
Magno de Füssen, Santo
Abad, 6 de septiembre…
- Hoy también se festeja a:
- • Eleuterio, Santo
- • Magno de Füssen, Santo
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- • Bertrán de Garrigue, Santo
Una pregunta que me interpela
Santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11. Lunes XXIII del Tiempo Ordinario
Por: Iván Yoed González Aréchiga, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, he aprendido que la fe crece pidiéndola y transmitiéndola. Y Tú nos dices «pidan y se les dará». Por eso vengo hoy a decirte: ¡Aumenta mi fe para creer en ti!
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
Palabra del Señor,
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Cuántas concepciones tengo de Dios?, ¿cómo lo veo? A veces lo veo como un Dios misericordioso, otras veces como un Dios paciente. Lo veo como un Dios justo pero compasivo, un Dios que es todo amor. Y me parece, sobre todo, un Dios que no reclama, que no dice mucho o que es incluso silencioso.
Pues bien, aquí me confronto con una cara distinta de Dios, que viene y me interpela. Sí, a veces es bueno mirar a la bondad de Dios que jamás se cansa, mirar a la clemencia que jamás se agota. Pero, ¿es que a un niño siempre se le trata así? Quien sabe educar, sabe que al niño no siempre debe concedérsele todo, que no siempre le ayuda la condescendencia. Puede parecer virtud por parte del de la madre, del padre o del tutor, pero en realidad es ingenuidad.
El corazón de toda persona necesita tanto de momentos en que pueda ejercer su libertad sin ninguna coacción, como también de momentos en que se le interpele. En pocas palabras, qué bien me hace cuando me dirigen un «¿qué haces?», «¡abre los ojos!», «¡piensa en tus hijos!», «¡no vayas por ahí!» o también «¡qué bien lo hiciste!», «¡sigue así!», «no te des por vencido», «mira a tu futuro»… Somos humanos. Necesitamos de otros. Y Cristo era muy humano.
Hoy la pregunta se dirige a los fariseos. Podemos llamarla una pregunta «retórica». Una pregunta que va más allá de la sola respuesta. Una pregunta que busca sacudir. Dios viene a presentárseme hoy, sí, como justo, misericordioso y todo amor; pero especialmente como Padre que me busca interpelar. Y ¡cómo lo necesito!
«El único camino para vencer el mal es la misericordia. La justicia es necesaria, cómo no, pero ella sola no basta. Justicia y misericordia tienen que caminar juntas. ¡Cómo quisiera que todos nos uniéramos en oración unánime, implorando desde lo más profundo de nuestros corazones, que el Señor tenga misericordia de nosotros y del mundo entero!».
(Homilía de S.S. Francisco, 28 de septiembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Cuando acuda a la Santa Misa buscaré abrir el corazón para escuchar la voz de Dios en las lecturas, en el sermón, dejando que me interpele.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El desafío de la magia
Características que plantea el fenómeno de la magia
Por: Zenit.org | Fuente: Zenit.org

El desafío de la magia, según Massimo Introvigne
Habla el director del Centro Europeo de Estudios sobre Nuevas Religiones
Ha suscitado gran Interés en Italia el libro «El desafío mágico», una obra de Massimo Introvigne que apareció en 1995, pero que sigue siendo un best-seller.
En esta entrevista concedida a Zenit, el director del CESNUR (Centro Europeo de Estudios sobre Nuevas Religiones), explica las características que plantea el fenómeno de la magia en estos momentos y cómo afrontarlo.
–¿Por qué decidió escribir un libro sobre la magia?
–Introvigne: Mi libro es una pequeña guía sobre los tres problemas de la cultura esotérica, de los movimientos mágicos y de la magia popular usada por el público católico, que ha tenido un éxito sorprendente y sigue siendo reeditada después de siete años. Distingue tres fenómenos.
En primer lugar, la cultura esotérica occidental, es decir una tradición de pensamiento que ha tenido una influencia decisiva en la filosofía, en el arte y en la literatura europea y que hoy es objeto de estudios universitarios. En la época en la que escribía (1995) faltaban obras católicas persuasivas de confrontación seria con esta cultura; hoy indico –aunque con alguna valoración histórica que no comparto del todo– los interesantes estudios de crítica filosófico-teológica del padre Joseph-Marie Verlinde, que ha sido secretario del fundador de la Meditación Trascendental y miembro de varios grupos esotéricos ante de convertirse en sacerdote católico.
El segundo fenómeno que afronto son los nuevos movimientos mágicos, que se parecen en todo a los nuevos movimientos religiosos, pero cuyas características doctrinales derivan del esoterismo.
El tercer fenómeno es la magia «popular» («popular» en cuanto al bajo nivel cultural, no en cuanto a la clientela que a menudo es de clase media alta), es decir, el mundo de los magos de pago, adivinadores, cartomantes, etc.
Es muy importante no confundir los tres niveles: Jacob Boehme (1575-1624), que tiene un papel decisivo en los orígenes de la cultura esotérica occidental moderna, y cuya influencia sobre la filosofía del idealismo alemán (Fichte, Hegel y Schelling) es decisiva, no puede ser confundido con los magos charlatanes de lo oculto que divierten a la gente en nuestras televisiones.
Aclaro que para el católico es más difícil y necesaria hacer una crítica rigurosa del pensamiento de Jacob Boehme que de las pantomimas ridículas de los magos de la tele, lo cual es bastante más fácil.
–La magia, ¿es un fenómeno tan extendido como se dice?
–Introvigne: Según los datos más fiables, cerca de un quinto de la población, tanto en Europa occidental como en Estados Unidos, se dirige al menos una vez al año a un mago u otro «profesional de lo oculto» de pago.
Los datos demuestran que no se trata de un sector marginal provocado por la pobreza: los ricos van al mago más que los pobres, entre ellos se encuentran diplomáticos y licenciados. Una investigación inglesa de hace unos años revelaba altos porcentajes del recurso a los magos por parte de técnicos de informática y médicos. Con estos datos me refiero al tercer nivel, el más bajo, el de la «magia» popular.
Los adeptos a los movimientos mágicos son muchos menos: en Italia, mi centro contabiliza 13.500 personas, menos del 0,1% de la población. Los que se interesan seriamente en la cultura esotérica son todavía menos de los adeptos los movimientos mágicos, pero a menudo se trata de personas influyentes en el mundo académico y cultural, cuyo relieve no se debe infravalorar.
–¿Quienes son las personas que corren el riesgo de ser manipulados por el mundo de la magia?
–Introvigne: Tengo la impresión de que la expresión «personas a riesgo» se concentra sólo sobre la demanda, mientras que es necesario tener en cuenta la oferta, que en una cierta medida crea la demanda. Si la oferta es poco atrayente, disminuye el número de «personas a riesgo»; sin embargo, si la oferta mágica está bien elaborada y presentada, casi todos somos susceptibles de entrar en ese mundo. Nuestras investigaciones muestran que también en las parroquias católicas el número de personas que recurren a la magia es, en porcentaje, más o menos el mismo de quienes no son católicos practicantes.
–¿Qué consejos daría a los padres con un hijo que se interesa por estos temas?
–Introvigne: Hay que distinguir entre el interés «lúdico» y el interés serio. Un porcentaje absolutamente mayoritario del cine, de las novelas, de las historietas y de la música contemporánea contienen alusiones a lo preternatural, lo oculto, lo mágico, que son presentados en la mayoría de las veces como casos puramente imaginarios y no son destinados a ser tomados en serio, ni siquiera por sus autores. Pensemos en el caso de Bram Stoker, el autor de «Drácula», que no sólo no creía en los vampiros sino que nos ha dejado su «Impostores famosos», una de las críticas más duras de la superstición y de la credulidad popular.
Esta magia «lúdica» forma parte de una cultura contemporánea. Aislar de ella a los jóvenes, como quiere un cierto fundamentalismo, me parece contraproducente, pues puede provocar reacciones contrarias.
Una realidad muy diferente se da cuando el interés de los jóvenes no es «lúdico», sino a su modo «serio», como cuando se dedican activamente al espiritismo, a organizar ritos satánicos caseros, quizá en cementerios. En este caso, es justo preocuparse e intervenir, si bien esta intervención tiene que buscar comprender el malestar que lleva a los jóvenes a comportarse de este modo y sus causas.
–¿Qué hacer ante estos casos?
–Introvigne: La intervención de los padres debe ser delicada. Haría falta sobre todo preguntarse qué es lo que no va en general en la vida del joven, qué le falta. Si se hacen sesiones espiritistas («seriamente», no una vez por broma, aunque de todos modos hay que dejar claro que tampoco esta bien) o misas negras rudimentarias, hay siempre algo que no va bien. Es importante no mostrarse demasiado escandalizados, porque a menudo el objetivo de estos chicos es justamente el de escandalizar a los padres.
Hay que mostrar el carácter mísero de estas prácticas, hacer comprender al joven que el espiritismo juvenil o el satanismo juvenil es una opción de «perdedor», de vencido, que los satanistas no son potentes príncipes de las tinieblas sino (hay que decirlo) pobres diablos.
Pero sobre todo hay que proponer. Estos problemas se resuelven cuando los chicos encuentran, quizá en compañía de sus padres o en el ámbito de la fe cristiana, experiencias más significativas y atractivas respecto a las pequeñas estupideces del espiritismo y del satanismo juveniles.