Ángela de Mérici, Santa
Memoria Litúrgica, 27 de enero…
Hoy también se festeja a:
- • Juan Schiavo, Venerable
- • María de Jesús (Carolina) Santocanale, Beata
- • Marino de Bodón, Santo
- • Juan María el Anciano, Santo
- • Antonio Mascaró Colomina, Beato
Confiar en la grandeza del amor de Dios
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Hoy es un nuevo día, Señor. Un día más para conocerte mejor… un día más para amarte más. Un nuevo día para volver a empezar…
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
La sencillez de Dios es un gran y hermoso misterio. Un misterio que parece siempre ir en contra de la forma en que vivimos. Una vida en donde el tiempo no espera; donde parece no haber tiempo para la paciencia.
Nos acostumbramos a una seguridad que sólo llega cuando presionamos el botón de «enviar» seguido de la confirmación «listo»… sólo así nos envuelve la paz.
La sencillez de Dios nos lleva por el camino de la confianza… de la paciencia y de la esperanza. Hacemos y no vemos; no vemos y desesperamos. Jesús nos dice, haz y aunque no veas… sigue haciendo… confía. Paciencia, que aquello que se siembra en tierra buena tiende a crecer. Esperanza, pues la cosecha será más de la que puedes imaginar.
Nos invita a confiar en la grandeza de su amor. Nos invita a esperar, no pasivamente, sino movidos por ese mismo amor. Nos invita a no olvidar que aquél que cree en Él tendrá vida eterna. Nos invita a no olvidar que aquél que permanece en Él,ése verdaderamente dará fruto, y fruto en abundancia. Nos invita a creer en la sencillez de su amor. A creer aun cuando no veamos… a esperar lo que se nos será dado… a amar… simplemente a amar.
Señor, creo en Ti… aumenta mi fe.
«Ningún ingreso triunfal, ninguna manifestación grandiosa del Omnipotente: él no se muestra como un sol deslumbrante, sino que entra en el mundo en el modo más sencillo, como un niño dado a luz por su madre, con ese estilo que nos habla la Escritura: como la lluvia cae sobre la tierra, como la más pequeña de las semillas que brota y crece. Así, contrariamente a lo que cabría esperar y quizás desearíamos, el Reino de Dios, ahora como entonces, “no viene con ostentación”, sino en la pequeñez, en la humildad.»
(Homilía de S.S. Francisco,28 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezar un padre nuestro pidiendo la gracia de crecer cada día más en la fe.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Mis papás se van a divorciar ¿Qué hago?
Por: Daniella Medina de Massúh | Fuente: Revista Vive
A continuación presentamos la respuesta de una especialista a esta interrogante de uno de los lectores de la Revista Vive: “Mis papás se van a divorciar, ¿qué hago?”
Cuando un joven, adolescente o niño me hace esta pregunta siempre empiezo aclarando que la separación de los padres es vivida por los hijos como un duelo. Por lo tanto esta situación lo afectará negativamente bajo cualquier circunstancia. No hay ni habrá nunca una receta perfecta que anestesie lo que puedan estar sintiendo en ese momento. Aunque a veces encontremos chicos que aparenten lo contrario, recuerda que algunos logran bloquear, negar o reprimir sus emociones. Pero esto no significa que no les afecte.
Tienes el poder de controlar tus emociones
Con esto en mente, espero que si lees estas líneas puedas aceptar y reconocer que lo que sientes es válido. Somos personas con afectos y sería imposible pensar que podemos vivir alguna situación así de difícil y no sentir nada. Además, debes reconocer hasta dónde llega tú control. Si tus padres han tomado esta decisión te aconsejo que reconozcas que puedes influir en tus emociones y en tus acciones. Esto no significa que puedas influir en la de los demás. Es decir, si tus padres discuten frente a ti esa es una situación específica donde no puedes hacer nada para que se detengan. El que se calmen o que solucionen sus problemas de un modo diferente dependerá solo de ellos. Sin embargo, sí puedes influir en lo que estás sintiendo, pensando y decidiendo por ti mismo.
Ante el divorcio de un padre es normal para los hijos sentir rabia, angustia, miedo, decepción, desesperanza, culpa, tristeza, incomodidad, confusión, frustración, entre otras. Y esto que sientes, puede estar relacionado estrechamente con tu pensamiento: “No los quiero, por su culpa estamos sufriendo todos”, “¿y ahora, qué haremos sin padre/madre en casa?”, “no soportaría la idea de una madrastra o padrastro”, “cómo pueden decidir separarse y no importarles lo que yo siento”, “todo esto es mi culpa, yo debí ser mejor hijo(a)”, “¿lo volveré a ver, qué haremos para los cumpleaños, navidades, fiestas en general? ¿Qué pasará cuando se vuelvan a encontrar?”, “No puedo soportarlo”, y así podrías enumerar muchos más pensamientos que se vienen a la cabeza.
Inicia un análisis interno
Te animo a que detectes cuál es tu sentimiento. Conecta con tu corazón y reconoce lo que sientes frente a lo que estás viviendo para luego reconocer lo que piensas de la situación. Solo así podrás comprender las decisiones o acciones que estás tomando. Con esta objetividad podrás analizar si lo que estás haciendo en este momento te está ayudando u obstaculizando tu vida actual.
“Permítete expresar tus emociones y conversa con alguien”
Hecho este análisis interno de autoconocimiento, permítete expresar tus emociones. Conversa con alguien y cuéntale abiertamente lo que sientes y piensas. Todos necesitamos desahogar y la palabra es una vía efectiva de hacerlo. Busca distracciones, no dejes de hacer lo que hacías antes, en este momento es muy probable que quieras dejarlo todo. Sin embargo, esta opción no es lo que te conviene.
No juzgues ni critiques a tus padres, ellos no son perfectos, nadie lo es. Míralos con compasión y estrecha tu relación con quien te puede estar costando más, demuéstrales que los quieres incluso en este momento tan difícil. Guarda tu distancia ante la problemática de ellos, no entres en el juego del mensajero o comunicador. Y lo más importante: prepárate con mayor ahínco para aprender a amar. Que tus padres hayan pasado por esto no significa que tú también lo pasarás. No basta con que te prepares solo en lo académico. Prepárate también para que puedas algún día entregarte a otra persona para toda la vida y logres vencer todos los obstáculos que puedan presentarse.
“No entres en el juego del mensajero o comunicador.”
No pierdas la esperanza
Si aún después de intentar todo lo anterior y de darte un tiempo apropiado, siguieras atascado en tus emociones negativas no dudes en buscar ayuda profesional.
Te dejo esta oración para que puedas repetirla cuando sea necesario: “Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”.
Por: Daniella Medina de Massúh
Psicóloga Clínica
Directora académica de IMF
