Isabel de Hungría, Santa
Memoria Litúrgica, 17 de noviembre…
Hoy también se festeja a:
- • Jordán Ansalone, Santo
- • Mártires Rioplatenses, Santos
- • Hugo de Lincoln, Santo
- • Salomé de Cracovia, Beata
- • Juan del Castillo, Santo
Oportunidades para demostrar mi amor.
Por: H. Cristian Gutiérrez LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, vengo ante Ti para adorarte, para darte el lugar que te mereces en mi día. Quiero responder a tu invitación y por ello quiero orar y estar contigo. No quiero dejarte solo jamás. Dame la gracia de ser fiel a tu amor. Creo que eres mi Dios y mi Señor. Te amo con todo mi ser y quiero corresponder a tu amor. Sé que Tú nunca me dejarás defraudado. Todo, Señor, lo espero de Ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44
En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
«¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En este Evangelio puedo contemplar un elemento de tu humanidad y por lo tanto un elemento que me asemeja a Ti. Tú, Dios, lloraste. Pareciera imposible creer algo así, pero es lo que sucede en este pasaje de hoy. Podría detenerme a imaginar esta escena en la cual, en la cima de una montaña, mientras observas Jerusalén, las lágrimas empañan tu vista, recorren tus mejillas y caen al piso.
¿Por qué lloras, Señor? Lloras ante un amor no correspondido. Habías amado tanto a Jerusalén, le habías demostrado con obras tu cariño, y sin embargo ella no se daba cuenta de ello y seguía en su pecado. Era como el enamorado que había estado detrás de aquella persona amada persiguiéndola con regalos, flores, chocolates e invitaciones pero la amada nunca supo valorar aquellos detalles.
Así también pasa en mi vida. Tú me amas demasiado y buscas conquistarme. Dame la gracia, Señor, de no hacerte llorar con mi vida. Yo quiero corresponder a tu amor y hacerte feliz. Quiero valorar los dones que me das y aceptarlos para vivir una vida feliz contigo.
«Porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba». Son muchas las oportunidades que me das para corresponder a tu amor. No necesito de grandes actos de heroísmo para demostrar el amor. Ayúdame a descubrir esas oportunidades que pones en mi vida para corresponder a tu amor y aprovecharlas. Oportunidades sencillas como un acto de caridad, un buen rato de oración, una sonrisa al que la necesita, un abrazo a un familiar, un saludo a un compañero, un acto de cariño con el cónyuge, un poco de tiempo con los hijos, la buena realización de mi trabajo o estudio. Todas estas son oportunidades para demostrarte mi amor.
Gracias, Señor, por amarme como me amas. Dame la gracia de corresponder a tu amor.
«Él llora porque Jerusalén no había comprendido el camino de la paz y había elegido la senda de las enemistades, del odio, de la guerra.Hoy Jesús está en el cielo, nos miray vendrá entre nosotros, aquí sobre el altar. Pero también hoy Jesús llora, porque nosotros hemos preferido el camino de las guerras, la senda del odio, la senda de las enemistades. Todo esto se comprende aún más ahora que estamos cerca de la Navidad: habrá luces, habrá fiesta, árboles luminosos, también pesebres… todo apariencia: el mundo sigue declarando la guerra, declarando la guerra. El mundo no ha comprendido la senda de la paz.»
(Homilía de S.S. Francisco, 27 de noviembre de 2015, en Santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Me acercaré a esa persona de la que me he distanciado con un acto de servicio, una sonrisa, lo que crea que pueda iniciar un proceso de reconciliación.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Jubileo de la Orden de Predicadores

Jubileo de la Orden de Predicadores. 800 años anunciando misericordia
«La Orden de predicadores celebrará en 2016 un año jubilar con el tema «Enviados a predicar el Evangelio». Este Jubileo recuerda la publicación de las Bulas promulgadas por el Papa Honorio III hace 8 siglos, confirmando la fundación de la Orden en 1216 y 1217. El año jubilar propiamente dicho se celebrará del 7 de noviembre de 2015 (Todos los santos de la Orden) al 21 de enero de 2017 (bula Gratiarum omnium largitori)
Con la aprobación por parte del Papa se cumplía el sueño del español Domingo de Guzmán quien, preocupado por los problemas del mundo y de la iglesia del momento, sintió la necesidad de crear una Orden cuyos miembros estuvieran dedicados a la predicación, la contemplación, el estudio y la compasión, para ayudar a los hombres y mujeres de cada tiempo
Nacía así la Orden de Predicadores formada por frailes, monjas contemplativas y laicos, a la que se sumaron más tarde las hermanas de vida apostólica formando la Familia Dominicana, en total unos cien mil miembros. A lo largo de estos 800 años de historia hemos contribuido a la expansión de la Palabra de Dios, a la formación en la fe, a la creación de Universidades, a la gestación de los derechos humanos… Hemos aportado 130 santos a la Iglesia, hemos dado cuatro Papas, y grandes figuras en la teología, el compromiso con la justicia, la mística, la filosofía, la literatura, el arte, la ciencia, la geografía…
En estos 800 años no todo han sido momentos de luz, también se cometieron errores, por lo que este año quiere ser ocasión para pedir perdón y solicitar de Dios la ayuda necesaria para saber actuar siempre siguiendo su voluntad.
Hemos tenido la suerte, además, de que este Jubileo dominicano coincida con el Jubileo de la misericordia convocado por el Papa Francisco, pues fue la compasión por la salvación de las almas fue lo que movió a Domingo a fundar una Orden que llevase a todos los rincones de la tierra, el anuncio de la misericordia de Dios por la humanidad.
Invitamos a los fieles que acuden a nuestras iglesias, a todos los que se sienten cercanos a los dominicos y dominicas, que compartan con nosotros la alegría de este Jubileo, oren por nosotros y participen de las celebraciones y actos organizados con este motivo. Sed, con nosotros, predicadores de la misericordia.
Jubileo de la Orden de Predicadores. 800 años anunciando misericordia
«La Orden de predicadores celebrará en 2016 un año jubilar con el tema «Enviados a predicar el Evangelio». Este Jubileo recuerda la publicación de las Bulas promulgadas por el Papa Honorio III hace 8 siglos, confirmando la fundación de la Orden en 1216 y 1217. El año jubilar propiamente dicho se celebrará del 7 de noviembre de 2015 (Todos los santos de la Orden) al 21 de enero de 2017 (bula Gratiarum omnium largitori)
Con la aprobación por parte del Papa se cumplía el sueño del español Domingo de Guzmán quien, preocupado por los problemas del mundo y de la iglesia del momento, sintió la necesidad de crear una Orden cuyos miembros estuvieran dedicados a la predicación, la contemplación, el estudio y la compasión, para ayudar a los hombres y mujeres de cada tiempo
Nacía así la Orden de Predicadores formada por frailes, monjas contemplativas y laicos, a la que se sumaron más tarde las hermanas de vida apostólica formando la Familia Dominicana, en total unos cien mil miembros. A lo largo de estos 800 años de historia hemos contribuido a la expansión de la Palabra de Dios, a la formación en la fe, a la creación de Universidades, a la gestación de los derechos humanos… Hemos aportado 130 santos a la Iglesia, hemos dado cuatro Papas, y grandes figuras en la teología, el compromiso con la justicia, la mística, la filosofía, la literatura, el arte, la ciencia, la geografía…
En estos 800 años no todo han sido momentos de luz, también se cometieron errores, por lo que este año quiere ser ocasión para pedir perdón y solicitar de Dios la ayuda necesaria para saber actuar siempre siguiendo su voluntad.
Hemos tenido la suerte, además, de que este Jubileo dominicano coincida con el Jubileo de la misericordia convocado por el Papa Francisco, pues fue la compasión por la salvación de las almas fue lo que movió a Domingo a fundar una Orden que llevase a todos los rincones de la tierra, el anuncio de la misericordia de Dios por la humanidad.
Invitamos a los fieles que acuden a nuestras iglesias, a todos los que se sienten cercanos a los dominicos y dominicas, que compartan con nosotros la alegría de este Jubileo, oren por nosotros y participen de las celebraciones y actos organizados con este motivo. Sed, con nosotros, predicadores de la misericordia.
