
León III, Santo
XCVI Papa, 12 de junio…
- Hoy también se festeja a:
- • Esquilo de Strängnäs, Santo
- • Plácido de Amiterno, Beato
- • Guido (Guy) de Cortona, Beato
- • Florida Cevoli, Beata
- • Gaspar Luis Bertoni, Santo
¿Por qué el sufrimiento?
Santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12. Lunes X del Tiempo Ordinario
Por: Óscar Hernán Rendón Montoya, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Dios, hoy me pongo en tu presencia, con la alegría de tener esta nueva oportunidad de compartir contigo, con la alegría de gozar un nuevo día y de maravillarme con todo aquello con lo que me bendices y me muestras tu amor. Te pido me des la gracia para estar atento, recibir y comprender tus inspiraciones y ser agradecido con todo y por todos.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: «Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Alguna vez oí decir de un amigo que sentía cierta impotencia y algunos sentimientos encontrados al escuchar la vida de algunos santos, puesto que estaban llenas de sufrimientos y sacrificios. Esta persona se preguntaba, por qué simplemente Dios no nos permite vivir «felices», o por qué para llegar al cielo tenemos que sufrir. Sus palabras no reflejaban un deseo banal o un mero capricho, esta persona, aparte de que sufría por una situación personal, sufría, también, con el hecho de no encontrarle sentido a todo aquello por lo que pasaba.
Cuando Cristo se encarnó por amor a nosotros, no lo hizo precisamente pensando en acabar con la pobreza y el sufrimiento del mundo (va más allá), de hecho, Él, también experimentó estas realidades temporales, y cuando miramos con detenimiento sus palabras en este pasaje, podemos encontrar (entre muchas otras cosas), un mensaje de paz y comprensión de parte de Él. Nos anima y nos invita a pensar como pensaría Dios, nos muestra un camino de amor que es personal, pero también, que se vive con el prójimo para sobrellevar y hacer frente a las situaciones difíciles que forman parte de nuestras vidas.
Cristo, en la cruz, redimió el sufrimiento y le dio un sentido. Él no sufrió en vano, nos muestra que, cuando llevamos nuestro dolor a Dios, y lo aceptamos y lo vemos como un medio para encontrarlo y acercarnos a Él, para aprender y crecer personal y espiritualmente, todo adquiere un tono diferente, y aquello que una vez nos prometió frente a esta multitud, se verá cumplido aquí en la tierra según su voluntad.
«Acordarse de nuestro destino común puede ayudarnos a llevar una vida más atenta a quien es más pobre y no ha tenido las mismas posibilidades que nosotros. Existe también una segunda interpretación, que evidencia más bien el propósito, el objetivo hacia el que cada uno tiende. Es el fin de nuestra vida que requiere un proyecto a realizar y un camino a recorrer sin cansarse. Y bien, la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otra que el amor. Este es el objetivo hacia el que nos dirigimos y nada debe distraernos de él. Este amor es compartir, es dedicación y servicio, pero comienza con el descubrimiento de que nosotros somos los primeros amados y movidos al amor. Este fin aparece en el momento en que el niño se encuentra con la sonrisa de la madre y se siente amado por el hecho mismo de existir. Incluso una sonrisa que compartimos con el pobre es una fuente de amor y nos permite vivir en la alegría. La mano tendida, entonces, siempre puede enriquecerse con la sonrisa de quien no hace pesar su presencia y la ayuda que ofrece, sino que sólo se alegra de vivir según el estilo de los discípulos de Cristo».
(Mensaje de S.S. Francisco, 15 de noviembre de 2020).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
El tiempo de Dios es perfecto y preciso, hagamos nuestro diálogo con Cristo, no exigiendo una respuesta inmediata, pero sí con la confianza de ser escuchados.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy en mi examen de conciencia o delante del sagrario, analizaré qué me cuesta o me causa sufrimiento en mi vida; miraré a Cristo y con esto en mis manos, se lo entregaré y le pediré que me dé la gracia para entender qué quiere con ello en mi vida y tener la seguridad que Él me acompaña, que nunca me ha dejado y nunca me dejará.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Día Mundial Contra el Trabajo Infantil
Documento Contra el Trabajo Infantil
Por: Pastoral del Trabajo | Fuente: ceps-caritas.org

12 de junio, día mundial contra el Trabajo Infantil
Se trata de hacer evidente una realidad lastimosa que nos debe seguir interpelando nuestra conciencia y nuestras estructuras económicas que orillan a los jóvenes y a los niños a dedicar su vida temprana al trabajo, cuando su que hacer en la vida es estudiar y jugar.
El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en el número 296 nos recuerda que “El trabajo infantil y de menores, en sus formas intolerables, constituye un tipo de violencia menos visible, mas no por ello menos terrible. Una violencia que, más allá de todas las implicaciones políticas, económicas y jurídicas, sigue siendo esencialmente un problema moral.
Según el INEGI 29% trabaja para pagar la escuela, 39% para ayudar en la casa, 18% por aprender un oficio, 6% porque no quieren ir a la escuela y 8% por otra razón.
De los niños y las niñas que realizan algún trabajo económico, 4% recibió menos de 1 salario mínimo 51% recibió algún pago que no sobrepasó 2 salarios mínimos, y 45% no recibió ninguna remuneración.
Si miramos con detenimiento, más del 50% de niños entre 5 y 17 años trabajan por una razón que tiene que ver con la pobreza o con la falta de recursos económicos. Evidentemente hay factores que afectan a esta realidad como la ignorancia, pero el factor más sobresaliente se relaciona con el modelo económico vigente.
No se puede culpar a los niños por trabajar y no estudiar, si su realidad es que no pueden realizar las dos cosas. Qué oferta tiene la economía de mercado que se lleva en México para los que no tienen las posibilidades de ir a la escuela sin pasar hambre, qué ofrece este modelo económico a las familias en materia de educación para darse cuenta que ir a la escuela más que una opción es una necesidad de desarrollo para que estos niños no repitan la misma historia unos pocos años después.
La doctrina social de la iglesia denuncia el aumento de la explotación laboral de los menores en condiciones de auténtica esclavitud. Esta explotación constituye una grave violación de la dignidad humana de la que todo individuo es portador, prescindiendo que sea pequeño o aparentemente insignificante en términos utilitarios. (Compendio, 296).
Las implicaciones son claras: la realidad económica, la falta de educación y la pérdida de una conciencia moral hacen de esta realidad una expresión más de violencia contra los miles de niños que vemos en las calles sufriendo por el maltrato de los que por justicia y por dignidad los deberían de proteger.
Recomendaciones:
1. Hagamos lo imposible por saber el origen de lo que compramos, y si encontramos que proviene del trabajo infantil, denunciémoslo y dejemos de consumir esos productos.
2. Impidamos que nuestros niños dejen la escuela por motivos de trabajo, a veces los niños ven en la posibilidad de ganar dinero una forma de falsa independencia, sin saber que sin estudios serán dependientes de un trabajo casi de explotación.
3. Cualquier trabajo infantil casero con fines pedagógicos que aporte a la economía de la casa, debe ser remunerado de alguna forma, ya sea en especie o económicamente, en esta oportunidad podemos darle sentido al cuidado de los bienes materiales.
4. En lo posible evitemos dar monedas o alimentar el trabajo infantil, especialmente el de la calle. La calle no es un lugar digno para estar y las acciones “bondadosas” que generalmente realizamos pueden provocar efectos contrarios a los deseados. Muchos niños explotados en la calle existen porque hay personas que al regalar una moneda alientan esa explotación. Puedes destinar esos recursos a instituciones que se dediquen a protegerlos, es una forma más efectiva de ayudar.
Deseamos que estas recomendaciones abonen, aunque sea mínimamente, en el cuidado de nuestros niños. Cualquier otra idea que se te ocurra esperamos nos las puedas compartir.
Dimensión Pastoral del Trabajo, CEPS