Memoria Litúrgica, 30 de abril…
Hoy también se festeja a:
- • Gualfardo, Santo
- • Benito de Urbino, Beato
- • Paulina von Mallinckrodt, Beata
- • María de la Encarnación Guyart, Santa
- • Ventura de Spello, Santo
El alimento de vida
Por: H. Leonel de las Cuevas, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por acordarte siempre de mí, por regalarme un nuevo día, y por estar conmigo acompañándome en cada paso que doy. Tu presencia y compañía son el regalo más grande que puedes darme. Contigo nada me falta, jamás permitas que me separe de ti. Yo quiero estar siempre a tu lado.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: ¨Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquél que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida¨.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El Antiguo Testamento nos cuenta cómo los judíos se quejaron ante Moisés, en el desierto, por la falta de pan y alimento. Dios, en su bondad y amor, les proveyó el maná para que pudieran tener el pan de cada día. Pero Dios es un Padre bueno y tenía algo, todavía mejor, preparado. Sabe que no solo del pan material vive el hombre, y, aunque es importante, su saciedad es pasajera. Dios tiene algo para dar que es mucho más valioso que eso, o que cualquier otro don material. Su don más valioso, el verdadero pan, es el don de sí mismo que se dona totalmente a nosotros para entrar en nuestra vida y quedarse en ella, en total unión de amor con Él. Dios no es un Padre que regala solamente «cosas», es un Padre que nos da toda su persona, todo su amor y toda su compañía. Es un Padre que quiere estar siempre ahí, a nuestro lado.
Por eso, la Eucaristía es el regalo más valioso que Dios nos ha dejado, pues no se trata de «algo», se trata de «Alguien». Se trata de estar cara a cara, en un momento de total unión, con quien más nos ama y nos protege. Pidamos para que podamos siempre saber disfrutar de la Eucaristía. Que podamos disfrutar de la presencia de Aquel para quien estar con cada uno de nosotros es tan importante.
Cristo es el pan de la vida. Único alimento capaz de saciarnos y de transformar nuestras vidas haciéndolas, poco a poco, cada vez más plenas. Solo unidos a Dios comenzamos a vivir la verdadera vida.
«El pan que pedimos hoy, es también el pan del que muchos carecen cada día, mientras que unos pocos poseen lo superfluo. El Padrenuestro no es una oración que tranquiliza, sino un grito ante las carestías de amor de nuestro tiempo, ante el individualismo y la indiferencia que profanan tu nombre, Padre. Ayúdanos a tener hambre de darnos. Recuérdanos, cada vez que rezamos, que para vivir no tenemos necesidad de conservarnos, sino de partirnos; de compartir, en vez de atesorar; de sustentar a los demás, en lugar de saciarnos a nosotros mismos, porque el bienestar es tal si pertenece únicamente a todos».
(Homilía de S.S. Francisco, 31 de mayo de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hacer memoria de aquellos momentos de intimidad que he pasado con Cristo Eucaristía, agradecérselos, y proponerme firmemente acudir a la comunión la próxima vez que tenga la oportunidad.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Quién es la persona triunfadora?
Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net
“Concebir el bien no es suficiente, debemos hacerlo victorioso entre los hombres” Joseph Ernest Renan
Muchas veces creemos que el único triunfador en la vida es la persona que tiene éxito, fama, dinero, posesiones, estudios, un puesto importante en la empresa, familia, etc.…el que ha logrado un status alto en la sociedad, que se le reconoce en los medios de comunicación, y no cabe duda de que estas personas han conseguido triunfar con disciplina, esfuerzo, trabajo.
Se vale hacer una pregunta ¿estos triunfadores a los ojos del mundo, logran también ser auténticos triunfadores?
Hay millones de triunfadores que no tienen dinero que no tienen fama, posesiones, un puesto importante ni mayores estudios y que a los ojos del mundo aparecen como perdedores, son así calificados por no dar resultados visibles en las áreas que el hombre considera como valiosas. Es interesante y vale la pena ahondar un poco en la vida de estas personas anónimas que viven como auténticos triunfadores a los ojos de Dios.
Estas personas que recibieron la herencia de sus abuelos, de sus padres, ese tesoro, ese legado, esa estafeta de vivir y transmitir lo que a los ojos de Cristo es un triunfador. Estos hombres que viven los valores, y al vivirlos los han convertido en virtudes. Al practicar por ejemplo la honestidad, la justicia, la prudencia, la fortaleza, lealtad, paciencia, comprensión, solidaridad, responsabilidad, perseverancia.
El auténtico triunfador no tiene que ver con los triunfos humanos. De ser así diríamos que Jesús fue un perdedor para los de su época, incluso mucha gente no acaba de entender la vida de Jesús. Del Hijo de Dios del Creador del universo, en quien están sustentadas todas las cosas y que no tenía dónde reclinar su cabeza. De Dios que es camino verdad, vida libertad, y se le considera que ha perdido la razón, del Dios que todo lo puede y se entrega libremente a la muerte por amor. Del Dios que se queda como alimento para todos los que tengan hambre en la fragilidad de un pan.
No es fácil entender que hay que morir para vivir, que al morir al egoísmo se vive la generosidad, que al morir al individualismo, se vive la solidaridad, que al morir a la ambición por acumular más, se vive la justicia, que al morir al deseo de hacer lo que te venga en gana, se vive el respeto, que al morir al orgullo se vive la humildad.
La persona triunfadora es una persona madura, es el líder auténtico por excelencia aquel que con su conducta, más que con su discurso, invita a otros a seguir sus huellas, aquel que es capaz de transformar su entorno, familia, trabajo, sociedad.
Cuando este triunfador pasa a nuestro lado va dejando un aroma, un perfume, un sabor de gratitud en los corazones que son comprendidos, consolados, perdonados, ayudados en sus necesidades, confortados en sus penas, incluidos a pesar de su condiciones adversas.
Estos triunfadores van mostrando un poco el rostro de Cristo, porque han conseguido venerar al Cristo oculto en cada hermano.
