
León Magno, Santo
Memoria Litúrgica, 10 de noviembre …
- Hoy también se festeja a:
- • Mártires de Lübeck, Beatos
- • Baudolino de Alessandria, Santo
- • Andrés Avelino, Santo
- • Justo de Canterbury, Santo
- • León Magno, Santo
El reino de Dios está aquí
Santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25. Jueves XXXII del Tiempo Ordinario
Por: César Yali Molina Flores, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Dios mío, concédeme la gracia de poder ser dócil a tu palabra, para que germine desde lo más profundo de mi corazón.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 17,20-25
En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo llegará el Reino de Dios?». Jesús les respondió: «El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes».
Les dijo entonces a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un sólo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy el Evangelio nos invita a escuchar la respuesta de Jesús sobre el reino de los cielos, respuesta que ha sido dada por la curiosidad de saber «cuándo iba a llegar el reino de Dios». Ahora es momento de preguntar cuántas veces en mi vida han surgido preguntas que he dirigido a Dios como, por ejemplo: ¿Hasta cuándo…? ¿Por qué…?, entre otras, que, en el fondo, lo que le digo es: «cuándo vendrás a instaurar tu reino?»
Jesús con una mirada paternal me ve a los ojos y dice: Ya estoy en tu corazón, basta que hagas silencio y escuches cuando te hablo desde lo más íntimo de tu corazón. Jesús mismo muestra que el camino para reconocerle, no es fácil, pero que está al alcance de quien quiere encontrarse con Él y su reino.
«Dios es cercano, su Reino está cerca: el Señor no desea que lo teman como a un soberano poderoso y distante, no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia, sino que quiere sumirse en nuestros avatares de cada día para caminar con nosotros. Pensando en el don de un milenio abundante de fe, es bello sobre todo agradecer a Dios, que ha caminado con vuestro pueblo, llevándolo de la mano, como un papá con su niño, y acompañándolo en tantas situaciones. Es lo que siempre estamos llamados a hacer, también como Iglesia: escuchar, comprometernos y hacernos cercanos, compartiendo las alegrías y las fatigas de la gente, de manera que se transmita el Evangelio de la manera más coherente y que produce mayor fruto: por irradiación positiva, a través de la transparencia de vida».
(Homilía de S.S. Francisco, 28 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré que el día sea agradable para las personas con quienes me encuentre, llevándoles palabras de aliento.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Falsos mesías, falsos profetas
Se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error
Por: Varios | Fuente: Revista Cristiandad

Etimológicamente, la palabra «mesías» procede del término hebreo mashiah, que deriva a su vez de la raíz mâshah, que significa «ungir». El mesías es aquel que ha sido ungido. Por eso con frecuencia se le llama «el Ungido de Yahvé».
Dicho de otro modo, ese ser excepcional en el sentido estricto de la palabra, es radicalmente diferente al profeta. El Divino actúa no sólo en lo que dice, sino en su ser. Como dice Henri Desroche: «a diferencia del profeta, que sólo reivindica una misión recibida de Dios, la mesianidad implica un vínculo de identificación mayor con Dios (…). Si el profeta está unido a Dios por un vínculo electivo, el mesías está unido a Dios por un vínculo nativo».
Puesto que el mesías es el Ungido de Dios, ¿cómo abordaremos el mesianismo? La Encyclopedia of Social Sciences define el artículo «mesianismo» como «esencialmente la creencia religiosa en la venida de un Redentor que podrá fin al orden actual de las cosas de forma universal o bien para un grupo aislado, e instaurará un orden nuevo hecho de justicia y felicidad». Se habrá comprendido que el mesianismo promete la venida de un enviado de Dios llamado a restablecer la justicia en la tierra y a establecer una edad de oro edénica.
Resulta mucho más difícil proclamarse mesías que declarase profeta o jefe de secta. Al contrario de lo que sucede con el simple líder carismático, el mesías debe demostrar constantemente su impregnación divina. Por eso proliferan en la actualidad los milagros y abunda el teatro. El falso mesías necesita decorado, puesta en escena. Reivindica un estatuto evidentemente privilegiado: el del hombre divinizado.
Los católicos creemos, sostenemos y afirmamos que Jesucristo es el Hijo de Dios. «Cristo» procede del término griego christos, que significa «ungido». Jesús es, pues, el Ungido de Dios. Es además el Hijo de María Santísima y San José y es descendiente directo del rey David. Pero es mucho más que eso, la Trinidad implica que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un mismo y único Dios. Cristo es Dios hecho hombre, Dios verdadero, al tiempo que Hombre verdadero.
Los católicos no esperamos a Jesús físicamente en persona antes del Juicio Final, y no debemos confiar en quien se dice su emisario, o dice ser Él mismo, o quien lo ha enviado, trayendo un mensaje diferente y/o contradictorio al revelado durante Su vida en la tierra.
Muy diferentes son las Apariciones y los Mensajes que el Señor y la Virgen han ido dando y dan todavía a la humanidad como advertencias, guías y ayudas, y que en nada contradicen la Revelación original que es la base de nuestra Fe.
Desde esta perspectiva, y con la base de nuestra firme convicción en esas Verdades, nos dedicaremos a comentar aquí las características principales de aquellas personas que por distintos motivos han querido ser conocidas como los mesías que traerían la era dorada de la que hablamos en un principio.