
José Cafasso, Santo
Presbítero, 23 de junio…
- Hoy también se festeja a:
- • Pedro Jacobo de Pésaro, Beato
- • Walhero, Santo
- • Agripina de Roma, Santa
- • Lanfranco de Pavia, Santo
- • Eteldreda de Ely, Santa
Entre mi felicidad y mi voluntad
Santo Evangelio según san Mateo 7, 21-29. Jueves XII del Tiempo Ordinario
Por: Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
En medio de mis preocupaciones, mis intereses y mi vida ordinaria, quiero darte un pequeño momento, estar a tu lado y crear conciencia de lo que has hecho por mí. Dame la gracia de saber escucharte, contemplarte y enamorarme de la misión que me tienes preparada.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 7, 21-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’. Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, y dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La voluntad de Dios muchas veces se ve como un misterio que supera nuestro entendimiento. Ante nuestra incomprensión, surge el deseo de ignorar o modificar lo que se nos pide y corremos el riesgo de tomar una actitud equivocada.
El egoísmo puede guiar nuestros deseos para encontrar la felicidad con facilidad y sin sacrificios. Aunque parece ser auténtica esta felicidad, no tiene los fundamentos correctos. En la construcción de esta casa se ponen los cimientos en la arena al buscar la propia felicidad, los propios intereses, los deseos pasajeros de nuestra voluntad.
Quien busca hacer la voluntad de Dios es semejante al hombre que funda su casa sobre la roca. Esto es un trabajo difícil, pero es sorprendente cuando llega el momento en que es tanto el amor que se tiene a la persona por la cual se ha entregado todo, que sólo importa el agradarle. No importará lo que se pide, ni cuál sea su voluntad porque lo importante es que le entreguemos todo con la medida del amor: «amar sin medidas».
Lo importante es mantener una actitud desprendida de todas nuestras aspiraciones. Dios nos sorprende al demostrar que su único deseo es nuestra propia felicidad. Por esto, al final, el fruto de todo nuestro trabajo y nuestra entrega es la felicidad sincera, porque la voluntad de Dios es nuestra propia felicidad.
«“Muchos me dirán ese día: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y echado demonios en tu nombre? Entonces yo les declararé: Nunca os he conocido”. Es una palabra fuerte, no cabe duda, que tiene la finalidad de sacudirnos y llamarnos a la conversión. Os aseguro, queridas familias, que si seréis capaces de caminar cada vez más decididamente por la senda de las Bienaventuranzas, aprendiendo y enseñando a perdonaros mutuamente, en toda la gran familia de la Iglesia crecerá la capacidad de dar testimonio de la fuerza renovadora del perdón de Dios. De otro modo, haremos predicaciones incluso muy bellas, y tal vez también expulsaremos algún demonio, pero al final el Señor no nos reconocerá como sus discípulos, porque no hemos tenido la capacidad de perdonar y de dejarnos perdonar por los demás».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de noviembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Examinare con atención cuáles son los fundamentos de mi felicidad.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Qué sentido tiene la devoción al Sagrado Corazón de Jesús hoy en día?
Para muchos hoy el hablar del Sagrado Corazón es hablar de una lejana devoción de nuestros abuelos
Por: Néstor Mora Núñez | Fuente: Religion en Libertad

Como cada año este celebrarémos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Es una fecha de importancia que suele pasar sin pena ni gloria dentro de los tiempos litúrgicos. Para mi generación, hablar del Sagrado Corazón es hablar de una lejana devoción de nuestros abuelos. Tengo que confesar que lo que recogí del culto al Sagrado Corazón, de pequeño y joven, fue un barullo devocional sin pies ni cabeza. De joven me preguntaba qué razón hay para celebrar una parte de Cristo si ya celebramos su resurrección todos los domingos. Como es lógico, nunca recibí contestación alguna a mis dudas por parte de mi entorno eclesial y familiar. Pero, con el tiempo encontré una lectura que me hizo reconsiderar mi opinión y mi desinformación sobre el tema.
Aquí les traigo un fragmento:
La historia del culto al Sagrado Corazón presenta un desarrollo de lo más paradójico. Por una parte, es una devoción que hunde sus raíces en el origen mismo de la dogmática cristiana, que gozó de la estima de numerosos santos, que fue objeto de una extraordinaria intervención celestial en Paray-le-Monial en el siglo XVII, y que siempre ha sido autentificada y favorecida por el magisterio supremo de la Iglesia; pero, en contrapartida, parece haberle estado reservado un extraño destino que la condenaba a cierta incomprensión por parte del pueblo cristiano y, en la actualidad, a decir verdad, a un verdadero desafecto.
Las causas de este desafecto actual son evidentes; fueron muy bien analizadas en una encuesta realizada en la década de los 50 pero cuyos resultados siguen siendo válidos todavía. De ella se desprendía que lo que aleja de esta devoción es el estrecho pietismo y el sentimentalismo en el que pronto se sumió y cuyo origen debe buscarse en un desconocimiento de la mística de tipo afectivo de los santos que han tenido revelaciones al respecto; mística que en realidad ocultaba una doctrina y una experiencia de orden totalmente teologal e intelectual en el verdadero sentido de la palabra. La deformación de esta mística y su «estereotipado», por decirlo así, originó manifestaciones devocionales privadas, de naturaleza totalmente superficial, libros piadosos que se aplicaban ante todo, o únicamente, a aspectos secundarios del culto en cuestión, además de una confusión fundamental que hacía que no se viese en el «corazón» otra cosa que un símbolo afectivo; y por último, y tal vez sobre todo, originó toda aquella masa de cantos amanerados, dulzarrones o ñoños, aquella proliferación de imágenes y estatuas pintarrajeadas del peor gusto, y la representación del Corazón Divino en la forma extremadamente realista de víscera sanguinolenta, cosa que únicamente podía provocar repulsión y desacreditar indirectamente a un culto que naturalmente no tiene nada que ver con ese pietismo repulsivo.(Jean Hanni, Mitos, Ritos y Símbolos, Vías Espirituales, Culto al Sagrado Corazón)
Hoy en día la Liturgia se ha convertido en una escusa para que la comunidad cristiana y la familia cercana, se reúna en ocasiones especiales: bodas, bautizos, comuniones, funerales, etc. En el mejor caso, nos esforzamos por reunirnos semanalmente poniendo de escusa que tenemos que “ir a misa” como obligación. Pocas personas ven en los sacramentos algo más que excusas para verse y celebrar la comunidad, por encima de todo. Dios se ha ido retirando de nuestras vidas, por lo que los sacramentos parecen algo desfasado. De hecho estamos en estos momentos dilucidando si la exclusión de la comunión a las personas divorciadas y vueltas a casar, es una cruel discriminación social que hay que solucionar.
En una sociedad postmoderna y en una Iglesia que tiende a ser agnosticista-pelagiana, hablar del Sagrado Corazón de Jesús es un atrevimiento importante. Espero que me perdonen por sacar este tema todos los años. ¿Cómo nos atrevemos a hacer actual esta devoción, cuando vivimos en los tiempos de los flasmobs y los hashtags? ¿Cómo sentirnos interrogados por el Corazón de Jesús cuando lo que está de moda es una espiritualidad indiferente y lejana a toda sobrenaturalidad? Parece que hablar de mística es hablar de algo del siglo XVI como poco. Pero, atrevámonos ¿Qué es el Sagrado Corazón de Jesús hoy en día?
Es simple, el corazón de cualquier cosa o persona, es su ser, su esencia, su totalidad. Hablar del Sagrado Corazón de Cristo es hablar de la Palabra, el Logos hecho carne que habita constantemente entre nosotros. Esa es la maravillosa revelación de Paray-le-Monial. Un recordatorio de la promesa de Cristo:
Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en elnombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mt 28. 19-20)
Tiene sentido transmitir el Mensaje, el Misterio y el Compromiso cristiano, porque Cristo vive junto a cada uno de nosotros.
Comparto un fragmento de la primera de las revelaciones, aunque las Armas y la totalidad revelaciones son muy interesantes de leer y meditar. Lean este fragmento pensando que Cristo le habla directamente a usted: “Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en el las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía.”
Sería necesario que todos los cristianos, recordaramos esta presencia constante, amorosa, apasionada, que Cristo nos ha prometido. Una presencia que está dispuesta a darnos los dones necesarios para superar los problemas, males y pruebas que nos ofrece diariamente el mundo. Una presencia que busca que nosotros seamos la herramienta a través de la cual El se manifiesta en el mundo. Una presencia que no quiere una vida de fe cerrada y penosa, centrada en nosotros mismos. Dios no quiere nuestro mal, sino purificarnos y convertirnos en herramientas eficaces para hacer Su Voluntad.
En la segunda Arma revelada a Santa Margarita María Alacoque, Cristo nos señala que su cercanía es un don maravilloso, nunca una pesada carga: “Te engañas creyendo que puedes agradarme con esa clase de acciones y mortificaciones en las cuales la voluntad propia, hecha ya su elección, más bien que someterse, consigue doblegar la voluntad de las superioras. ¡Oh! yo rechazo todo eso como fruto corrompido por el propio querer, el cual en un alma religiosa me causa horror, y me gustaría más verla gozando de todas sus pequeñas comodidades por obediencia, que martirizándose con austeridades y ayunos por voluntad propia”
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es todo menos una mística de penalidades emocionales, dulzona y empalagosa. Es un recordatorio de la presencia divina entre nosotros, en nuestro día a día. Queda a nuestra voluntad aceptar esta presencia de Cristo y dejarnos transformar por su Gracia. Todo un Misterio.