Esteban, Santo
Fiesta Litúrgica, 26 de diciembre…
Hoy también se festeja a:
- • Segundo Pollo, Beato
- • Dionisio, Santo
- • Inés Phila, Lucía Khambang y compañeras, Beatas
- • Zósimo, Santo
- • Vicenta María López y Vicuña, Santa
Jesús sale a mi encuentro y yo quiero ser faro de su luz
Por: H. Vicente Toledo, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria(para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de escuchar tu voz, sé que sin ti nada soy y que contigo todo lo puedo.
Evangelio del día(para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los llevarán ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los entreguen, no se preocupen de lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el final se salvará».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El Señor siempre nos ha hablado con la verdad, nos muestra las dificultades de tomar nuestra cruz y seguirlo. No es un camino fácil y eso lo sabemos, pero nunca estamos solos, debemos tener la certeza total de que Él siempre está con nosotros, siempre nos va a dar lo que necesitamos para cumplir su voluntad. Solos no podemos, pero Cristo cada día, cada instante, sale a nuestro encuentro, está ahí presente y es a Él a quien tenemos que llevar a los demás, no a nosotros mismos.
Muchas veces pensamos en lo que tenemos qué decir, en cómo vamos a hacer las cosas, y otras no pensamos antes de hablar o de actuar. Pero lo que debemos hacer es dejar que sea Cristo quien hable, Cristo quien haga. Hay que abandonarnos en las manos de Dios, renunciar, elegir, confiar… estamos llamados a ser santos en este mundo, a ser faro de Dios para los demás.
No tengamos miedo de ser santos, de apuntar hacia arriba, de ir contracorriente. Como dice el Papa Francisco, no debemos tener miedo de dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Recordemos que la relación con Jesús, el testimonio y la coherencia de vida, no nos hacen ser menos, sino que unen nuestra debilidad con la fuerza de la gracia.
«Permitámosle a Jesús que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida» (Papa Francisco). El mundo necesita testigos de Aquel que nos ha amado primero, que nos ha llamado a cada uno, personalmente, con esa mirada de misericordia. No bajemos las barreras, no dejemos que el mundo nos lleve; vamos contracorriente, perseveremos en el camino y la recompensa será eterna.
«El Señor nos llama a colaborar en la construcción de la historia, convirtiéndonos, junto a Él, en pacificadores y testigos de esperanza en un futuro de salvación y resurrección. La fe nos hace caminar con Jesús por las sendas de este mundo, muchas veces tortuosas, con la certeza de que el poder de Su Espíritu doblegará las fuerzas del mal, sometiéndolas al poder del amor de Dios. El amor es superior, el amor es más poderoso, porque es Dios: Dios es amor. Los mártires cristianos son un ejemplo para nosotros: nuestros mártires, incluso de nuestro tiempo (que son más que los del principio), son hombres y mujeres de paz, a pesar de que fueron perseguidos. Nos dan una herencia que debemos conservar e imitar: el Evangelio del amor y de la misericordia. Este es el tesoro más preciado que se nos ha dado y el testimonio más eficaz que podemos dar a nuestros contemporáneos, respondiendo al odio con amor, a la ofensa con el perdón. Incluso en nuestra vida diaria: cuando recibimos una ofensa, sentimos dolor; pero debemos perdonar de corazón. Cuando nos sintamos odiados, recemos con amor por la persona que nos odia».
(Ángelus de S.S. Francisco, 17 de noviembre de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pedirle a Dios la gracia de ser faro de luz en el mundo, de vivir con coherencia escuchando su voz en el plan que tiene preparado para mí.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Qué es la bendición papal Urbi et orbi?
Por: Varios | Fuente: es.wikipedia.org
Urbi et orbi, palabras que en latín significan «a la ciudad [Roma] y al mundo». Eran la fórmula habitual con la que empezaban las proclamas del Imperio Romano. En la actualidad es la bendición más solemne que imparte el Papa, y sólo él, dirigida a la ciudad de Roma y al mundo entero.
La bendición Urbi et orbi se imparte durante el año siempre en dos fechas: el Domingo de Pascua y el día de Navidad, 25 de diciembre. Se hace desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, llamado por eso Balcón de las bendiciones, adornado con cortinas y colgantes, y con el trono del Papa colocado allí, y para ella el Papa suele revestirse con ornamentos solemnes (mitra, báculo, estola y capa pluvial) y va precedido de cruz procesional y acompañado de cardenales-diáconos y ceremonieros. También es impartida por el Papa el día de su elección; es decir, al final del cónclave, en el momento en que se presenta ante Roma y el mundo como nuevo sucesor de San Pedro.
La característica fundamental de esta bendición para los fieles católicos es que otorga la remisión por las penas debidas por pecados ya perdonados, es decir, confiere una indulgencia plenaria bajo las condiciones determinadas por el Derecho Canónico (haber confesado y comulgado, y no haber caído en pecado mortal). La culpa por el pecado es remitida por el Sacramento de la Reconciliación (confesión), de manera que la persona vuelve a estar en gracia de Dios, por lo cual se salvará si no vuelve a caer en pecado mortal; empero, la pena debida por esos mismos pecados debe ser satisfecha, es decir, se debe reparar y compensar el desorden introducido por el pecado, lo cual se lleva a efecto por medio de la penitencia impuesta en el sacramento, por medio de otras obras buenas y, en último caso, por medio del sufrimiento del Purgatorio. Dado que la indulgencia plenaria remite completamente esa pena debida, el fallecido sin haber caído nuevamente en pecado no ha de pasar por el purgatorio y accede directamente al cielo. De acuerdo a las creencias de los fieles, los efectos de la bendición Urbi et orbi se cumplen para toda aquella persona que la reciba con fe y devoción, incluso si la recibe a través de los medios de comunicación de masas (televisión, radio, internet, etc.).
Fórmula de la bendición papal Urbi et orbi
– Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quórum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum.
– Amen.
– Precibus et meritis beatæ Mariae semper Virginis, beati Michaelis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis omnibus peccatis vestris, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam.
– Amen.
– Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium verae et fructuosae penitentiæ, cor semper penitens et emendationem vitae, gratiam et consultationem sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus.
– Amen.
– Et benedictio Dei omnipotentis (Patris et Filii et Spiritus sancti) descendat super vos et maneat semper.
– Amen.
Traducción en español
La traducción en español aproximada es como sigue:
«Los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, de cuyo poder y autoridad estamos seguros, pueden interceder para nosotros al Señor.»
Todos: «Amén»
«Por a las oraciones de siempre Virgen María bendecida, bendecido Miguel el Arcángel, bendecido Juan el Bautista, y los apóstoles santos Pedro y Pablo, y todos los santos: puede Dios todopoderoso tener piedad por Usted, perdonarle sus pecados, y Jesús Cristo le puede traer a vida siempre duradera.»
Todos: «Amén»
«El señor omnipotente y caritativo os concede legado, distribución y perdón de todos Vuestros Pecados, un período de arrepentimiento auténtico y fértil, un corazón siempre penitente y mejora de la vida, la piedad y consuelo del Espíritu Santo, y la perseverancia final en buenas obras.»
Todos: «Amén»
«Y la bendición del Dios omnipotente, del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo viene en vosotros y permanece en casa en caso de vosotros siempre.»
Todos: «Amén»
