Memoria Litúrgica, 13 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Casiano de Imola, Santo
- • Radegunda, Santa
- • Benildo (Pedro Romançon), Santo
- • Gertrudis Llamazares Fernández, Beata
- • Modesto García Martí, Beato
Dios premia el esfuerzo, no simplemente hace milagros
Por: H. Alexis Montiel, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Permíteme acercarme a Ti, Señor, no pensando en un Dios lejano, sino en un Padre en el que me puedo abandonar con la confianza de un niño.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 17, 22-27
En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar». Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza.
Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: «¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?» Él les respondió: «Si lo paga».
Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?» Pedro le respondió: «A los extraños». Entonces Jesús le dijo: «Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El mundo de hoy busca las soluciones a todas las cosas de un modo simple, sin problemas, como queriendo que todo nos caiga del cielo. Cierto es que se exige justicia en cada momento, no nos conformamos con las cosas mínimas a las que todo el mundo tiende, buscamos realmente lo mejor para nosotros mismos. Y si en nuestro corazón hay un deseo de vivir un cierto tipo de justicia, ¿por qué parece que Tú, Señor mío, no vez lo que nos es de provecho?
La verdad está en que me he formado una idea errónea de justicia, y como yo, la mayoría de las personas. El pecado ha provocado que el egoísmo y la ambición crezcan en nosotros, que lo que busquemos sea el dinero fácil, el poder aprovecharnos de los demás, sin que nadie lo haga con nosotros; incluso te metemos a Ti en nuestros líos, te queremos hacer deudor de las creaturas ingratas que creaste, que antes de agradecer, te seguimos pidiendo y pidiendo, y nos encaprichamos si no nos das las cosas. Sin embargo, no nos damos cuenta que nos das el anzuelo, el arado, el libro, la máquina de escribir… pero claro, en vez de agradecer, pedimos el dinero; en lugar de buscar ayudar a los demás, de construir una sociedad mejor, pedimos el beneficio personal solamente.
Señor, enséñame a ser generoso, a saber qué he de pedir, a pedir con humildad y confianza, y a agradecer, una vez que te he pedido, aquello que me has dado para crecer en el amor a Ti y a los demás.
Pedir el pan cotidiano es decir también: «Padre, ayúdame a llevar una vida más sencilla». La vida se ha vuelto muy complicada. Diría que hoy para muchos está como «drogada»: se corre de la mañana a la tarde, entre miles de llamadas y mensajes, incapaces de detenernos ante los rostros, inmersos en una complejidad que nos hace frágiles y en una velocidad que fomenta la ansiedad. Se requiere una elección de vida sobria, libre de lastres superfluos. Una elección contracorriente. […]Elijamos la sencillez, la sencillez del pan para volver a encontrar la valentía del silencio y de la oración, fermentos de una vida verdaderamente humana. Elijamos a las personas antes que a las cosas, para que surjan relaciones personales, no virtuales.
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En un momento del día, preferiblemente en una visita a la iglesia, saber agradecer a Dios por cuanto me da con un padre nuestro y una oración espontánea.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
10 mitos sobre el matrimonio que llevan a la decepción, la insatisfacción y la ruptura de la pareja
Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad
En 1988 el sociólogo estadounidense Jeffry H. Larson publicó «The Marriage Quiz» («La encuesta del matrimonio: las creencias de los estudiantes universitarios sobre algunos mitos del matrimonio»). En este libro, a partir de diversos estudios, mostraba que muchos matrimonios se rompían o eran más infelices de lo que cabría esperar porque los jóvenes se casaban con una serie de expectativas no realistas que, al no cumplirse, consideraban señales de desastre y causas para desistir del esfuerzo que significa convivir.
Eran «razones para desertar». Razones malas, razones irracionales… pero que culturalmente consideraban que prácticamente les obligaban a romper su familia, o a desistir de intentar mejorarla.
Los años han ido reforzando las tesis de J.H. Larson y otros libros y estudios lo han constatado ampliándolo a otros ámbitos. Así, se ha publicado el ensayo Las creencias de la pareja sobre el matrimonio, volverse a casar y ser padres (Universidad de Tenessee), de Susan Alford Carter, El apoyo de los mitos sobre el matrimonio de los terapeutas familiares, de Benjamin E. Caldwell y Scott R. Woolley, o los trabajos de D. Popenoe. Todos ellos recogen y denuncian esas ideas derrotistas, «pro-divorcio» y «pro-ruptura», tan dañinas como extendidas. Aunque se trata de datos recogidos en Estados Unidos, en otros países con divorcio extendido no deben ser muy distintas.
He aquí una selección de 10 de estas ideas derrotistas y equivocadas.
1. «Nuestra vida sexual va mal: no tenemos futuro, rompamos«
Mucha gente cree que si el sexo falla, todo fallará, la felicidad será imposible, etc… No es cierto, porque aunque la relación sexual es un elemento importante del matrimonio no es el único. Los problemas sexuales de pareja se pueden mejorar, tratar, llevar a terapia, y al final lo verdaderamente importante es el trato interpersonal.
2. «Un niño nos unirá» o «Sin niños, ¿para qué estar unidos?«
Hay parejas que se rompen ante la dificultad para engendrar, y las hay que creen que hay que engendrar a toda costa para lograr unir a la pareja. Lo cierto es que los hijos son fines, no medios. Son frutos de la relación, pero no los únicos. Es sano y normal tener hijos, la fertilidad no es una enfermedad, la infertilidad sí es un fallo en la salud. Pero un matrimonio puede ser fértil de muchas formas sin tener hijos: puede adoptar, puede volcarse en ayudar a los niños necesitados del mundo, puede ser fértil en obras solidarias, artísticas, educativas y en amarse el uno al otro. El matrimonio es superior y anterior a los hijos: está ahí antes de que lleguen los niños, y ha de seguir cuando los niños se van de casa.
El matrimonio es superior y anterior a los hijos: está ahí antes de que lleguen los niños, y ha de seguir cuando los niños se van de casa.
3. «Cuando la mujer tiene más estudios, es más fácil que se rompa la pareja, por lo tanto lo nuestro no puede durar mucho«
Estadísticamente se ha demostrado en EEUU que los hombres tienden a evitar casarse con mujeres que ganan más o tienen más estudios que ellos, y es cierto que cuando se casan así puede haber más rupturas. Pero que se dé este hecho estadístico no significa que los matrimonios con mujeres con estudios y buenos salarios deban verse como antesalas de la ruptura. Los cónyuges son los que deciden que su relación va a ser de compromiso de por vida.
4. «Todo el mundo sabe que en la vida de casado la vida sexual es más aburrida y rutinaria; de soltero todo es más apasionante«
Este mito hace que algunos casados fantaseen con su juventud soltera (aunque en realidad era más hermosa por joven que por soltera) y con las proezas sexuales que cuentan otros solteros… Pero que las cuenten no significa que las vivan. Las personas casadas con una vida sexual magnífica y plena no suelen hablar de ella, precisamente porque es algo precioso pero también cotidiano para ellos; presumir ante los demás es cosa más frecuente de solteros.
5. «Siempre estamos discutiendo: es inevitable que rompamos«
No es cierto. Las estadísticas en EEUU hace años que tienen bien establecido que las principales causas de divorcio son las infidelidades, las adicciones (drogas, ludopatías, alcoholismo) y el derroche de dinero (ligado a menudo a las adicciones). Hay parejas muy dadas a comentar las cosas «con fuerte voz» y apasionamiento, pero que no se separarán nunca. Por otra parte, siempre es posible ir a una terapia de pareja para aprender hábitos de diálogo, resolución de conflictos en pareja, cómo abordar las discusiones, etc…
6. «Mi marido no se adapta a mis costumbres: terminaremos rompiendo«
Cada pareja es un mundo, pero los estudios demuestran que es más frecuente que sean las mujeres las que cambien de costumbres para adaptarse a diversas circunstancias de sus maridos. De todas formas, como tantos otros temas, la pareja debe hablarlo y solucionarlo, no romper.
7. «Se enfada cuando le digo todo lo que pienso sobre sus hábitos, aficiones, cosas, aspecto… Vamos a romper«
Un mito que creen muchos es que «mi pareja ha de saber todo, todo, todo lo que pienso de ella». La realidad es que demasiada sinceridad no solicitada en vez de ser edificante puede ser desestabilizadora. Una pareja funciona mejor insistiendo en resaltar lo que nos gusta del otro, hacer muchos más comentarios positivos y limitar mucho los negativos.
8. «Se nos va el romanticismo, la pasión… tendremos que romper«
El romanticismo acaba desapareciendo tarde o temprano, pero ello no significa que la relación este destinada al fracaso. Cuando éste desparece hay que luchar por mantener otros valores como el compromiso, el cariño, la complicidad, el compañerismo, la acción y proyectos conjuntos y otras mil cosas compartidas por dos que se aman.
9. «Tenemos que acostarnos juntos, o vivir juntos, antes de casarnos, para ver si somos compatibles«
No hay ningún estudio en ningún país, después de décadas de investigación, que demuestre esto, que relacione el sexo prematrimonial o el vivir juntos antes de casarse con mejores matrimonios. Por el contrario, hay infinidad de estudios en numerosos países, todos en la misma dirección: el sexo prematrimonial y la cohabitación o irse a vivir juntos sin casarse aumenta (y mucho) las posibilidades de divorcio.
10. «Si ella trabaja fuera de casa, toda esa familia se hundirá«
Chesterton comentaba que la mujer «emancipada» sustituía los mandatos de su marido (que le amaba y amaba el hogar común) por los del jefe (que no la ama a ella ni a su hogar). Pero estadísticamente no parece haber relación entre que la esposa trabaje fuera de casa y el éxito matrimonial. Esto es un tema que cada matrimonio debe gestionar según sus valores, deseos, posibilidades económicas, vocación, etc… Además, en el siglo XXI hay muchos grados de «trabajo en casa» (con internet, etc…) y de hecho el peligro es que ambos cónyuges estén «secuestrados» por su trabajo en su propio hogar.
