Eladio de Toledo, Santo
Arzobispo, 18 de febrero …
Hoy también se festeja a:
- • Sadoth y 128 compañeros, Santos
- • Jean Pierre Néel y tres compañeros, Santos
- • Francisco Régis Clet, Santo
- • Gertrudis (Catalina) Comensoli, Santa
- • Angilberto de Centula, Santo
Buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá
Cuaresma y Semana Santa
Mateo 7, 7-12. Cuaresma. Dios Padre es tan bueno que no nos concede todo lo que pedimos, sino aquello que conviene a nuestra vida.
Por: José Fernández de Mesa | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12
En aquel tiempo dijo Jesús: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
Oración introductoria
Vengo a orar, Jesús, confiado en tus palabras. Sé que si te pido, me darás; que si te busco, te encontraré; que si toco a la puerta de tu corazón, me la abrirás, porque Tú sólo me das cosas buenas.
Petición
Te pido, Señor, que me ayudes a descubrir siempre cuál es tu voluntad y me des tu gracia para cumplirla.
Meditación del Papa Francisco
De manera directa, pero con afecto, Jesús dice: “Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”
Cuánta sabiduría hay en estas palabras. Es verdad que en cuanto a bondad y pureza de corazón nosotros, seres humanos, no tenemos mucho de qué vanagloriarnos. Pero Jesús sabe que, en lo que se refiere a los niños, somos capaces de una generosidad infinita. Por eso nos alienta: si tenemos fe, el Padre nos dará su Espíritu.
Nosotros los cristianos, discípulos del Señor, pedimos a las familias del mundo que nos ayuden. Somos muchos los que participamos en esta celebración y esto es ya en sí mismo algo profético, una especie de milagro en el mundo de hoy que está cansado de inventar nuevas divisiones, nuevos quebrantos, nuestros desastres. Ojalá todos fuéramos profetas. Ojalá cada uno de nosotros se abriera a los milagros del amor para el bien de su propia familia todas las familias del mundo, y estoy hablando de milagro de amor y poder así superar el escándalo de un amor mezquino y desconfiado, encerrado en sí mismo e impaciente con los demás. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de septiembre de 2015).
Reflexión
El sermón de la montaña es uno de los pasajes de los cuatro evangelios en que encontramos más claridad y precisión en las palabras de Cristo. Jesús nos transmite dos cosas en este texto: la eficacia total de la oración y la ley de la caridad.
Con frecuencia se puede caer en la tentación de desanimarse en la vida de oración porque no vemos los frutos o no se nos concede aquello que pedimos. Jesús, sin embargo, nos dice todo lo contrario. Todo lo que pidamos a Dios se nos concederá, porque Él es un padre bueno que da a sus hijos aquello que le piden. ¿Qué pensaríamos de un padre que da a su hijo una serpiente, como dice el evangelio, porque éste le ha pedido un pan? Dios Padre es tan bueno que no nos concede todo lo que pedimos, sino aquello que conviene a nuestra vida, aunque no nos demos cuenta.
Finalmente Jesús concluye con la ley que sigue Dios: el amor. Dios nos concede todo por este único motivo. Nosotros, que hemos sido creados a su imagen y semejanza, tenemos que vivir este mismo amor con todos de una manera universal, como lo hace Él. Hagamos un esfuerzo especial estos días de cuaresma para amar más a todos los hombres a ejemplo e imitación de Jesucristo.
Propósito
Dejar, con confianza, mis preocupaciones en manos de Dios y dedicar un tiempo a la evangelización.
Diálogo con Cristo
Jesús, ayúdame a llevar a cabo mi misión, confiado en que Tú me darás la luz y la fortaleza para poder ser ese canal por el cual fluya tu gracia e inunde a mis hermanos de tu amor. Soy un torpe y débil instrumento, pero sé que si te lo pido y te dejo actuar, podré lograr milagros. ¡Gracias, Señor, por permitirme participar en la evangelización!
Kirsten Powers: católica desde octubre de 2015
Ella es una popular periodista cercana al Partido Demócrata y era abiertamente atea
Por: Varios | Fuente: Religion en Libertad // PortaLuz.org

A principios de octubre del 2015, Kirsten Powers, periodista y destacada portavoz del Partido Demócrata en Estados Unidos, declaraba con evidente emoción ante las cámaras de Fox News en un estudio situado en Manhattan (Nueva York): “¡Mañana seré católica!”.
Valorada como una líder positiva por los medios de comunicación neoyorquinos, hasta ese instante Kirsten Powers había sido conocida por ser abiertamente atea entre los miembros del Partido Demócrata. Tras descubrir la fe en Cristo -según señala un artículo de la revista alemana Pro que a continuación reproducimos desde la versión en español de nuestros colegas de Aleteia-, ella está reordenando su vida de forma completamente diferente…
Kirsten Powers nació en 1969 en Alaska. Aunque su familia pertenecía a la Iglesia Episcopal, ella no mostró ningún interés por la fe. Durante sus estudios de Ciencias Políticas y Periodismo en la Universidad de Maryland, en la periferia de Washington, se construyó una visión del mundo completamente al margen de Dios. Con esa convicción inició su carrera en política trabajando para el polémico gobierno de Bill Clinton entre 1992 y 1998.
“En la Casa Blanca me rodeé de personas muy intelectuales que, si tenían sus creencias, no querían hablar de ellas”, explica Powers a la revista Christianity Today. En Nueva York, donde luego trabajó para la compañía de AOL-Time Warner y finalmente para el Partido Demócrata como asesora de estrategia, vivía en un ambiente agresivamente ateo. La expresión de toda fe en Dios era objeto de burla y de un profundo rechazo.
Del amor humano a lo divino
Fue el amor lo que le dio un giro a su vida. Para su pareja ideal tenía una condición básica: “Que no fuera un creyente practicante”. Así que cuando comenzó a salir con un chico que le preguntó: “¿Tú crees que Jesús es tu Salvador?”, obviamente se sorprendió. Su primer pensamiento dice que fue: “¡Oh, no, otro que también está loco!”.
Ya entendía por qué estaba intentando narrarle el Evangelio, la Pasión y la Resurrección de Cristo. Pero ella seguía convencida de que nunca podría creer en semejantes hechos, que consideraba disparates. Sin embargo, un nuevo sentimiento fue tomando forma gradualmente en su interior: “¿Y si fuera cierto? ¿Debería al menos considerar esta posibilidad?”.
Entonces se reunió con su compañero para asistir a una celebración en una iglesia presbiteriana. “Lo que vi me pareció chocante y desagradable”. Había un grupo de música tocando algo… que más tarde descubrió que se trataba de canciones de alabanza. Luego llegó el momento de la homilía y quedó fascinada. Estaban en la parroquia de Timothy Keller, un escritor mundialmente conocido, apologista del cristianismo y especialista en la pastoral para jóvenes urbanos sumidos en la posmodernidad.
“Su sermón tenía una estructura de gran precisión intelectual. Transmitía su amor por el arte, la historia y la filosofía”. Kirsten Powers regresó a esta parroquia que había promovido Keller para detectar los puntos débiles de una visión totalmente descristianizada del mundo. Sólo cuando hablaban de Cristo la periodista demócrata recuperaba su escepticismo habitual.
Jesús le habla en sus sueños
A continuación comenzó a leer la Biblia. Ocho meses más tarde, llegó a la conclusión de que el cristianismo salía beneficiado de tantas reflexiones e interrogantes. Luego, vivió una experiencia muy intensa durante un viaje a Taiwán cuando, en mitad de la noche: “Me desperté entre lo que parecía sueño y realidad”, explica. «Jesús vino a mí y me dijo: «Aquí estoy», ¡y me pareció tan real!«.
A su regreso a Nueva York, se sentía desconcertada: “Sentía a Dios en todas partes y era algo angustiante. Creía que me estaba volviendo loca”. Entonces participó en un grupo de oración con Eric Metaxas, un escritor cristiano atento a las almas perdidas de estos difíciles tiempos. Powers no recuerda cuál fue el tema de la reflexión. Lo único que recuerda es que volvía a ser ella de nuevo:
“Por fin reconocí que Dios es la única verdad. Sentí una paz indescriptible, tuve la sensación de estar viendo el mundo con unos ojos completamente diferentes”. Sin embargo, por miedo a convertirse en uno de esos cristianos a los que ella encontraba ridículos, continuó intentando ignorar a Dios. “Pero eso no tenía ningún sentido. No importa donde fuera, Él ya estaba allí”.
Ni de izquierdas ni conservadora
Así, esta mujer de carrera bien trazada y llena de éxito descubre, con casi 40 años, que su rumbo viene trazado por la fe cristiana. Su familia, sus amigos, sus colegas, ninguno entendía por qué de repente empezó a creer en Dios. “Mi mayor preocupación”, manifiesta, “era que los cristianos intentaran hacer de mí una partidaria del bando republicano”.
Sin embargo, Powers se ha mantenido vinculada al Partido Demócrata y defiende su posición en programas de entrevistas y en la prensa. No obstante, no se ha convertido en lo que algunos podrían calificar como una “católica de izquierdas”.
Powers se posiciona abiertamente a favor de la protección de la vida desde la concepción. En su libro The silencing. How The left is killing Free Speech –que podríamos traducir como El silenciamiento. Cómo la izquierda está matando la libertad de expresión–, se adentra en una crítica a su propio grupo político, pero sin abandonarlo.
Desde este punto de vista denuncia la profunda intolerancia de muchos liberales de izquierda y sobre todo de un cierto tipo de feminismo que se erige como una auténtica policía del pensamiento.
Sobre las razones de su conversión al catolicismo nada más ha dicho. Sólo en su cuenta de Twitter escribió una nota agradeciendo al sacerdote y comentarista de televisión Jonathan Morris por su acompañamiento.

