Lucio I, Santo
XXII Papa, 5 de marzo…
Hoy también se festeja a:
- • Kierano de Sahigir, Santo
- • Focas el Hortelano, Santo
- • Virgilio de Arlés, Santo
- • Gerásimo, Santo
- • Jeremías de Valaquia, Beato
La experiencia del amor de Dios
Santo Evangelio según San Lucas 4, 24-30. Lunes III de Cuaresma.
Por: H. Michael Vargas, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, ayúdame por favor a experimentar tu amor en cada instante de mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: «Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria».
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hacia un precipicio de la montaña donde estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos se alejó de allí.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En la vida, es bueno aprender a tener certezas, fundamentos; una roca firme en la cual nos podemos sentir seguros, afianzarnos, sin que cambie nuestra manera de amar, o sin dejarnos abatir por las dificultades o inconvenientes que van surgiendo día a día.
Teniendo en cuenta este fundamento en nuestra vida, notaremos que pocas cosas cambiarán. Sí cambiarán las circunstancias, los lugares, los momentos, incluso las personas, pero no cambia el hecho de que somos amados por Dios, pues la mayor certeza y fundamento que podemos tener en la vida, es el experimentar y gozar de este amor que no sólo es temporal, sino que se vive para toda la eternidad.
Al experimentarlo, como lo experimentaron la viuda y el leproso del Evangelio de hoy, vemos que en primer lugar, no es un amor en multitud, ya que no somos un número más en el mundo, al contrario, es un amor personal, de un padre que vela, que ama a cada uno de sus hijos y que sale al encuentro de aquél que se siente necesitado. Otro aspecto que podemos descubrir es el hecho de que es un amor sin medida, pues Dios se dona a nosotros aun en los momentos en que experimentamos la fragilidad humana. Para experimentarlo debemos dejar abierta la puerta de nuestro corazón, recogernos interiormente e intentar escuchar la dulce y suave voz de Dios, que susurra, ¡te amo!, en cada momento de la vida.
Dios no nos ama porque nosotros tengamos ninguna razón que suscite amor. Dios nos ama porque Él mismo es amor, y el amor tiende, por su naturaleza, a difundirse, a entregarse. Dios tampoco vincula su benevolencia a nuestra conversión, más bien es una consecuencia del amor de Dios.
(Catequesis del Papa Francisco, 14 de junio de 2017)
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Demostraré mi amor a Dios viviendo con alegría ante las dificultades e imprevistos que surjan en la vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
La fe no es un espectaculo
Uno puede saberse todos los dogmas, pero si no actúa como cristiano no sirve, dice el Papa
Por: Redacción | Fuente: ACI Prensa 5 de Marzo 2018

En la Misa que presidió en la Casa Santa Marta en el Vaticano, el Papa Francisco manifestó que la fe “no es un espectáculo” como algunos creen, y advirtió del peligro de saberse los “dogmas de la Iglesia” pero luego no actuar con “espíritu cristiano”.
“Se puede recitar todo el Credo, también todos los dogmas de la Iglesia” pero si no se hace “con el espíritu cristiano”, no sirve “de nada”, destacó durante la homilía.
Al reflexionar sobre la primera lectura de la liturgia del día y sobre el Evangelio de San Lucas en la que Jesús explica que ningún profeta es bien aceptado en su tierra, el Papa habló sobre la conversión a la que la Cuaresma invita especialmente.
“La Iglesia nos dice que nuestras obras deben convertirse, y nos habla del ayuno, de la limosna, de la penitencia: es una conversión de las obras. Hacer obras nuevas, obras con el estilo cristiano, ese estilo que viene de las Bienaventuranzas”.
Pero “también la Iglesia nos habla de la conversión de los sentimientos: también los sentimientos deben convertirse. Pensemos por ejemplo en la Palabra del Buen Samaritano: convertirse a la compasión. Sentimientos cristianos. Conversión de las obras, conversión de los sentimientos; pero, hoy, nos habla de la ‘conversión del pensamiento’: no de lo que pensamos, sino de cómo pensamos, del estilo de pensamiento”.
“¿Yo pienso con un estilo cristiano o con un estilo pagano? Este es el mensaje que hoy la Iglesia nos da”, señaló.
El Papa puso de ejemplo a Jesús cuando volvió a Nazaret y entró en la Sinagoga. “La gente lo observaba, estaba sorprendida, estaba contenta”, dijo.
Sin embargo, “nunca falta un ‘criticón’, y uno comenzó a decir: ‘Pero este es el hijo del carpintero, ¿qué nos enseña?, ¿en qué universidad ha estudiado esto?’. ‘Sí, es el hijo de José’. Y empezaron a intercambiar opiniones, y cambia la actitud de la gente, y quieren matarlo. De la admiración, del estupor, al querer matarlo”.
“También estos querían espectáculo. ‘¡Qué haga milagros, eso que dicen que ha hecho en Galilea, porque si no, no creeremos!’. Y Jesús explica que ningún profeta es bien acogido en su tierra”.
Francisco añadió que “nosotros nos resistimos a que alguno de nosotros pueda corregirnos. Debe venir uno con el espectáculo, a corregirnos. Y la religión no es un espectáculo. La fe no es un espectáculo: es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo que actúa en los corazones”.
“La conversión del pensamiento. No es habitual que nosotros pensemos de este modo. No es habitual. También el modo de pensar, el modo de creer, puede convertirse. Podemos hacer la pregunta: ‘¿Con qué espíritu pienso?’. ‘¿Con el espíritu del Señor o con el Espíritu propio, el espíritu de la comunidad a la cual pertenezco o del grupito o de la clase social a la que pertenezco, o del partido político al cual pertenezco? ¿Con qué espíritu pienso?’.
“Y buscar –concluyó– si yo pienso de verdad con en el espíritu de Dios. Y pedir la gracia de discernir cuando pienso con el espíritu del mundo, y cuando pienso con el Espíritu de Dios. Y pedir la gracia de la conversión del pensamiento”.
