Fiesta Litúrgica, 9 de noviembre…
Hoy también se festeja a:
- • Luis Beltrame Quattrocchi, Beato
- • Juana de Signa, Beata
- • Agripino de Nápoles, Santo
- • Gracia (Graciano) de Cáttaro, Beato
- • María del Carmen del Niño Jesús, Beata
En la mesa del Padre hay siempre un lugar preparado para mí
Por: H. Balam Loza, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
«Jesús, os amo». Ésta era la oración de un trío de pastorcitos que se encontró un día con tu Santísima Madre. Esta sencilla oración, en la que no había muchos razonamientos o muchos silogismos complicados, estaba cargada de un gran amor. Pues con ese mismo amor de los niños de Fátima quiero yo estar aquí. Con ese mismo corazón de niño que amaba desde la sencillez, quiero amarte, Jesús mío. Que no haya necesidad de decir mucho sino de amar mucho.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi padre».
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: «¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?». Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré». Replicaron los judíos: «Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
Palabra del Señor.Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
«¿Qué señal nos das que tienes autoridad?» Es la crítica que hacen los fariseos a Jesús. Olvidemos por un momento el hecho sino la acción misma. ¿Es acaso criticable? En ningún modo. Si uno sale hacer una encuesta y pregunta si es reprobable defender la dignidad de la casa de Dios, puedo asegurar que nadie condenara lo sucedido. Pues bien, no sólo no es una acción reprobable sino, viéndolo en positivo, es un acto maravilloso, porque el templo es para acoger a todos los que se acercan, no un mercado ni lugar para hacer negocio. Y si lo decimos en frío no lo podemos negar, pero si lo vemos con la propia experiencia creo que será indudable.
Todos hemos podido experimentar el rechazo o la soledad;el no sentirse parte de un grupo. Y en esos momentos podremos sentirnos incómodos y, al mismo tiempo, desear que alguien entre en nuestra vida y nos comprenda, nos reciba en su vida y en su corazón. Esto es acoger. Sin duda podríamos hacer una lista de las personas que nos han acogido y nos mostrado su cercanía cuando lo necesitábamos. Podemos pensar en el niño llegando a un colegio habiendo pasado ya el primer mes de clases y sin conocer a nadie. Ese niño tiene necesidad y, sin duda, no le será indiferente la primera mano que le salga al encuentro.
Pues eso mismo hace Dios en nuestras vidas. Nos sale al encuentro y nos guía por el camino. ¿Para qué estoy en el mundo? ¿De dónde vengo y a dónde voy? El hombre llega al mundo sin nada. Y cada persona que nos muestra el camino del bien y del amor es un lazo que ese Padre nos tiende para llegar a Él. Y con el pecado nos pasa lo mismo. Cuando nos sentimos miserables o fuera de lugar; cuando llegamos a la iglesia para la misa dominical y nos damos cuenta que no damos la talla al ver a otras personas más comprometidas y con más fervor; cuando vemos nuestra realidad, Dios nos mira y nos dice que Él está ahí esperando y que no importa lo que hagamos, pues en su casa habrá un puesto a la mesa preparado para nosotros.
Deseo que esta circunstancia reavive en todos vosotros el amor por la casa de Dios. En ella encontráis una gran ayuda espiritual. Aquí podéis experimentar, cada vez que queráis, el poder regenerador de la oración personal y de la oración comunitaria. La escucha de la Palabra de Dios, proclamada en la asamblea litúrgica, os sostiene en el camino de vuestra vida cristiana. Os encontráis entre estos muros no como extraños, sino como hermanos, capaces de darse la mano con gusto, porque os congrega el amor a Cristo, fundamento de la esperanza y del compromiso de cada creyente.
(Homilía de S.S. Francisco,7 de marzo de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré un rato de adoración a la Eucaristía y pediré al Señor la gracia de sentirme acogido en su casa.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Y cuál es el fundamento de la Iglesia?: ¡Es Jesucristo!
Por: Redacción | Fuente: ACI Prensa/ 09 de Noviembre 2017

En el día en que la Iglesia celebra la dedicación de la basílica de San Juan de Letrán, Catedral de Roma y primera Basílica de la iglesia en ser construida, el Papa Francisco resaltó, durante la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, la necesidad de “edificar la Iglesia, custodiar la Iglesia y purificar la Iglesia”.
En su homilía, el Santo Padre señaló que para edificar la Iglesia es necesario identificar su fundamento. “¿Y cuál es el fundamento de la Iglesia?: ¡Es Jesucristo!”.
“Él es la piedra angular de este edificio. Sin Jesucristo no hay Iglesia. ¿Por qué? –se preguntó– Porque sin Él no hay fundamento. Y, pensemos en una iglesia material, si construimos una iglesia sin fundamento, ¿qué ocurre? Se derrumba. Se derrumba toda. Si Jesucristo no está vivo en la Iglesia, la Iglesia se derrumba”.
Por otro lado, “¿nosotros qué somos?”, se preguntó. “Nosotros somos las piedras vivas de ese edificio”. Señaló que esas piedras son todas diferentes, “y esa es la riqueza de la Iglesia. Cada uno de nosotros contribuye a la construcción con los dones que Dios nos ha dado. No podemos pensar en una Iglesia uniforme: eso no es Iglesia”.
A continuación, se preguntó: “¿Quién custodia la Iglesia?: el Espíritu de Dios que vive en nosotros”. “Los cristianos de hoy saben quién es Jesucristo y saben quién es el Padre porque rezan el Padre Nuestro. Pero cuando les hablas del Espíritu Santo dicen: ‘Sí, sí, la paloma’, y ahí se quedan. Pero el Espíritu Santo es la vida de la Iglesia, es tu vida, mi vida. Somos templo del Espíritu Santo y debemos custodiarlo”.
“El Espíritu Santo es el que produce armonía en nosotros y en la Iglesia. Él es la armonía de este edificio”, subrayó.
Finalmente, el Papa Francisco habló sobre purificar la Iglesia. “Todos somos pecadores –recordó–, todos. Si alguno de vosotros no lo es, que levante la mano, porque sería una interesante curiosidad. Todos lo somos. Y por ello debemos purificarnos continuamente. Y también purificar la comunidad: la comunidad diocesana, la comunidad cristiana, la comunidad universal de la Iglesia”. “De ese modo, se puede hacer crecer”, concluyó.
