Asprenato, Santo
Obispo, 3 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Agustín Kazotic, Beato
- • Eleuterio Román (Eleuterio Mancho López), Beato
- • Andrés Avelino Gutiérrez Moral, Beato
- • Josep Guardiet Pujol, Beato
- • Ricardo Gil Barcelón. Beato
¿A quién recurrir?
Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, que imite tu ejemplo de oración, estar a solas con mi Padre quien me mira siempre con amor y me revela quién soy verdaderamente. Ayúdame a sentir tu amor en mi vida y que sepa que, bajo tu cuidado, no me puedo perder. ¡Gracias por ser mi Padre!
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-36
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.
Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”.
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.
Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En un momento de gran dificultad podemos actuar de diferentes maneras, pedir ayuda, tratar de resolver el problema nosotros mismos o no hacer nada. Se vuelve más apremiante la situación cuando nuestra vida está en peligro. ¿A quién recurrir cuando nos sentimos solos y desamparados? Por la fe le pediríamos al Señor que nos ayude; muchas otras veces Dios se sirve de gente para ayudarnos y, humanamente, le pediríamos ayuda a quien sabe.
Una vez un hombre se quedó atrapado en el techo de su casa durante una inundación. Confiando en que Dios mismo lo salvaría tomó la resolución de que se quedaría ahí hasta que Él llegara. Llegaron unos rescatistas en una lancha, pero él les dijo no se iría con ellos porque estaba seguro de que alguien más vendría por él; después llegaron unas personas en un helicóptero porque el agua había subido, pero no quiso ir con ellos tampoco; al final vio una rama que flotaba cerca de donde él estaba que le ayudaría a mantenerse flotando, pero se quedó esperando a Dios. Murió y cuando llegó al cielo no se pudo contener y le recriminó a Dios el hecho de que no había ido a salvarlo, pero Él le dijo que sí había escuchado su oración y que de hecho le mandó unos rescatistas, un helicóptero y una rama de un árbol, pero él no los aceptó.
La tarea de reconocer a Dios en nuestras vidas no es fácil y, sobre todo, en momentos difíciles, hace falta una fe que vea más allá de las apariencias y descubre que hay Alguien siempre presente en nuestras vidas que nos cuida. Cristo sale al encuentro y nos invita a seguirlo en el camino que Él ha tomado. Este camino no se puede recorrer solo, se necesita, antes que nada, confianza en Dios y en uno mismo, porque nos pueden llegar dudas si seremos capaces de ir detrás de Jesús que está ahí para sacarnos de problemas y levantarnos cuando hayamos caído. Con la vista puesta en Cristo, no podemos dudar que seremos capaces de llegar a Él para que descubramos el tesoro escondido que llevamos con nosotros y más aún el tesoro preciado que somos. Estar con Cristo nos ilumina para vernos como nos ve Dios. Dejemos que Cristo entre en nuestras vidas, también a través de las personas que Él quiere.
«Durante este tiempo de pandemia muchos de ustedes me compartieron, por correo electrónico o teléfono, lo que significaba esta imprevista y desconcertante situación. Así, sin poder salir y tomar contacto directo, me permitieron conocer “de primera mano” lo que vivían. Este intercambio alimentó mi oración, en muchas situaciones para agradecer el testimonio valiente y generoso que recibía de ustedes; en otras, era la súplica y la intercesión confiada en el Señor que siempre tiende su mano. Si bien era necesario mantener el distanciamiento social, esto no impidió reforzar el sentido de pertenencia, de comunión y de misión que nos ayudó a que la caridad, principalmente con aquellas personas y comunidades más desamparadas, no fuera puesta en cuarentena. Pude constatar, en esos diálogos sinceros, cómo la necesaria distancia no era sinónimo de repliegue o ensimismamiento que anestesia, adormenta o apaga la misión».
(Carta de S.S. Francisco, 30 de mayo de 2020).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezar con todo mi corazón, «Jesús, en ti confío».
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Mejor no me hables de Dios, me incomoda y yo ya sé lo que tengo que saber
Por: Kristina Hjelkrem | Fuente: Catholic-link.com
El católico que ama a Dios tiene un gran deseo de compartir ese amor con los demás, de evangelizar. Puede ser que muchas veces te hayas encontrado con alguien que no piensa o vive como tú y entonces hayan entablado un debate. En éste puedes encontrarte con dos tipos de cristiano: el no practicante o ateo, que puede tener muy estudiado porque prefiere llevar una vida paralela al Señor y a las enseñanzas de la Iglesia (corrientes de pensamiento distintas, el big bang, inexistencia de una vida después de la muerte, etc.), pero también aquellos que prefieren apartarse, por Dios y por la Iglesia en sí mismos…
Para hablar de ello, les comparto el siguiente video:
Está claro que la humanidad está muy herida: hay grandes injusticias en el mundo que no parecen tener solución y las personas se enfrentan a circunstancias personales cada vez más complejas. En la continua búsqueda de consuelo y descanso, el escuchar de amor y misericordia es lo único que el corazón realmente anhela; pero a veces la dinámica de la libertad del hombre y la bondad de Dios, es muy compleja para el corazón.
Me encanta una de las frases con las que comienza la segunda parte del video: «Mi intención es simplemente que sepas que lo que te han enseñado desde pequeño, no es todo lo que hay». Creo que esa debe ser nuestra actitud al evangelizar.
La Iglesia es Santa y es de Cristo, pero a la vez se encuentra compuesta por personas que se equivocan y pecan. Los horrores que la sociedad a veces “achaca” a la Iglesia se pueden atribuir solo a ciertas personas concretas que están en ella, y suelen tratarse de actos que la misma Iglesia condena como equivocados. Invitar a ver que los errores de ciertos miembros de la Iglesia “no es todo lo que la Iglesia es”, es invitar a conocer a los grandes santos como San Juan Pablo II y Santa Madre Teresa de Calcuta, es invitar a participar de las actividades que organizan las parroquias para atender a enfermos y pobres, es invitar a estudiar las enseñanzas de la Iglesia que iluminan la vida del hombre (p.e. Teología del cuerpo de San Juan Pablo II, Amoris Laetitia del Papa Francisco, etc.).
De la misma forma, respecto de Dios, debemos invitar a ver que el dolor, la muerte y los errores de las personas “no es todo lo que hay”, hay más: hay Amor, Belleza, Bondad. Uno de los mayores errores de los corazones de las personas de nuestro tiempo es identificar a Dios con las personas que lo siguen. Por poca falta que haga decirlo, existe una gran diferencia, Dios es el amor perfecto, mientras que los seres humanos de forma imperfecta intentamos llegar al amor. Dios no se va a equivocar, no te va a herir, literalmente solo quiere amar al mundo entero.
Como apóstoles de Cristo es importante tener estas ideas claras para que sepamos no solo comprender a las personas que no confían en la imagen de la Iglesia o de Dios, pero para también saber llevarles a conocer a Dios verdaderamente, quitando del debate esas “sombras” que no se les pueden atribuir a Él.
