
Olegario, Santo
Obispo, 6 de marzo…
Hoy también se festeja a:
- • Julián de Toledo, Santo
- • Rosa de Viterbo, Santa
- • Crodegango de Metz, Santo
- • Colette o Coleta Boylet de Corbie, Santa
- • Olegario, Santo
Un amor total
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Jesús, por este día… Hoy quiero estar contigo. Quiero escucharte y en cada momento estar en tu presencia.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a lo unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme”. Los justos le contestarán entonces: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?” Y el rey les dirá: «Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron».
Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron”.
Entonces ellos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?” Y él les replicará: “Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo”. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
El corazón no está hecho para migajas y sobras de amor…, no está hecho para un amor abstracto. El corazón está hecho para un amor concreto…, para un amor que goce, que sufra, un amor total.
El corazón no se contenta con ideas y amores de película… exige un amor real.
Jesús conoce mi corazón, pues Él lo ha creado y sabe, aún más que yo, lo que necesita. Sabe lo que necesita el que ama y lo que necesita el amado. También sabe que el corazón lo busca a Él y sólo a Él… lo sabe muy bien.
Jesús escucha los reclamos ante su ausencia. Escucha mis oraciones vacías ante su silencio pues desespero al no verlo.
Te pido que me muestres tu rostro y… ¡Ahí estás! Te muestras, te revelas en el prójimo… te revelas en sus heridas.
Quieres amar en mí y ser amado en el otro. Conoces los deseos que tengo de amor y te dejas amar en el otro. Sólo que… no te veo Señor; muchas veces sé que estás pero no te siento. Las debilidades e imperfecciones, propias y ajenas, me distraen, sin embargo, es ahí donde hay que amar… ahí me pides amar.
El amor que me inspiras en el silencio de la oración; el que me inspiras al contemplar la cruz…ése es el amor que me pides dar.
Nosotros los cristianos estamos llamados a contemplar el misterio del Amor no amado, y a derramar misericordia sobre el mundo. En la Cruz, árbol de vida, el mal ha sido trasformado en bien; también nosotros, discípulos del Crucificado, estamos llamados a ser “árboles de vida”, que absorben la contaminación de la indiferencia y restituyen al mundo el oxígeno del amor.
(Homilía de S.S. Francisco, 20 de septiembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hacer un acto de caridad a una persona necesitada, consciente de que se lo estoy haciendo al mismo Cristo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Ángeles de verdad y ¿ángeles de mentira?
Por: P. Luis Santamaría del Río | Fuente: unomasdoce.com

Mientras escribo estas líneas tengo ante mí un libro en cuya contraportada puedo leer que su autor “nos enseña una técnica olvidada: la capacidad de poder conectarnos con los Ángeles –fuerzas con una conciencia individualizada–, recibir su sabiduría y poder efectuar de este modo grandes sanaciones, en nosotros y en los que nos rodean”. Sin más rodeos, se trata de una estrategia muy común en la espiritualidad alternativa de la Nueva Era (New Age): tomar un elemento del cristianismo (en este caso, los ángeles) y darle otro significado, otro contenido.
¿Quiénes son los ángeles? Bueno, antes tendríamos que aclarar que los ángeles existen, según la fe cristiana. Según el Compendio del Catecismo, “los ángeles son criaturas puramente espirituales, incorpóreas, invisibles e inmortales; son seres personales dotados de inteligencia y voluntad. Los ángeles, contemplando cara a cara incesantemente a Dios, lo glorifican, lo sirven y son sus mensajeros en el cumplimiento de la misión de salvación para todos los hombres” (n. 60). Además, añade, están presentes en la vida de la Iglesia, que “se une a los ángeles para adorar a Dios, invoca la asistencia de los ángeles y celebra litúrgicamente la memoria de algunos de ellos” (n. 61). Conocemos, por la Sagrada Escritura, los nombres de tres arcángeles con misiones muy especiales en la Historia de la Salvación: Miguel, Rafael y Gabriel. Y creemos en el ángel de la guarda o ángel custodio de cada persona. Como decía San Basilio Magno, “cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida”.
Sin embargo, ahora es muy común ver publicidad de actividades y de libros relacionados con los ángeles en la clave que decía al principio: sanación con los ángeles, la magia de los ángeles, su ayuda para conocer el futuro o la propia personalidad, tarot de los ángeles, contacto con ellos, etc. También son comunes en diversas manifestaciones culturales. Pueden distinguirse, en primer lugar, porque Dios no suele aparecer. O, si lo hace, se trata de una energía divina difusa que está detrás, pero sin más importancia. En la revelación de la Biblia está claro que los ángeles son “mensajeros” (eso significa su nombre en griego) y remiten a Dios, cosa que no pasa en las propuestas de la New Age.
Otro elemento que nos puede servir para distinguir lo que se aparta de lo cristiano es que se presentan catálogos de ángeles y arcángeles, con sus nombres correspondientes. Así se da claramente un paso de lo conocido por la revelación de Dios a lo inventado por mentes muy imaginativas o descubierto en investigaciones de tipo esotérico. No sólo se proponen esas listas de ángeles –y las funciones o cualidades de cada uno, o incluso sus firmas o “sellos”–, sino que se les atribuye un carácter divino.
Hay que subrayar un elemento muy importante en estas nuevas formas de “creer” en los ángeles: se insiste normalmente en la comunicación con los ángeles, con las más diversas técnicas de contacto, que se enmarcan en lo que ahora se llama channelling o “canalización”. Según los que la defienden y practican, la persona puede convertirse en un “canal” de una entidad espiritual superior o que se encuentra en otra dimensión. Así sería posible comunicarse con los ángeles y recibir sus enseñanzas ocultas. No hace falta profundizar mucho para darse cuenta de que es una versión adaptada, contemporánea y atractiva del espiritismo de toda la vida, llamando “canal” al médium.
Concluyendo: frente al escepticismo y materialismo que nos domina, los cristianos seguimos creyendo en la existencia de los ángeles como una verdad revelada por Dios. Son criaturas espirituales que nos acompañan y nos acercan a Dios. Todo lo que se salga de ahí, por atractivo que parezca, nos lleva a una religiosidad diferente que, en el fondo, nos aleja de Dios, haciéndonos creer poseedores de un conocimiento especial que nos salva y nos convierte en seres divinos.