
Ricardo, Santo
Laico, 7 de febrero…
- Hoy también se festeja a:
- • Gil María de San José, Santo
- • Clara Szczesna (Ludovica), Beata
- • Ricardo, Santo
- • Ana María Adorni, Beata
- • Anselmo Polanco y Felipe Ripoll, Beatos
Un amor que es inagotable
Santo Evangelio según san Marcos 6,53-56. Lunes V del Tiempo Ordinario
Por: Abraham Cortés Ceja, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, concédeme palpar tu amor en este día y en toda mi vida, para seguirte, reconocerte y experimentarte, como mi Camino, Verdad y Vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 6,53-56
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.
Apenas bajaron de la barca la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.
A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Nuestro corazón se encuentra en constante búsqueda, movido por el deseo de encontrar un fundamento para nuestras vidas, ansioso de tener una respuesta a dudas y problemas, esperanzado de encontrar la curación a sus heridas o enfermedades.
El Evangelio nos muestra que Jesús, el Hijo de Dios, es el fin de esa búsqueda. Nos dice que su amor no tiene un punto de llegada, que la fuerza de su amor es inagotable. Se compadeció de más de cinco mil hombres, dio la paz a sus discípulos que se encontraban en una tempestad y terminada una travesía, recorre pueblos para que todas las gentes vayan a Él. El corazón del Señor aún palpita de amor por cada hombre; quiere tocar tierra en la puerta de cada corazón; quiere recorrer cada lugar y que pongamos delante de Él todo lo que somos, todo lo que tenemos.
Este hecho exterior que nos narra el Evangelio nos habla a nuestro interior, a nuestra realidad. El silencio del Señor quiere hablar a lo íntimo de nuestro ser, quiere revelarnos una verdad. Quiere mostrarnos para qué ha venido, por qué se ha hecho hombre. También desea hacernos un llamado. Nos llama a descubrirlo, a ir tras Él y que toquemos la orla de su manto, de su presencia amorosa e íntima, para que continuemos nuestra travesía acompañados, guiados y sanados por Él, Camino, Verdad y Vida. Para que nuestro presente y nuestra vida, sean sostenidos por su amor.
«Cada uno está llamado a contribuir con coraje y determinación, en la especificidad de su papel, a respetar los derechos fundamentales de cada persona, especialmente de las “invisibles”: de los muchos que tienen hambre y sed, que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos, que viven en los márgenes de la sociedad o son descartados. Esta necesidad de justicia y solidaridad tiene un significado especial para nosotros los cristianos, porque el Evangelio mismo nos invita a dirigir la mirada a los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas, a movernos a la compasión y a trabajar arduamente para aliviar sus sufrimientos».
(Mensaje a la conferencia internacional Los derechos humanos en el mundo contemporáneo, S.S. Francisco, 10-11 de diciembre de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré quince minutos de oración ante el Santísimo, poniendo todo lo que soy y lo que tengo ante Él, escucharé lo que me tenga que decir.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El antídoto contra el bullying
¿Queremos erradicar el bullying en la familia y en la sociedad?
Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net

Hay padres que se conforman con llevar el pan a casa, sin participar en la formación de los hijos. Ser papás no solo es proporcionar a los hijos todos los medios económicos, tenerlos en escuelas de prestigio y que sean expertos en idiomas y cibernética. Cuando los conocimientos se reducen a sólo «saber»; no es Saber vivir
La principal responsabilidad de papá y mamá es la formación de buenos seres humanos…es la urgente necesidad de nuestro mundo. Papá y mamá debemos hablar menos y dar más ejemplo y congruencia.
Lo importante es formar verdaderos seres humanos con la capacidad de diferenciar el bien y el mal (las bondades y los perjuicios), que conozcan y estén convencidos de lo que correcto y lo que incorrecto.
¿Cómo debemos formar los valores en nuestros hijos?
Por la importancia, es necesario enfatizar en el ejemplo y la congruencia.
La forma en que papá y mamá conviven, comparten, colaboran entre ellos, la ayuda a los demás, la tolerancia, comprensión, respeto, responsabilidad, amor y verdadera libertad, así es como están formando a cada uno de los hijos, esto es definitivo. No es necesario conocer a los padres, conociendo a los hijos se conocen a papá y mamá. «El árbol se conoce por sus frutos» Mt. 12, 33 – 37)
Lo que necesita la familia y la sociedad en el mundo entero, es el compromiso de papá y mamá, porque este problema está afectando y continuará afectando a muchas personas en todo el orbe, incluyéndonos a nosotros como personas y a nuestra familia.
No hay explosivo de efectos tan dañinos y destructores como los malos ejemplos de quienes deberían ser para los demás modelos del buen comportamiento. P.Elieser Salesman
Para que nuestros hijos aprendan a ser honestos es necesario que los papás practiquen la verdad y sean congruentes. Para formar a los hijos en la responsabilidad, los primeros responsables deberán ser papá y mamá.
Los padres son los responsables de prevenir a los hijos contra la drogadicción explicando y convenciendo de las consecuencias.
Con mutuo diálogo, comunicación, confianza y respeto mutuo, es necesario que en pareja, papá y mamá, se preparen para no evadir el reto de formar a los hijos en la sexualidad y de prevenirlos en cuanto a los daños físicos y psicológicos, protegiéndolos con verdadera responsabilidad.
Para prevenir y arrancar de raíz el bullying en niños, adolescentes, jóvenes y adultos, es importante el compromiso y ejemplo de mamá y papá, además con verdadero conocimiento y convicción enseñar que los problemas y diferencias no se resuelven a golpes, con violencia; y evitar vivir en medio de un ambiente de gritos, discusiones absurdas e insultos mutuos y faltas de respeto.
Para esto será necesario aprender a controlar las emociones e impulsos, reconocer los propios errores y con humildad aceptar las propias limitaciones y debilidades, aprender a pedir disculpas. Porque el reconocer los errores no será nunca un acto de humillación sino de madurez y crecimiento.
Es necesario emprender en familia un compromiso permanente contra la violencia: No a los gritos, no a las agresiones físicas y verbales, no a las faltas de respeto a la pareja y a los hijos, disposición a colaborar en todo lo necesario para hacer de casa un lugar habitable en todos los aspectos. Aprender todos los integrantes de la familia a ser responsables, tolerantes pensando en los demás, siendo amables y agradecidos en todo momento. Lo que se les da a hijos ellos lo comparten con los demás.
La vida se debe vivir por convicción nacida de una correcta formación. La formación en los valores no es: Imposiciones, costumbres, tradición o herencia sino la consecuencia de un buen ejemplo. A los padres de familia nos hace falta ser convincentes.
S. S. Juan Pablo II nos decía: «El mundo se resiste a creer palabras que no van acompañadas de un testimonio de vida». El tiempo y nuestros hijos nos demandan convertirnos en un modelo a seguir y sobre todo a ser congruentes.
La mejor formación es el amor y ejemplo
Lo que se aprende en familia perdurará por siempre. Nadie aprende tanto en diez años de universidad como lo hace durante los diez primeros años de su vida en el hogar. De allí que sean precisamente los familiares quienes tengan que ocuparse desde un inicio de la formación del niño. Catecismo católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman)
El Papa Pío XII afirmó: «Los niños tienen malos oídos para escuchar, pero muy buenos ojos para observar». Nuestros hijos nos pueden objetar: «No puedo oír lo bueno que dices porque veo lo malo que haces». Esto sería terrible porque nadie da lo que no tiene; si quieres enseñar a tus hijos a ser amables no puedes hacerlo odiando.
Reflexionemos un poco: «Uno puede especializarse en aritmética y conocer toda la geografía de memoria y no por eso ser una mejor persona» (Catecismo católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman).
Lo más difícil es formar con el ejemplo, pero es lo que verdaderamente forma.
Cuando nuestros hijos hayan aprendido y comprendido a vivir en un continuo servicio a los demás, que la ayuda será siempre lo más importante la mejor demostración de amor a los demás y el antídoto contra la soledad, el vacío existencial, la frustración y el conflicto personal y familiar; así aprenderán de sus padres: la obediencia, el respeto, la libertad y la responsabilidad. Papá y mamá tenemos la responsabilidad de formar a los hijos en una auténtica libertad, que se logra a través la entrega sincera de uno mismo, y se tener presente siempre el respeto al prójimo, el sentido de la justicia, la imprescindible convivencia afectuosa y continuo dialogo, Entonces podremos estar seguros de haber arrancado de raíz el bullying de nuestra vida, de nuestra familia y de la sociedad.