Magno de Füssen, Santo
Abad, 6 de septiembre…
Hoy también se festeja a:
- • Eleuterio, Santo
- • Magno de Füssen, Santo
- • Onesiforo y Porfirio, Santos
- • Bertrán de Garrigue, Santo
La confianza hace al apóstol
Por: H. Roberto Allison, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, hoy me pongo en tu presencia, no como un siervo se pone en presencia de su amo, sino como un amigo se pone en la presencia de su amigo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes». Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!». Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada».¡Cuántas veces nos encontramos en la misma situación de Pedro! Sentimos su frustración cuando vemos que, después de tantos esfuerzos, no hay ningún fruto en nuestra conversión. O cuando nos vemos inundados de problemas y dificultades que parecen no tener solución. Nos fatigamos, luchamos y nos cansamos para nada. Las redes de nuestra vida aparecen, una y otra vez, vacías. Es allí cuando nos topamos con nuestra flaqueza y debilidad. Descubrimos con dolor que no lo podemos todo, que somos limitados.
¡Bendita debilidad! Porque cuando estamos en el fondo de la desesperanza, cuando parece que la frustración asalta toda la existencia, aparece Cristo que nos dice: «Rema mar adentro»Duc in altum! Confía en mí. Jesús nos pide entonces dar el paso con Él. Comenzar a echar las redes junto a Él. Nos exige dejarle el timón de nuestra vida para que Él la dirija completamente porque conoce el mejor camino.
Discípulo es quien se deja guiar por Cristo, quien sigue sus huellas y comparte con Él el camino de la cruz. La confianza es, por tanto, una virtud indispensable para el apóstol de Cristo. Sólo el que confía plenamente en Cristo es capaz de lanzarse en el apostolado, de sufrir con paciencia, de amar hasta el extremo. La confianza es la puerta que nos abre al encuentro con Cristo, pues nos permite ver su misericordia infinita. La confianza en su amor nos impide revolvernos una y otra vez, en nuestros fracasos y pecados, pues, como san Pedro, alzamos la vista y contemplamos su mirada, tomamos de nuevo su mano tendida y nos ponemos a navegar otra vez con Él.
¡Oh si las almas débiles e imperfectas como la mía sintiesen lo que yo siento, ninguna desconfiaría de llegar a la cima de la montaña del amor. El recuerdo de mis faltas me humilla…, pero me habla más aún de misericordia, de amor. Cuando llena de confianza filial arrojo esas faltas en la ardiente hoguera del amor, no pueden menos de ser consumidas para siempre.
(Sta. Teresita de Lisieux)
Nosotros podemos enredarnos en discusiones interminables, sumar intentos fallidos y hacer un elenco de esfuerzos que han terminado en nada; pero igual que Pedro, sabemos qué significa la experiencia de trabajar sin ningún resultado. […] Como Pedro, también somos capaces de confiar en el Maestro, cuya palabra suscita fecundidad incluso allí donde la inhospitalidad de las tinieblas humanas hace infructuosos tantos esfuerzos y fatigas. Pedro es el hombre que acoge decidido la invitación de Jesús, que lo deja todo y lo sigue, para transformarse en nuevo pescador, cuya misión consiste en llevar a sus hermanos al Reino de Dios, donde la vida se hace plena y feliz.
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de septiembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy venceré uno de mis miedos, no confiando en mi propias fuerzas, sino en la gracia de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Carta de un seminarista en defensa de la Iglesia
Por: n/a | Fuente: Religión en Libertad
La Iglesia Católica está viviendo durante las últimas semanas momentos muy convulsos ante los escándalos de abusos por parte del clero, la participación de algún importante miembro de la Iglesia y el encubrimiento de otros.
Como en otras ocasiones se ha puesto el foco en el celibato como uno de los causantes de estos casos. Y así se han hecho eco distintos medios de comunicación. Para dar otra versión y ofrecer su testimonio en estos tiempos difíciles, Iñigo de Alfonso Mustienes, seminarista de la Archidiócesis de Barcelona, ha enviado una carta al director de algunos de estos medios. Y El Periódico o El País la han publicado. Esto es lo que dice:
Sobre el celibato
“Tengo 32 años y soy seminarista en Barcelona. Antes del seminario estudié Derecho y me dediqué a temas legales internacionales.
Llevamos unos años en los que se van haciendo públicos hechos asquerosos de obispos, sacerdotes y religiosos que han abusado de niños y adultos indefensos. Esos abusadores deben ser puestos, como muchos ya lo están, ante las autoridades judiciales para que recaiga sobre ellos todo el peso de las leyes. Y, por supuesto, como también se está haciendo, deben ser expulsados de los ministerios que desempeñan.
Es un error pensar que con abolir el celibato o permitir que las mujeres se puedan ordenar, como piensan algunos, se soluciona el problema. Hay muchos más abusos y violencia doméstica en un matrimonio y nadie piensa en poner celibato opcional entre los esposos, que ya lo es, según libertad de cada uno.
Yo sentí la llamada de Dios. Yo libremente escogí seguirle aceptando una decisión que sé que no se entiende. Es una vida de amor y entrega. Una vida en la que debemos ver, y para eso nos forman, a las personas que se nos encomiendan a través de la Iglesia como nuestra verdadera esposa.
Una vida de entrega que solo en la verdadera vida de piedad y entrega a los demás puede funcionar. Pero teniendo muy claro que el sacerdocio no es un derecho de nadie. Es la Iglesia quien debe discernir sobre si yo soy apto o no. Y soy yo quien debo ser 100% sincero para esta vida de entrega y de amor fraterno”.
