- • Narciso Basté Basté, Beato
- • Pedro Verdaguer Saurina, Beato
- • Josefa Martínez Pérez, Beata
- • Tecla de Kitzingen, Santa
- • Sofía (Suia), Santa
- • Magdalena de Nagasaki, Santa
Y mataron a los profetas
Tiempo Ordinario
Por: P. Luis Gralla | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los juristas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido.
Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palbra de su boca.
Oración introductoria
Padre, Tú derramas tu amor sin distinción, quieres que todos experimenten tu cercanía y misericordia. ¡Ay de mí porque con mi pobre testimonio cristiano puedo alejar a otros de tu cariño! Ilumina mi oración, ven y haz morada en mi corazón, para que sea un auténtico testigo de tu amor.
Petición
Jesùs, te pedimos que tomemos la mano de María donde estaremos seguros de ir por el buen camino, por el camino de la verdad y de la Iglesia, que es la misma verdad.
Meditación del Papa Francisco
Jesús recuerda a los doctores de la ley, que Abrahán exultó en la esperanza al ver su día y se llenó de alegría.
Esto es lo que no entendían los doctores de la ley. No entendían la alegría de la promesa; no entendían la alegría de la esperanza; no entendían la alegría de la alianza. ¡No entendían!
No sabían ser felices, porque habían perdido el sentido de la felicidad, que solamente viene de la fe. Por eso, nuestro padre Abraham ha sido capaz de ser feliz porque tenía fe: se ha hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. ¡Eran doctores de la ley, pero sin fe! Y aún más: ¡habían perdido la ley! Porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo.
Solamente tenían un sistema de doctrinas precisas y que precisaban cada día más que nadie las tocara. Hombres sin fe, sin ley, sin ley, unidos a doctrinas que también se convertían en una actitud casuística: ¿se puede pagar la tasa al César, no se puede? Esta mujer, que se ha casado siete veces, ¿cuándo vaya al cielo será mujer de esos siete? Esta casuística… Este era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios. ¡Y por esto no podían ser felices! (Cf Homilía de S.S. Francisco, 26 de marzo de 2015, en Santa Marta).
Reflexión
La hipocresía es aborrecida por Dios; porque no hay nada peor en el alma de un creyente que este terrible pecado. Dios aborrece al que no es sincero y quiere aparentar lo que no es en la realidad.
Dios sigue mandando al mundo de hoy los profetas que predican la verdad, pero de nuevo el hombre vuelve la vista y hace oídos sordos a la verdad. De nuevo volvemos a matar la verdad que Dios sigue proclamando.
El Santo Padre, el Papa, es el profeta que Dios ha elegido para que todos los miembros de su Iglesia encuentren siempre la verdad que salva. Mi fe en Cristo no puede estar separada de mi fe en la Iglesia y mi fe en el Papa; y de aquí ha de brotar mi certeza de que en todo momento he de defender al Papa y sus enseñanzas.
¿No seremos nosotros, tal vez, los que estamos matando a nuestros propios profetas? Porque con frecuencia se escuchan palabras de disconformidad y rechazo hacia quien ha recibido de Cristo la misión de guiar a la Iglesia. El Papa es esa voz que hoy defiende la verdad ante los atropellos y las injusticias. Y esa verdad es siempre la misma, no cambia con los años.
Propòsito
Rezar hoy en especial por el Papa, que tenga fortaleza para guiar a la Iglesia y nosotros seamos fieles a èl.
¡Octubre mes del Rosario!
Para que reces muy bien el rosario, consulta El Santo Rosario Qué es el rosario, cómo se reza, historia, oraciones, promesas, bendiciones y beneficios.
Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos mas el Rosario. Y también las palabras del Salve Regina
Vidas de fe… las tres Teresas
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia
Por: María Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net

Ya no están.
Estuvieron en el concierto de la Humanidad, les tocó estar en diferentes épocas, en diferentes siglos.
Ya no están pero permanecen.
Permanecen entre nosotros por la huella que dejaron, porque sus vidas fueron transcendentales y la luz de sus almas de trayectoria inconmensurable y pura, no se podrá apagar jamás.
El nombre de TERESA fue el de las tres.
La primera, Teresa de Ávila, España, en marzo de 1515 siglo XVI.
La segunda Teresa nació en Alencón, Francia, en enero de 1873 y a los 16 años entra de novicia en el Convento de las Carmelita de Lisieux y toda la aventura y recorrido de su vida la tenemos hace ya dos siglos.
La tercera Teresa nace en Skopje, hoy Macedonia, en agosto de 1910. Su primer nombre, Agnes Gonxha Bojaxha , que luego , al entrar a los 18 años al Convento, cambia por el de Teresa.
El nombre de Teresa tiene magia para ella pues si grande y admirable fue Teresa de Ávila, no menos fue Teresa de Lesieux, que sin salir del Convento es proclamada Patrona de las Misiones por su celo y ardiente afán, en su vida consagrada a orar por las misiones y misioneros en lejanas tierras.
Una fue TERESA DE JESÚS, otra TERESITA DEL NIÑO JESÚS y la tercera, MADRE TERESA DE CALCUTA. Las tres siguieron los pasos del Maestro amado. Las tres vivieron enamoradas y rendidas a ese apasionamiento por Jesús.
A la primera se le atribuye un diálogo, hermoso y muy conocido, con Cristo. Le pregunta Jesús: – «Tú, ¿quién eres? Ella responde :- «Yo, Teresa de Jesús.. ¿y tú? Responde Él:- «Yo, Jesús de Teresa».
Teresa de Ávila tuvo una vida activa, profundamente humana y espiritual.
Teresita del Niño Jesús tuvo una vida breve, dulce, angelical y de salud muy quebrantada.
La Madre Teresa de Calcuta tuvo una vida larga, entregada y plena de generosidad, pero con la misma tónica de cumplimiento: la heroicidad de sus virtudes, de su fe y de su amor.
Teresa de Jesús, fuerte y tenaz, libro de texto del espíritu, fruto de experiencia e iluminación con estilo clásico y genial.
Teresita, luz de un alma enamorada, miniatura primorosa quebrada por mortal enfermedad y grandes sufrimientos físicos. Espíritu lírico, y llena de gracia.
Madre Teresa, alma gigante en envoltura pequeña , plena de amor y donación total de si misma.
Ellas son encarnaciones magníficas de espiritualidad que las hacen «imán del mundo». Ascetismo dictatorial hasta llegar a la nada en lo humano para que el alma tenga capacidad para TODO LO DIVINO.
Santas las tres Teresas… pero de carne y hueso. No son ángeles ni seres venidos de alguna otra dimensión. Nacieron en familias como las nuestras, con padres y hermanos como pueden ser los de cualquier hogar, quizá no tan cualquiera, pues en sus hogares aprendieron a orar y a amar a Dios. Ahí puede radicar la diferencia. En eso puede descubrirse el secreto de sus vidas: la oración.
La oración las llevó a una relación con Dios poco común. Fueron fieles a los designios del Señor. Abrieron las puertas del alma para dejar entrar al BIEN AMADO.
La oración fue su escudo, su fuerza, su refugio, su lanza para luchar contra muchas y diferentes tentaciones y sufrimientos. Fue la fuente para dar de beber al sediento, el valor para tener los pies cansados y polvorientos y el alma en las alturas, para acariciar las carnes enfermas de los moribundos, para hacer de la enfermedad y de los dolores un incienso perfumado en alabanza a Dios. La oración las colocó en «contacto directo» con Jesucristo y con la Santísima Virgen y fue el «ancla» más poderosa y mejor en sus vidas de fe.
¿Qué nos pasa a nosotros que no oramos?
Las tres Teresas nos están dando la clave y el grandioso ejemplo de sus vidas. Ellas se fueron pero están presentes y nos dejaron el testimonio de todo lo maravilloso y fascinante que puede ser un alma humana.
En este mes de octubre las recordamos porque siempre estarán presentes, como seres humanos ejemplares de VIDAS DE FE y almas inmensamente grandes.
