más generoso. Que vea tu ejemplo de amor por los demás y me esfuerce por imitarlo.
Petición
Señor Jesús, dame la fortaleza necesaria para vivir tu enseñanza de amor. Ayúdame a darme cuenta de que me invitas a ser más generoso. Que acoja esta invitación de forma que me done a los demás.
Meditación del PapaFrancisco
También Jesús nos habla en el Evangelio de la santidad, y nos explica la nueva ley, la suya. Lo hace mediante algunas anti?tesis entre la justicia imperfecta de los escribas y los fariseos y la más alta justicia del Reino de Dios. La primera anti?tesis del pasaje de hoy se refiere a la venganza. “Han oído que se les dijo: ‘Ojo por ojo, diente por diente’. Pues yo les digo: …si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra”. No sólo no se ha devolver al otro el mal que nos ha hecho, sino que debemos de esforzarnos por hacer el bien con largueza.
La segunda antítesis se refiere a los enemigos: «Han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Yo, en cambio, os digo: “Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen”. A quien quiere seguirlo, Jesús le pide amar a los que no lo merecen, sin esperar recompensa, para colmar los vacios de amor que hay en los corazones, en las relaciones humanas, en las familias, en las comunidades, en el mundo. (Homilía de S.S. Francisco, 23 de febrero de 2014).
Reflexión
El mundo en que vivimos sería realmente diferente si creyéramos en la fuerza del amor. La experiencia nos demuestra que donde se ha sembrado el rencor, sólo se han cosechado frutos amargos. El amor es la cura para tantos males que padece el mundo. El remedio para la soledad, el abandono y la tristeza es el amor. Con la fuerza del amor nos podemos enfrentar a los retos que nos va a presentar la vida. Un amor que nos libera de nuestro egoísmo y nos ayuda a abrirnos a los demás.
Propósito
Hoy tendré un detalle con algún familiar y perdonaré al que me ofenda.
Diálogo con Cristo
Jesús, gracias por haberme llamado a formar parte de tus discípulos. Dame la gracia de servir a los demás sin cálculo y sin medida, así como Tú lo hiciste. Tú has dicho: «Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por sus amigos». Sé que hay muchas personas que esperan ser amadas, y yo estoy dispuesto. Pero este amor perderá su fuerza si Tú no lo alimentas, si Tú no lo alientas. No quiero tener límites en mi amor. Que cuando sirva a las personas con las que convivo, recuerde que te lo estoy haciendo a ti.
El amor se manifiesta mejor con hechos que con palabras. (Santo Cura de Ars, Sermón sobre Jesucristo)
Alegría y Vida, en la experiencia Antoniana
Por: Fr. Genaro Mújica, ofm | Fuente: www.parroquiasanantoniodepadua.org

La primera palabra que usaba San Antonio en su predicación no es cruz ni la última es muerte. La primera palabra es alegría y la última palabra es vida. Comienza siempre por anunciar la alegría de una buena noticia, la liberación plena del ser humano.
¿Por qué esta alegría? Porque los seculares enemigos de la humanidad de Jesús fueron vencidos por la muerte y resurrección: las enfermedades, los pecados, la muerte. Jesús emerge como el más fuerte que vence al fuerte. Así San Antonio manifestará la alegría en la irrupción del Reino entre los que están más distantes de Dios, los pecadores, los pobres, los humillados.
San Antonio, imitando a Cristo, hace una experiencia profundamente placentera de Dios. Dios Padre de infinita bondad ama a los ingratos y a los malos y tiene predilección por los pequeños. Es el Dios de los pecadores, del hijo pródigo, de la oveja perdida, del publicano, del gentil, de la mujer adúltera. A éstos, San Antonio proclama la alegría y la vida nueva de reino: «Dichosos los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios».
Esta experiencia del Dios bondad y misericordia, torna a San Antonio en un hombre de bondad y de misericordia frente a todos, especialmente a los estigmatizados por el sufrimiento y la necesidad. La pasión por el Padre alimentaba cada día en la vida de San Antonio la pasión por los hombres: «¡Sed misericordiosos como el Padre es misericordioso!» ¡Sed perfectos como el Padre celestial es perfecto!
Era una exigencia en San Antonio que sin un cambio en el modo de pensar y de obrar no se inaugura el Reino ni en nuestro corazón ni en el corazón del mundo. La misericordia y la bondad para con todos, particularmente para con los últimos, libera de las cruces de la vida y hace ligero el fardo de la vida.
San Antonio nos recuerda que el evangelio del Reino de Dios es buena noticia porque causa alegría. Y causa alegría porque, mediante la conversión, la realidad del ruin se hace buena; el hombre que odia se vuelve compasivo; de cerrado sobre sí mismo se abre amorosamente a los demás. Con esta actitud comienza a ser verdad histórica el hecho de que somos hermanos unos de otros y, realmente, hijos del Padre. Es así como comienza a ser realidad el Reino del Padre y a fermentar en nuestro medio.
El mensaje central de San Antonio no consiste en predicar la cruz, ni en crear cruces, ni en legitimar las cruces que unos imponen sobre los hombros de los otros, sino en gestar una forma de vida que evite la creación de cruces para los demás, que libera a los crucificados y confiere un sentido humano y divino para las cruces inevitables de nuestra existencia finita y mortal.
La condenación a muerte de Jesús fue consecuencia de su vida y de sus obras de misericordia. Estas escandalizaron a los piadosos del templo. Para ellos, Jesús había ido demasiado lejos. Intentaron encuadrarlo dentro de los cánones del tiempo; después, procuraron reducirlo al silencio; enseguida lo enemistaron con el pueblo y con las autoridades romanas; lo expulsaron de la sinagoga, excomulgándolo; lo difamaron acusándolo de poseído del demonio, de hereje, samaritano, comilón y bebedor y amigo de gente de mala clase; lo amenazaron de muerte haciéndolo ir al exilio; finalmente, decidieron matarlo, aprisionándolo, torturándolo, sometiéndolo a juicio y crucificándolo en el Calvario. La muerte de Jesús en la cruz no fue para ellos sino un crimen más.
Jesús decide no echar pie atrás, no desistir, ni huir sino ofrecer su vida y sacrificarse.
La muerte no se presentará entonces como castigo sino como expresión de libertad. Él tuvo que atravesar una profunda crisis. Tuvo que asimilar el trauma del rechazo y de la muerte hasta abrazarla con plena decisión de su libertad. A El también le parecía la cruz una ignominia y maldición, pues era el castigo para los falsos profetas.
La muerte fue la consecuencia de la oposición que su vida y sus obras provocaron. La resurrección es el triunfo de la vida de Jesús; aquella vida de entera donación y servicio, aquella vida de intimidad con el Padre hasta el punto de identificarse con El, no podía acabar en la cruz.
Cada existencia humana viene estructurada por el dinamismo pasión. muerte y resurrección. Todo tiene su precio. La vida nunca aparece terminada. Es una tarea que debe realizarse cada día. Obstáculos que deben superarse, deseos frustrados, esperanzas fugaces. Cada uno tiene que aprender a renunciar y a aceptar lo cotidiano pero abriendo camino hacia ascensiones humanizadoras.
San Antonio, con su vida y doctrina, nos exhorta a afrontar las crisis que pertenecen a la estructura de la vida en continuo crecimiento.
“David tiró por tierra a Goliat con la honda y una piedra; así Cristo con la honda de la humanidad y la piedra de la Pasión venció al diablo.” (San Antonio de Padua)
El artículo sobre San Antonio en nuestro santoral te ofrece más información sobre él.
