RECUERÐA, HOҰ JUEVES 13 ÐE JULI㊉ ÐE 2017, ÐE 17:00 A 18:00 ħ㊉RAS, EN LA VIRGEN ÐEL CAMIN㊉, ŦIENES UNA CITA PERS㊉NAL C㊉N EL SANŦíSIM㊉, N㊉ ₣ALŦES!!


Memoria Litúrgica, 13 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • José Wang Kuiju, Santo
- • Pablo Liu Jinde, Santo
- • Manuel Lê Van Phung, Santo
- • Magdalena de la Madre de Dios (Isabel) Verchière y cinco compañeras, Beatas
- • Luis Armando José Adam y Bartolomé Jarrige de la Morélie de Biars, Beatos
Y yo, ¿con quién me he encontrado?
Santo Evangelio según San Mateo 10, 7-15. XIV Jueves de Tiempo Ordinario.
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por todos los dones que me has dado… Gracias por la oportunidad de dar a los demás lo que de Ti he recibido.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: «Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.
No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El amor, para que sea amor, tiene que ser fecundo…tiene que dar fruto… no puede ser para uno mismo.
Cuando hay amor, no se puede callar, no se puede esconder… se tiene que dar. Es como un volcán que necesita estallar.
El amor exige salir, proclamar, anunciar aquello se ha encontrado. Y yo, ¿con quién me he encontrado?
¿Me he encontrado con un Dios que ha dado todo por mí? ¿Que se ha interesado no por la multitud, como algo general, sino por mí, de una manera personal? ¿Me he encontrado con una persona que ha dado todo de sí, que ha dado todo por mí?…
Estas ganas de amor… estos deseos de seguir, de dar… de anunciar, ya sea estando en la luz o en la obscuridad, me dicen que sí…Me he encontrado con Alguien…me he encontrado con Dios.
Hoy me mandas a dar aquello que me has regalado. Me mandas a compartir el amor que me has dado; no como una tarea o como algo obligado sino como fruto del amor que he experimentado, que gratuitamente he recibido.
«Y cuando estemos cansados, o se nos haga pesada la tarea de evangelizar, es bueno recordar que la vida que Jesús nos propone responde a las necesidades más hondas de las personas, porque todos hemos sido creados para la amistad con Jesús y para el amor fraterno.
Hay algo que es cierto, no podemos obligar a nadie a recibirnos, a hospedarnos; es cierto y es parte de nuestra pobreza y de nuestra libertad. Pero también es cierto que nadie puede obligarnos a no ser acogedores, hospederos de la vida de nuestro Pueblo. Nadie puede pedirnos que no recibamos y abracemos la vida de nuestros hermanos, especialmente la vida de los que han perdido la esperanza y el gusto por vivir. Qué lindo es imaginarnos nuestras parroquias, comunidades, capillas, donde están los cristianos, no con las puertas cerradas sino como verdaderos centros de encuentro entre nosotros y con Dios. Como lugares de hospitalidad y de acogida.»
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de julio de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, trataré de ayudar a alguien en alguna necesidad que se presente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dos riesgos al utilizar la frase: y me confieso por todos los pecados olvidados
Decir esa frase es algo que hay que alabar, siempre y cuando se haga bien
Por: P. Samuel Bonilla | Fuente: PadreSam.com

En ciertos lugares, muchos fieles tienen la costumbre de, al terminar de confesar sus pecados, añadir “y me acuso de todos los pecados olvidados”. Esto es algo que hay que alabar, siempre y cuando se haga bien. Sin embargo, hoy quiero mencionarte dos riesgos de esta “práctica”.
1. No hacer bien el examen de conciencia
Uno de los 5 pasos para hacer una buena confesión es haber hecho bien el examen de conciencia, esto es, examinar bien en qué le hemos fallado a Dios. Por lo tanto, si has hecho bien el examen de conciencia, pero al momento de confesar, algún pecado se te olvidó, está bien añadir dicha frase. Ahora bien, si esa frase (“me acuso de todos los pecados olvidados”) es sólo para justificar de no haber preparado la confesión, sería un grave error. El primer riesgo entonces es que nos lleve a una pereza espiritual, de no preparar bien la confesión.
2. Vergüenza de los pecados
Otro riesgo de utilizar dicha frase sería el hecho de tener algún pecado que me da pena que el sacerdote lo escuche, y por lo tanto prefiero omitirlo con la frase “y me acuso de todos los pecados olvidados”. Nunca debemos olvidar que la confesión es “quedar “mal” con el sacerdote para quedar “bien” con Dios“, y no al revés. Entonces, si “para quedar bien” con el sacerdote decido omitir voluntariamente un pecado, esa confesión sería inválida.
En síntesis, no hay problema en utilizar dicha frase si te has examinado y esforzado en preparar la confesión, pero por diversos motivos al momento de confesarte se te olvida algún pecado. Sin embargo, sería un grave error que por no preparar la confesión o por pena al sacerdote que me confiesa decida emplear “y me acuso de todos los pecados olvidados”.
Dios te bendiga.