
Domingo Savio, Santo
Memoria litúrgica, 6 de mayo …
Hoy también se festeja a:
- • Lucio de Cirene, Santo
- • Eadberto o Edberto de Lindisfarne, Santo
- • Casimiro Gostynski, Beato
- • Eduardo Jones y Antonio Middleton, Beatos
- • Francisco Montmorency-Laval, Santo
En los momentos de prueba
Santo Evangelio según San Juan 15, 26-16, 4. Lunes VI de Pascua.
Por: José Torres | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Te pido, Señor y Dios mío, que envíes tu Santo Espíritu, a nuestros corazones, los ilumines y nos des la gracia de poder escuchar tu voz y poder seguir tus santas inspiraciones.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús nos anticipa algo que pasa muy frecuentemente en el mundo de hoy. Una persecución, pero de forma silenciosa. El relativismo actual y la secularización nos llevan, poco a poco, a creer que lo verdaderamente importante ya no lo es; nuestra fe juega en un segundo plano y para nosotros eso no es coherente con el Evangelio.
Hoy la liturgia nos ofrece este Evangelio de reconforto y, de cierto modo, nos alivia y nos da mucha fuerza para el camino que nos queda por recorrer, porque sabemos que no estamos solos, que la fuerza que viene de lo alto nos anima y nos impulsa a dar todo y que nunca vamos a quedar desamparados.
Cuando lleguen los momentos de prueba, pidamos a Dios que nos dé la gracia de permanecer en Él, que con la fuerza de la fe y el brío de la esperanza sepamos ver más allá, que todo no acaba aquí, que nuestra meta es el cielo, y que para la santidad se requiere la valentía del apóstol de Cristo que quiere instaurar su reino en medio del mundo.
«Si bien esta misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender. Jesús es «el primero y el más grande evangelizador». En cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu».
(Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n. 12).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Voy a buscar una imagen de María o de nuestro Señor de camino a mi trabajo, colegio o universidad, para poner atención a mi alrededor y poder ofrecer ese momento por todas las personas.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Custodiando el misterio: La maternidad de María como expresión de amor
¿Cómo cuidamos a los demás? ¿Cómo colocamos a los más vulnerables en el centro de nuestras atenciones?
Por: Redacción | Fuente: Catholic.net

A través de las Escrituras, descubrimos cómo María se comunica con un lenguaje único y profundo. El Papa Francisco, en el Ángelus del 1° de enero de 2023, nos invitaba a reflexionar sobre este lenguaje de la maternidad que María encarna.
- La sorpresa y el misterio – María acoge con sorpresa el misterio que vive. Imagina su asombro al recibir el anuncio del ángel Gabriel: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo” (Lucas 1,31). A pesar de la sorpresa, María custodia todo en su corazón, meditando sobre el significado de este prodigio. Su lenguaje es el de la contemplación y la confianza en Dios.
- El cuidado y ternura – Cuando María da a luz a Jesús en un humilde pesebre, el Evangelio nos dice que el Niño estaba “acostado en el pesebre” (Lucas 2,7). El verbo “acostar”, nos dice el Papa, implica colocar con cuidado. Aquí encontramos el lenguaje propio de María: el de la maternidad. María cuida con ternura al Niño, lo envuelve en pañales y lo coloca en el pesebre. Su amor maternal es su respuesta al misterio divino.
- El silencio y la atención al Niño – Mientras los ángeles celebran y los pastores acuden, María permanece en silencio. No busca protagonismo ni explica lo que ha sucedido. En cambio, pone al Niño en el centro de todo. Su lenguaje es el de la atención amorosa. María sabía también estar “solemnemente sin decir algo”, porque no quería perder de vista a su Dios. En su silencio, María cuida al Niño y lo contempla.
- La continuidad de la maternidad – Después de llevar en su vientre durante nueve meses el don de este misterioso prodigio, las madres continúan poniendo a sus niños en el centro de todas las atenciones. Las alimentan, los estrechan entre sus brazos y los acuestan con dulzura en la cuna. Cuidar es el lenguaje de la maternidad, y María, como Madre de Dios, lo encarna plenamente.
En nuestras vidas, también podemos aprender del lenguaje de María. ¿Cómo cuidamos a los demás? ¿Cómo colocamos a los más vulnerables en el centro de nuestras atenciones? Reflexionemos sobre la ternura y el amor que brotan del corazón de una madre, y permitamos que ese lenguaje nos inspire a cuidar y proteger a quienes nos rodean.