
Dedicación de la Basílica de Santa María
Llamada también Santa María de las Nieves. 5 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Emigdio de Áscoli, Santo
- • Nona de Nacianzo, Santa
- • Nuestra Señora de las Nieves
- • Jaime Codina Casellas, Beato
- • José Trallero Lou, Beato
Dénles de comer
Santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21. Lunes XVIII del Tiempo Ordinario
Por: Redacción | Fuente: Catholic.net

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, como esa gente vengo a tu encuentro, quiero hablar contigo y escuchar tus palabras en esta oración. ¿Qué quieres que haga hoy por ti? No busco ningún interés personal, lo único que te pido es que multipliques tu gracia en mí para poder experimentar tu amor y tu cercanía para trasmitirlos a los demás
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente: Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Los profesionales, las madres, los estudiantes, los trabajadores, los maestros, los padres, los hijos, en definitiva, todos los hombres buscan, consciente o inconscientemente, algo que les realice plenamente, algo que trascienda sus vidas, que les llene de paz interior.
Estos hombres y mujeres hambrientos y sedientos de Dios se acercan a las puertas de la fe. Y al cruzar el umbral se encuentran con otros hombres y mujeres, como ellos, a quienes Jesús les ha mandado; dadles vosotros de comer.
Así ha querido Jesús darse a conocer a lo largo de los siglos; por medio del testimonio y la evangelización de personas con una vocación especial: son los sacerdotes, las religiosas, las personas consagradas y los laicos.
Es el milagro de los que han recibido a Cristo como alimento. Unidos a Jesús por medio de la Iglesia, son capaces de saciar el hambre de miles de personas. Pero son pocos, muy pocos los que lleven a Cristo a los demás. En este tiempo, hay millones de personas que todavía no conocen a Jesús. Muchos de ellos sienten la necesidad de orientar sus vidas hacia Dios y no tienen quien les ayude. Cristo nos urge a colaborar con Él en la tarea de dar de comer a las almas hambrientas de trascendencia.
.«Cristo presente en medio de nosotros, en el signo del pan y del vino, exige que la fuerza del amor supere cada laceración, y al mismo tiempo que se convierta en comunión con el pobre, apoyado por el débil, atención fraterna a cuántos les cuesta sostener el peso de la vida cotidiana. Nos disgregamos cuando no somos dóciles a la Palabra del Señor, cuando no vivimos la fraternidad entre nosotros, cuando competimos para ocupar los primeros puestos, cuando no encontramos la valentía de testimoniar la caridad, cuando no somos capaces de ofrecer esperanza. La Eucaristía nos permite no disgregarnos porque es vínculo de comunión, es cumplimiento de la Alianza, signo viviente del amor de Cristo que se ha humillado e inmolado para que nosotros permaneciéramos unidos. Participando en la Eucaristía y nutriéndonos de ella, estamos dentro de un camino que no admite divisiones».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de junio de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Por la noche voy a examinar mi actitud y mis reacciones ante las dificultades, para ver si corresponden al espíritu de un verdadero discípulo y misionero de Cristo.
Despedida
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Salmo por el Matrimonio
Ayúdanos a desanudar esta madeja terrible…
Por: Hermandad de María Como Desatadora de Nudos | Fuente: Hermandad de María Como Desatadora de Nudos

Señora mía¡ Madre Santa de Dios!
muy confiado en la protección de tu influjo,
Luz del Espíritu Santo pido tu singular custodia y tu seno Maternal, que intercedas por la unión.
Tu, que con generosa gracia,
deshaces los nudos complejos de la vida conyugal,
Hoy te ruego por la mía;
por faltas nuestras tejido ,
una maraña de escollos en la cinta del amor,
por culpa nuestra, he llegado a la angustia y desazón,
que la existencia torna en sórdida y atribulada;
¡Mira aquí, Madre Nuestra!,
Tus hijos somos;
Perdona nuestros errores,
ayúdanos a desanudar esta madeja terrible,
tú eres compasiva, sufrida y Santa
Mujer!,
Madre del Cristo hasta en la Cruz;
Nosotros somos el hijo que Él te ha señalado,
con toda esperanza, consuelo,
con angustiosa carencia, pido tu intercesión,
¡Madre de toda pureza!
es mi deseo enmendar,
desatando los nudos, que agobia a mi pareja;
¡Tu! junto al Hijo, Señor Nuestro,
por mi matrimonio intercede,
que renovada la cinta sea, y los votos restaurar;
¡Dame Madre mía hoy, una oportunidad !
el lazo no romperé, conque Dios ha unido,
con el amor te suplico, afecto y devoción,
con la que celebro tu santísima Concepción,
Aceptes en tu gracia a mí;
que por tu poderosa ayuda,
ante el único Mediador, y por tus méritos
dispongan, se encaminen mis cosas y
estos nudos se deshagan, fruto de la vil ofensa,
Obra a tu Voluntad, tus humildes hijos suplican,
conseguir la paz armoniosa,
que nuestro hogar requiere,
por ejemplo tomare, al que en Nazaret
construyeron,
¡Oh! Sagrada Familia,
Estable, Santo Modelo,
con el Amor Maternal,
fraterna e intima unión,
Del Hijo del Hombre, su Madre,
y San José carpintero.
En tu inmenso y Maternal Amor,
Bienaventurada Virgen María,
la que desarmas los nudos, Socórrenos,
Auxílianos, Aconséjanos, por nosotros.
Aboga y el camino ilumina,
hacia el fin de vida plena,
Tómame en tu seno Madre mía,
a merecer tu Santidad Materna
que por tus méritos gozas,
con tu Hijo, Nuestro Señor, El supremo Hacedor.
Dios te salve, Hija de Dios Padre.
Dios te Salve, Madre de Dios Hijo.
Dios te Salve, Esposa del Espíritu Santo.
Amén.
«que el hombre no deshaga lo que Dios unió»
MADRE DEL BUEN CONSEJO, QUE DESATAS LOS NUDOS
EN LA CINTA DE LA VIDA CONYUGAL