Memoria Litúrgica, 7 de enero …
Hoy también se festeja a:
- • Polieucto de Melitene, Santo
- • Alderico de Le Mans, Santo
- • María Teresa del Sagrado Corazón Haze, Beata
- • Luciano de Antioquía, Santo
- • Mateo Guimerá de Agrigento, Beato
Caminar en la luz.
Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: www.missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias por estar aquí y por darme la oportunidad de estar hoy delante de Ti. Has soñado largo tiempo con tener este momento de intimidad conmigo. Me has guiado amorosamente hasta aquí para demostrarme lo mucho que me amas y que siempre vas a estar para mí.
Aumenta mi fe, dame la gracia de creer cada día más firmemente en tu amor y tener la certeza de que pase lo que pase, siempre estarás a mi lado. Aumenta mi confianza, dame la gracia de abandonarme a Ti, de dejar en tus manos todos mis deseos, miedos, sueños, heridas, e ilusiones, teniendo por seguro que todo lo que permitas en mi vida, será porque me amas y para mi bien. Aumenta mi capacidad de acoger tu amor y dame la gracia de corresponder a él como Tú lo quieres; Ayúdame a ser para los demás un reflejo del infinito amor que les tienes de manera que crezca tu reino en la tierra, pero sobre todo en mi corazón. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-17.23-25
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: «Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos». Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Muy estimada Alma:
Hoy has escuchado que el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.
Eso fue lo que sucedió cuando fui a habitar a los pueblos más allá del Jordán, y es lo mismo que sucede cada vez que me recibes en la Eucaristía; cada vez que ayudas a quien te lo pide o escuchas y socorres a quien lo necesita.
Vio una luz grande, una luz que no se apaga… ¡Esa luz era el brillo de mis ojos por el amor que les tenía a cada uno de ellos! Y es el mismo resplandor que tengo cada vez que te veo. Quiero infundir ese resplandor en ti, quiero que seas luz para los demás, que quien te vea, sepa descubrir mi amor detrás de tu alegría.
He venido para hacer luz en tu camino y en el de tus hermanos. Confía en mí. Abandónate. Deja que sea Yo quien te guíe por en medio de la oscuridad que rodea este mundo. Sé que no eres perfecto y que todavía hay muchas sombras en tu interior, pero créeme, si tú te dejas, sacaré a relucir la luz que he puesto en ti, pues allí donde existen las sombras, es porque existe alguna luz.
Toma mi mano y déjame caminar contigo por la rivera de tu vida.
Atte. Jesús
«Jesús hoy nos pide que dejemos que Él se convierta en nuestro rey. Un Rey que, con su palabra, con su ejemplo y con su vida inmolada en la Cruz, nos ha salvado de la muerte, e indica —este rey— el camino al hombre perdido da luz nueva a nuestra existencia marcada por la duda, por el miedo y por la prueba de cada día. Pero no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Él dará un sentido nuevo a nuestra vida, en ocasiones sometida a dura prueba también por nuestros errores y nuestros pecados, solamente con la condición de que nosotros no sigamos las lógicas del mundo y de sus “reyes”.»
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de noviembre de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
El día de hoy voy a buscar ser luz para los que me rodean tratando a los demás con el cariño y respeto con el que lo haría Cristo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
7 secretos para conseguir un matrimonio feliz
Por: J. Lozano | Fuente: Religión en Libertad
¿Por qué hay matrimonios permanecen siempre como si fueran recién casados y otros, sin embargo, se oxidan? Esta es la pregunta que con frecuencia se ha hecho George Leo Thomas, durante sus cuarenta años como sacerdote y obispo.
Obispo de Helena, una pequeña diócesis en el estado de Montana donde los católicos superan por poco los 50.000, conoce muy bien a su rebaño y ha encontrado una respuesta a esta pregunta.
En este tiempo, asegura, ha tenido el privilegio de presidir cientos de bodas y de acompañar a numerosos matrimonios. Y desde hace mucho tiempo ha tenido la inquietud de saber “qué cualidades están presentes en estos matrimonios que prosperan tanto ‘en los buenos como en los malos’”.
“He observado con actitud orante a las parejas casadas de mi familia, de mis feligreses y de mi círculo de amigos. He llegado a la conclusión de que los matrimonios fuertes tienen una serie de cualidades que ayudan a reflejar nuestra visión sacramental del matrimonio católico”, asegura el obispo.
A través de su experiencia, este obispo estadounidense presente en el semanario Our Sunday Visitor siete cualidades que ha extraído de matrimonios mayores y jóvenes que permanecen llenos de vida y que son signo de “una unión irrompible” y de una “comunidad íntima de vida y amor”:
1. Imperfección
En este primer punto, el obispo George cita el libro de David Mills The seven laws of love, que decía que “un matrimonio perfecto es sólo dos personas imperfectas que se niegan a renunciar el uno al otro”. De este modo, estas personas casadas dirán que el matrimonio es un trabajo constante, una relación defectuosa, imperfecta e incompleta pero que “se sienten consolados por saber que el poder del amor llena las imperfecciones, complementa las deficiencias y saca lo mejor de cada uno”.
Citando igualmente a Ann Landers, el obispo escribe que “si tienes amor en tu vida puedes compensar muchas de las cosas que te hacen falta. Si no lo tienes, no importa lo que tengas, nunca será suficiente”.
2. Tiempo y recursos
Uno de los riesgos a los que se enfrentan en la vida matrimonial, afirma monseñor George, es el hábito, la rutina, el ajetreo y la mediocridad. Pero “las parejas casadas felices saben que el matrimonio necesita renovación, frescura y rejuvenecimiento todos los días del año, especialmente con la llegada de los niños”.
“Las parejas felices nunca dejan de conquistarse. Mantienen la llama de la pasión con vida en el matrimonio”, afirma. Y para ello propone pasar tiempo juntos y solos alejado de los niños como algo necesario. Una cena tranquila en un restaurante, una película, un paseo…En definitiva, un rato para los dos.
3. Pequeñas cosas
Los pequeños detalles hacen la diferencia y estos matrimonios que se mantienen siempre jóvenes cuidan estas pequeñas cosas. Una mirada amorosa, un ramo de flores sin ninguna razón, una nota, una llamada o un simple “te quiero más que a nadie”, son regalos preciosos que cuestan muy poco.
4. Perdón
El obispo de Helena afirma que “los matrimonios felizmente casados han aprendido que cuando cometen un error, pueden pedir y recibir el perdón de su cónyuge. Aprenden el arte de avanzar en lugar de clavar sus ojos en el espejo retrovisor. Evitan deliberadamente albergar resentimiento y rencor”.
Estas parejas saben, añade monseñor George, que “el perdón llena la vida matrimonial con paz”. Además, han descubierto “la gracia sanadora que está presente en el Sacramento de la Reconciliación” e incluso son conscientes de que algunos problemas que pueda vivir el matrimonio necesitan orientación siendo “lo suficientemente humildes como para pedir ayuda cuando lo necesiten”.
5. Flexibilidad
Los matrimonios fuertes han aprendido a ser flexibles, a no decir siempre o nunca. Según el obispo, practicar el arte de la negociación ha resuelto situaciones muy difíciles, mientras que la falta de flexibilidad puede llevar a la rigidez, al resentimiento y por tanto a situaciones muy amargas.
6. Comunicación
Dominar las habilidades de la comunicación es un esfuerzo para toda la vida. Estos matrimonios a los que se refiere George Leo Thomas, “comparten sus pensamientos más íntimos y evitan el veneno del secreto. Han aprendido a luchar justamente y, cuando surgen desacuerdos, evitan caracterizaciones mezquinas e insultos”.
El silencio, agrega, no es el arma favorita de estos matrimonios ni se acuestan sin haber hablado esa situación.
Para favorecer la comunicación en la familia aboga por apagar los teléfonos durante la comida o limitar el tiempo de televisión y de las nuevas tecnologías tanto para los adultos como para los niños.
7. Espiritualidad
“Cada pareja felizmente que conozco ha construido su matrimonio sobre una sólida base espiritual. Han encontrado a Jesucristo profundamente, a diario y personalmente, y lo han acogido como el centro de su corazón y de su hogar. Ellos nutren su matrimonio con los sacramentos y viven su fe con obras de caridad”, explica el obispo.
Estos matrimonios están consideran que la fidelidad es “un reflejo vivo del amor de Dios por nosotros” y son personas para las que la oración y la participación en la parroquia son una prioridad.
Una conclusión
Como conclusión, monseñor George recuerda que “los matrimonios fuertes han sido reconocidos durante mucho tiempo como la piedra angular de la sociedad, un regalo precioso para la Iglesia, una fuente de gracia para los niños y una profunda bendición para los propios esposos. El matrimonio es tan importante que el Señor mismo elevó la vida matrimonial a la dignidad de sacramento”.
