Obispo, 18 de junio…
Hoy también se festeja a:
- • Calógero el anacoreta, Santo
- • Ciríaco y Paula, Santos
- • Gregorio Barbarigo, Santo
- • Osana Andreasi, Beata
- • Isabel de Schönau, Santa
¡Venga tu Reino!
Por: Luis Alejandro Huesca Cantú, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Padre mío, quiero hacer en todo momento tu voluntad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.
Palabra de Dios.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cada vez que rezamos el Padre Nuestro una de las cosas que pedimos al Padre amoroso es ¡Venga a nosotros tu Reino! ¡Venga tu Reino!
En el 2016 estuve en la Jornada Mundial de la Juventud. Fue en Cracovia, Polonia. Yo era parte de los voluntarios y contemplaba algo increíble. Estas palabras del Evangelio se hacían vida en miles de jóvenes: ¡Venga tu Reino! Cristo reinaba en nuestros corazones. Jóvenes de Chile, Angola y México. También de Italia, Canadá, Polonia e India. Parecía que esta súplica del Padre Nuestro se cumplía. Cristo y el Padre de las misericordias reinaban en el corazón joven de la Iglesia universal. Todos seguíamos a un rey que tomó por trono una cruz y aceptó una corona de espinas. Y el mensaje en aquel momento era uno: la misericordia. Una misericordia, a la que nos invitaba el Papa Francisco a vivir en gerundio: «misericordiando». A vivir perdonando. Esto es hacer presente el Reino de Cristo en el mundo. A esto nos invita el Evangelio de hoy. A pedir a Dios su perdón, pero también a perdonar a nuestros hermanos.
Es así como esta petición que elevamos al Padre (¡Venga tu Reino!) se convierte en misión. Es súplica y misión a la vez. Porque perdonando, Cristo reina. El rencor y la venganza son muy mundanos, muy de un plano horizontal. En cambio, el perdón y la misericordia son verticales. Son unir el cielo y la tierra. Son hacer que venga el Reino de Cristo. Son hacer que Él reine en los corazones de todos los hombres.
En este momento de oración, contemplemos la grandeza del Reino de Cristo en nuestro corazón y en nuestra vida y preguntémosle al Rey: ¿Cómo te podemos ayudar para que Tú reines en el corazón de los hombres?
«Una oración que no distingue, no separa, no margina, sino que se hace eco de la vida del prójimo; oración de intercesión que es capaz de decir al Padre: “Venga tu reino”. No con la violencia, el odio o la supremacía étnica, religiosa, económica y otras, sino con la fuerza de la compasión derramada en la Cruz por todos los hombres».
(Discurso SS Francisco, 31 de marzo de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Perdonar de corazón a alguien que me ha causado una herida, ya sea consciente o inconscientemente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Recuerda católico amargado: Cristo ha vencido al mundo
Por: José Miguel Arráiz | Fuente: InfoCatolica.com
Una gran tentación que los cristianos católicos tienen actualmente es la de la desesperanza. Es incluso COMPRENSIBLE si leemos diariamente las noticias y la situación actual de la Iglesia. Los que acostumbran leer InfoCatólica y demás diarios católicos (incluso aquellos medios que hacen enormes esfuerzos por matizar y suavizar la situación) saben de qué hablo.
Un ejemplo del agobio que puede producir mantenerse al día de la situación actual de la Iglesia se puede encontrar en este mismo portal en algunos comentarios de las noticias. Por ejemplo:
“Este comentario es de un catolico amargado porque en eso me he convertido de ver las noticias que dia a dia vienen de nuestras tierras otrora catolicas…” (Comentarista de una noticia)
Otros no lo dicen tan directamente, pero se siente en el resentimiento de lo que expresan, en una constante y monótona queja. Si es una noticia sobre cómo los musulmanes asesinan a Cristianos, no falta el que diga sarcásticamente “El Islam, una religión de paz…”. Si es un miembro del clero que contradice las enseñanzas de la Iglesia y hace giños al mundo por el que se derrite” no falta el que venga a llamarlo “m#@%$ traidor apostata miserable”. Como ese ejemplos a montón. A veces incluso compadezco al que le toca moderar los comentarios del portal por toda la amargura que tiene que soportar.
Y como digo: es en cierta forma COMPRENSIBLE: En cierta forma tiene parte de razón el que se molesta al ver la injusticia campar a sus anchas en el mundo y a los cristianos ser inefectivos en contrarestarla. No somos de piedra: no puede permanecer insensible quien se entera de cuantos bebes no nacidos asesina la multinacional del aborto Planned Parenthood al día, y menos cuando se sabe que la misma matanza va a comenzar en países como Irlanda o Argentina. No, no son buenas noticias, es ciertamente, una etapa oscura de la historia que nos ha tocado vivir.
Pero no todo lo que es COMPRENSIBLE es JUSTIFICABLE. De hecho pienso (es mi opinión) que quien se deja vencer por la desesperanza en cierta forma sufre una enfermedad espiritual y una falta de fe.
Falta de fe porque si en verdad se cree en las promesas de nuestro Señor, se sabe que el mismo que se preguntó: «pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» (Lucas 18,8) es el mismo que acababa de prometer a sus elegidos «que les hará justicia pronto». El Señor sabía que las cosas se pondrían feas, pero sabría que al final vencería. Sin embargo, ellos toman la actitud del que ve una película donde su personaje favorito ha muerto, y a pesar de que sabe que va a resucitar al final, se queda afectado por la frustración.
Por supuesto, en nuestro caso se trata de la película de la vida, pero ¿no es mejor aún saber que de esa “película” también conoces el final? ¿No han leído como termina el Apocalipsis? ¿Quieres más spoilers? ¿Entonces, por qué convertirse en un católico amargado como el comentarista de aquella noticia? ¿por qué sumergirte en un estado de depresión constante y eterna queja?
Entiende bien: no digo que no te preocupes por la situación actual de la Iglesia, no digo que no pidas a Dios que te de la gracia de hacer todo lo que esté de tu parte para mejorarla. Solo digo, que no pierdas las esperanzas y te quedes amargado viendo solo el momento presente. Termino como empecé. Citando el Evangelio:
«Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo» (Juan 16,33)
